Descripción de Blog

Nacido de la necesidad de luchar contra el postureo y el culturetismo interesado de los medios profesionales, este es un blog de críticas cortas, ecuánimes y cercanas que tienen como objetivo ayudar a decidir o descubrir acerca de pelis, libros, videojuegos o novelas gráficas.

martes, 22 de diciembre de 2020

Antidisturbios (Miniserie)

 

Y seguimos con la racha de series españolas. En este caso una miniserie que nos mete en la piel de un grupo de antidisturbios y nos hace ver, sentir y entender sus vidas desde un poquito más cerca.

El primer episodio de la serie, y me la voy a jugar, es una obra maestra del cine de tensión en general y del español en particular. Hace que te tiemblen las piernas literalmente durante su visionado (y hacía que no me pasaba esto… quizá desde MadMax). Sorogoyen es un mago de este tipo de rodajes. Me quito el sombrero con este primer episodio. 

El resto de capítulos, hasta completar los 8 de los que consta la serie, están un pelín por debajo de ese primero, pero tiene el nivel suficiente para que el conjunto sea una experiencia redonda. La historia principal es actual, dura y real, está bien hilada, mostrando la complejidad del mundo en el que vivimos y lo borroso que se ven el bien y el mal cuando empiezas a entender las reglas del juego. Queda perfectamente complementada con el buen trato que se les da a las historias secundarias personales de cada protagonista. Esta estrategia narrativa hace que el espectador se identifique mucho más, empatice u odie mucho más y, en definitiva, sienta y se divierta mucho más. 

El casting es una verdadera maravilla, incluida Vicky Luengo que no me convenció al principio pero que cumple con creces después. Completado por actuaciones de notable alto, todas. Se nota la mano del buen hacer del director en este apartado a la legua.

Dado el metraje, relativamente corto de la miniserie, es cierto que algunas reacciones pueden resultar excesivas, incluso, salidas de tono o contradictorias con la personalidad de alguno de los personajes, pero en general todo encaja. 

En resumen, un MUST de serie, rápida de ver, divertida, tensa y con trasfondo político-social. Desde luego pone en jaque la tendencia al juicio express tan habitual en la sociedad actual y que tanta falta hace cambiar por el pensamiento crítico. Muy recomendable.






lunes, 21 de diciembre de 2020

Los Favoritos de Midas (Miniserie)


Estamos ante una miniserie española de Netflix, de las que cada vez proliferan más, pero que gratamente tienen una buena factura. Esperemos que el efecto churrera no les afecte y podaos seguir disfrutando de estas producciones, aunque no se quiten del todo de encima el regusto a sector politizado. La aparición de Willy Toledo, después de años sin aparecer en pantalla, lo demuestra. 

Los Favoritos de Midas es un Thriller psicológico con matices sociales, políticos y antropológicos. Habla de los valores, aparentemente inexpugnables, de lo que está bien y mal y de los escrúpulos (o su falta) que hace que la rueda siga girando. Es una buena idea ejecutada de forma regular. 

Luis Tosar está bien, como acostumbra, Marta Belmonte poco creíble, quizás por su personaje que es poco creíble en general, y de Willy Toledo se agradecen las risas que te echas por su inconsciente sobreactuación como policía atormentado, pero, lamentablemente, esas risas te sacan del tono serio general de la serie. 

Hay situaciones cogidas por los pelos, sobre todo del arco del chófer; Movimientos de los personajes que no se entienden, o no se explican, muy bien, lo que será una virtud para algunos y una razón para pasar de la serie para otros, el debate está servido; pero en general se mantiene la tensión que la historia requiere y se deja ver hasta el final. 

En resumen, buena serie, con bastante poso psicológico y social, que entretiene y da qué hablar durante unos minutos después de su visionado.

viernes, 20 de noviembre de 2020

Dark Waters (Película)

 

Gracias a una recomendación de mi amigo Agustín Figueredo, le mando un saludo desde aquí, le di un visionado a esta peli.

Es básicamente un thriller de abogados, al estilo Erin Brokovich, con un mensaje final potente. 

Las historias basadas en hechos reales, cómo esta, nacen con un plus de impacto ante cualquier cosa que acontezca en el guion. Solo hace falta no cagarla en la manera de contarla, y Ruffalo no la caga demasiado, a pesar de su gesto de pesadumbre como si fuera Atlas cargando el peso del mundo, pero sobreactuando. 

A pesar de sus defectos, como que se hace lenta, que las escenas de tensión del matrimonio del protagonista están forzadísimas y que algún personaje entra con calzador (Bill Pullman), es capaz de mantener la tensión y tener al espectador expectante a ver qué pasa al final. 

Quitando todo el atrezzo y dejando solo el núcleo, encontramos una oda a la perseverancia y a la decencia del abogado protagonista. Tan difícil de creer que dan ganas de confiar de nuevo en la raza humana o, al menos, en algunos, porque dado el mensaje final no podemos confiar en nada, ni nadie. Algo muy actual por la situación Covid. 

En resumen, si te gustan los thrillers, pausados, sosegados y con final catastrofista, con un buen bol de palomitas y tu bebida favorita a mano, ronda el notable.

miércoles, 11 de noviembre de 2020

The Haunting - Of Bly Manor - (Miniserie)

 

Por si alguno tiene pensado cometer el mismo error que nosotros viendo la segunda temporada de The Haunting, me veo en la obligación de escribir esta crítica.

Lo primero es indicar que, aunque la temática es la misma, la historia es completamente diferente de la de la primera temporada (The Haunting – Of Hill House -). Se pueden ver de manera independiente. 

Lo segundo es que no sólo la temática es la misma, también lo es el modus operandi del guion, teniendo las mismas virtudes y defectos que la anterior. Solo que los defectos son aún peores. 

Otra vez encontramos que los primeros capítulos presentan una historia, una mansión y unos personajes con el suficiente interés y misterio para enganchar, pero que hacia la mitad empiezan a tener lugar escenas que ya nos ponen en alerta de que no saben como arreglar el entuerto y empiezan a inventar situaciones ilógicas (dentro de la lógica que vende el marco del producto) para que todo encaje. 

Otro punto negativo es que en esta ocasión se ven las costuras, si no se rompen, de algunos de los actores protagonistas. Sobre todo de Henry Thomas (el niño de ET) que, en su papel de propia consciencia (recurso para engañarnos como espectadores), da absoluta vergüenza ajena. 

Y otra vez encontramos un final extra edulcorado que hace que te pongas del lado de “los malos” deseando que, no solo todos los protagonistas mueran, sino que además sufran en el peor de los infiernos. 

En resumen, si has visto la primera temporada esta segunda no aporta nada, incluso resta. No recomendable ni para los fans del género.

martes, 10 de noviembre de 2020

El Colapso (Miniserie)


No sé que tiene el apocalipsis que es tan atractivo. No paramos de hablar de lo cerca que está el fin del mundo, pero quizás lo estamos acercando más a base de desear que ocurra. No dejan de salir libros, pelis, series, que presentan, algunas más cerca de la ciencia ficción que otras, el catalizador del apocalipsis, su desarrollo y cómo sobrevivimos a él... o no. No deja de ser una vanidad más del ser humano y su complejo de superioridad. Cómo si el mundo se fuera a parar porque dejáramos de estar sobre él. 

En fin. Dentro de ese abanico de productos apocalípticos de entretenimiento encontramos esta serie francesa que brilla por su originalidad y por su apartado técnico. La idea es sencilla, pero es de esas que dices ¿Cómo no se le habrá ocurrido antes a alguien? (igual sí se le ha ocurrido, pero yo no tengo constancia, perdón por mi ignorancia). 

¿Cuál es una de las virtudes del Plano Secuencia? Qué es trepidante ¿Cuál es una de sus complicaciones? Que a más largo más probabilidad de fallo ¿Cuál es el tema en boca de todos ahora mismo? El apocalipsis se produzca como se produzca. Vale, pues hacemos una serie trepidante y corta (8 episodios), con capítulos trepidantes y cortos (entre 20 y 30 minutos), rodada íntegramente en Plano Secuencia, que trate sobre el colapso de la vida como la conocemos y su paulatino deterioro. 

El resultado es una pieza de entretenimiento mayúscula que trata algunos de los temas más sensibles en caso de que el mundo llegue a su fin y poco a poco las cosas que ahora importan mucho dejen de valer nada para dejar paso al más primitivo de los instintos: la supervivencia.

En resumen, si te gustan los relatos rápidos que cuentan mucho y lo cuentan bien no te la puedes perder. Ahora eso sí, si eres aprensivo son de las que pueden dejar mal cuerpo después de ver cada capítulo.

miércoles, 4 de noviembre de 2020

The Haunting - Of Hill House - (Miniserie)

 

El género de terror, tan popular en los 80’s y 90’s, ha ido poco a poco perdiendo punch con el paso de los años. Quizás porque ya lo hemos visto todo, quizás porque al tener más medios de comunicación y redes sociales conocemos mejor los horrores de la vida real o quizás por la sobreprotección a los más pequeños y el auge de la corrección política. 

En cualquier caso, The Haunting of Hill House trata de ser un soplo de aire fresco, con viejas historias de casas encantadas, pero con un formato popular hoy en día. ¿Lo consigue…? a medias. 

Hay una diferencia abrumadora entre los primeros capítulos y los últimos. La presentación de los personajes y la casa realmente engancha. Con constantes flashbacks que nos van puliendo la personalidad de cada uno y las vivencias que han ayudado a forjarla. Llega a su cenit con todo un capítulo rodado íntegramente en plano secuencia, que sin llegar a ser una obra maestra (los actores flojean un poco), al menos, deja de manifiesto las ganas, el interés y la calidad puesta en la dirección de la serie. 

Llegado a este punto culmen comienza el desenlace y, con él, la pérdida paulatina de interés. Transforma un escenario bien trabajado sobre el terror psicológico, la intriga fantasmal, la solidez de los personajes y un logrado caserón terrorífico, en un pastelón del más allá con espíritus hechos de algodón de azúcar.

En resumen, una buena miniserie, de un género que echaba de menos, que se desinfla al final. No es una razón para no verla, pero sí para mantener una expectativa coherente.

jueves, 29 de octubre de 2020

A Very English Scandal (Mini Serie)

 

Mira que los británicos me caen simpáticos (la mayoría), gracias en gran medida a mis meses de vida allí, pero cuando ponen de parapeto aquello del “Humor Inglés”, para ocultar que sencillamente algo no hace gracia, me ponen de los nervios. 

A Very English Scandal está bien hecha y tiene cosas que realmente merecen la pena. Empezando porque está basada en hechos reales, lo que siempre es un plus. El reparto y las actuaciones son de nivel. La frescura del primer episodio y la intensidad del último hacen que ya valga la pena verla. Algunos planos que muestran el costumbrismo inglés son brillantes y dejan ver que se ha invertido pasta en la producción. 

Pero ese segundo episodio. Exasperante. Tratando de poner humor a una situación, que podría ser cómica, a lo mejor fue incluso cómica, pero ¿tenía que ser tan incongruente? Y es lo que tiene el humor y más cuando te acercas al absurdo, tiene que ser muy fino para que funcione y el espectador no piense “¿Pero a que viene esta mierda?”. 

Aún así, si entiendes cómo funciona la glándula pineal del cerebro British y superas esa fase tan suya y tan poco del resto del planeta, tanto la historia como el ritmo con el que se cuenta son suficientes para pasar un buen rato y entrar de refilón en el turbio mundo de la política, los prejuicios y el mamoneo general de cualquiera de los poderes. 

En resumen, si te has quedado sin cosas que ver que realmente te apetezcan dale un tiento. Es corta.

sábado, 17 de octubre de 2020

El Cuerpo (Película)

 

Lo que tiene el confinamiento es que se te van acabando las cosas que ver y empiezas a hacer búsquedas raras para descubrir pelis que se te quedaron en el tintero y vuelven a venir a la memoria.

En este caso se trata de una española que no vi en su momento 2012 y he tenido el placer, o no, de verla ahora.

Belén Rueda nunca ha sido santa de mi devoción pero reconozco que ha ganado con los años. A José Coronado le considero uno de los grandes actores españoles de finales de siglo XX y principios de XXI. Una apuesta segura. En cuanto a Hugo Silva pues siempre que le he visto cumple y además me cae simpático. En la peli que nos concierne hoy están todos de 6 menos Belén que para lo poco que sale es de las más creíbles.

El Cuerpo es un thriller policíaco con gotitas de terror. Es previsible, con pasajes inverosímiles, comportamientos absurdos y que se resuelve con un as en la manga de los guionistas que hacen trampa (un recurso cada vez más socorrido y preocupante, tanto en series como en películas, que denota falta de imaginación narrativa. Empezó con LOST y sigue vigente en tramas como DARK). Vamos, todos los elementos para fracasar. Sin embargo cumple con su objetivo de entretener y mantiene la necesidad del espectador de saber qué va a pasar a continuación y cómo van a resolver el lío en el que los propios guionistas se han metido.

Es verdad que llegado ese punto pasa a ser más una comedia que un thriller pero aún así, aunque se tambalee como un flan, el conjunto no termina de desmoronarse.

En resumen, un buen entretenimiento que satisfará a la mayoría que no busque más pretensiones que pasar un buen rato. Una pena el truco de magia final.

viernes, 16 de octubre de 2020

The Last Of Us Parte II (Videojuego)

Hay juegos que gustan, otros que entretienen, los hay que dejan huella pero muy pocos llegan a cautivar. Ese fue el caso de The Last Of Us y vuelva a serlo en esta esperada segunda entrega.

Como todo en la vida tiene detractores, y menos mal. Si algo no tiene críticos o no es tan bueno o todos mienten. Pero es que además en este caso la crítica se vuelve virtud. Dicen que más que un videojuego es una película. Y en efecto es una película interactiva. Una película superlativa llevada a un nivel superior por esa interacción que te permite ponerte en la piel de las protagonistas de la historia de una manera tan vívida que emociona.

Si hubiera que ponerle un pero más objetivo es que es corto, pero es cierto que, cómo la películas, un mayor metraje no asegura un mejor resultado. Ya veremos si hay tercera entrega.

Los personajes del universo The Last Of Us se caracterizan por su profundidad. Una profundidad que permite al jugador empatizar con ellos, identificarse a pesar de lo extremo de las situaciones que viven. Los giros de la historia permiten ver de manera cristalina los leitmotiv de cada personaje y ponen en negro sobre blanco las intenciones de sus acciones, para luego emborronarlo todo en un enorme lienzo gris cuando se entrelazan las historias y la venganza emponzoña hasta el más honorable de los objetivos y justifica el más deleznable.

La jugabilidad cumple. Crafting sencillo pero útil. Armas muy limitadas pero con mejoras disponibles, lo que te hace sentirlas tuyas. Dificultad adecuada, aunque difícil no es. Momentos de tensión y miedo los tiene y de buena calidad (sin llegar a Dead Space). Variedad de enemigos muy corta, pero curiosamente le da mayor realismo a la situación post apocalíptica que vivimos. 

Los gráficos son una maravilla. La expresión de las caras está muy conseguida pero sin llegar a ese hiperrealismo que da grimilla. Los escenarios y sus detalles son tan buenos que da gusto inspeccionar cada rincón en busca de provisiones. Las calles, las tiendas, los edificios más grandes, cómo centros de conferennias, museos u hospitales. Son una auténtica pasada.

Pero el punto fuerte es la historia que continúa, de manera brillante y brutal (sin paños calientes), el ambigüo final con el que acabó la primera entrega. Sientes un cóctel de emociones cuando lo juegas: odio, ira, compasión, amistad, miedo, adrenalina, amor, de todo. 

En resumen, algo más que un videojuego por lo que he comentado al principio. Te cautiva además de cumplir con el entretenimiento. Un MUST en toda regla. 

lunes, 24 de agosto de 2020

Desperados III (Videojuego)

En la línea de los anteriores, mamando de la referencia histórica del género como es Commandos y muy muy parecido a Shadows Tactics, viene este Desperados III.

Ambientado en el Oeste, sus mayores virtudes son la calidad de los detalles, tiene escenarios que son para quitarse el sombrero, y la extensión de la campaña mediante desafíos para el que se le queden cortas sus entre 20 y 30 horas de juego. 

La historia tiene lo justo para argumentar la jugabilidad. La relación entre personajes, los diálogos y la narrativa en general cumple para lo corta que es y el poco espacio que se le dedica. 

En resumen, uno más tipo Commandos con una ambientación del oeste muy detallista, que hará las delicias de los amantes del género que lleven tiempo sin probarlo, pero que no aporta absolutamente nada nuevo salvo algún fogonazo en las mecánicas.

lunes, 17 de agosto de 2020

DARK (Serie)

 

Alemana. 3 temporadas. Entre 8 y 10 capítulos, de unos 45 minutos de duración, cada una. 

No se puede negar que DARK recupera el espíritu de Perdidos, o mejor dicho, la forma de entretener estilo J.J. Abrams, que no es otra que mantener la atención, enganchar al espectador con giros y giros con la complejidad justa para parecer enrevesados, pero la sencillez necesaria para no sentirse completamente desorientado, para al final resolverlo con un truco de magia.

Narra la historia de un pueblo en el que comienzan a ocurrir cosas extrañas. Las dos primeras temporadas se centran en entender esas cosas extrañas ¿por qué ocurren? ¿quién esta detrás? ¿cuál es su significado? y lo hace mediante un guión rebuscado pero brillante, con una serie de personajes que acabas considerando de la familia, un casting que raya la perfección y una calidad técnica más que digna para una serie europea. Los giros se producen una y otra vez, y cuando crees que has llegado al final del laberinto, vuelve a girar. Lo que está muy bien, pero hace que la segunda temporada se te haga bola, ya que aparece la sensación de mareo de perdiz. Es decir, dar vueltas y vueltas sin para qué, que se diluye, se pierde, desaparece. Y sin para qué la motiviación comienza a extender sus alas para escapar.

Afortunadamente esa motivación no llega a levantar el vuelo del todo y el tirón de la curiosodad aguanta hasta la tercera y última temporada que está diseñada para resolver los enigmas y atar los cabos sueltos. Pero hacen trampas. No quiero hacer spoiler así que lanzaré un metáfora que no desvele nada de la serie pero que al terminar de verla tenga sentido: Dark es la explicación de todos los fenómenos químicos, físicos, cuánticos, temporales, multidimensionales, etc. que ocurren dentro de una paella: cómo el azafran penetra en el arroz, cómo la unión de todas las verduras del sofrito le proporcionan ese sabor intenso, cómo la cáscara de las gambas permite ese equilibrio perfecto entre la cocción del cuerpo y la expulsión de sabrosos líquidos hacia el resto de ingredientes, cómo el tomate obra su magia y separa su dulzura y su acidez para texturizarlo todo, cómo un minuto más o menos al fuego determina el punto del plato... Todo eso solo para que al final llamen a comer, a nadie le importe una mierda lo que ha pasado dentro de la paellera y sea devorada con un trocito de pan y una buena cerveza.

En resumen, una serie entretenida, que te hará coger papel y lápiz para poder seguirla, que mantiene el interés hasta bien entrada la segunda temporada, y que termina dignamente aunque haciendo un poco de trampa, lo que se les perdona después del currazo de hacer la paella. Abstenerse personas que no soportan la incertidumbre de no entender los viajes en el tiempo, el determinismo y los multiversos.

jueves, 13 de agosto de 2020

Farenheit 451 (Libro)

 Fahrenheit 451 - Ray Bradbury | Planeta de Libros

Farenheit 451 (Bradbury) acompaña habitualmente a 1984 (Orwell) y Un Mundo Feliz (Huxley) en el triplete clásico de mundos distópicos a los que echar un buen vistazo y sacar un buen montón de conclusiones.

Toda la novela se apoya sobre un único pilar que es la idea. Bradbury, como me pasa con Asimov, no me parece un novelista brillante, más bien son geniales ideólogos a los que vislumbro en una noche de insomnio delante de un sandwich de jamón y una copita de vino, teniendo un fogonazo de imaginación brutal, futurista, original y revelador sobre el que deciden dar forma, repentinamente, una novela, para, con un último bocado y apurando el vino, irse por fin a la cama con la sensación de trabajo bien hecho.

Lo que ocurre en estos casos es que la historia es una sucesión de escenas inconexas, o hilvanadas más que conectadas, que funcionan como excusa para dar forma a la idea original y al germen que se quiere dejar en el lector. Algunos diálogos están forzadísimos, y ciertos comportamientos, aún teniendo en cuenta las reglas del juego del mundo que propone el autor, no acaban de fluir, provocando una lectura a trompicones que no consigue ser completamente inmersiva. Eso no quita que haya algún monólogo remarcable.

Lo mejor cuando pasa esto es que la novela sea corta. Y esta lo es, lo que favorece que el punto fuerte del libro sea lo que nos quedemos al final, como una pepita de oro que aflora en el último momento de la última batea del río. Y es que la crítica social está ahí, la importancia del conocimiento en la evolución y la ignorancia en la involución, siendo las dos caras de una misma moneda que busca el bolsillo de la tan ansiada, como inalcanzable, felicidad, y que, paradójicamente, ambas nos pueden acercar tanto como alejar de ella. La carga filosófica del libro es profundísima y pone de manifiesto las dificultades del ser humano entre ser uno mismo y encajar en la sociedad que nos ha tocado vivir.

Escrito en 1953 sorprende la frescura que tiene hoy en día, casi 70 años después, dónde las encrucijadas a las que nos enfrentamos y los dilemas que se proponen siguen siendo los mismos, y dónde es fácil extrapolar las redes sociales, la televisión basura, la polarización radical, el control de los medios más las autoridades de turno, con los elementos (futuristas para la época) que propone Bradbury.

En resumen, una lectura rápida pero intensa, que pone de manifiesto preguntas existenciales para los que sean más curiosos, aunque todos deberíamos hacérnoslas al menos una vez en la vida. Que nadie espere una novela fluida, tipo Best Seller. la idea es plasmar la idea y que cale profundo en el cerebro. La estética, aún teniéndola, es secundaria.

sábado, 25 de julio de 2020

Death Stranding (Videojuego)

PUFFF… Por dónde empezar. Death Stranding es una de esas anomalías que acaban convirtiéndose en objetos de culto. Como Sharknado o Bunbury o Paris Texas y tantas otras que tienen en sus adeptos un grupo de seguidores acérrimo y en sus detractores la más feroz de las críticas, en una batalla dónde el término medio brilla por su ausencia. Trataré de salirme de ese círculo vicioso y ser lo más ecuánime posible sin spoilers, como trato de hacer siempre. 

No es un juego para todo el mundo. Eso es evidente. No ya teniendo en cuenta quién es el consumidor, sino que además es importante en qué momento de su vida se encuentre. Esto tiene como positivo que si no te ha gustado ahora quizás más adelante te encante. Pero si te encuentras dónde la mayoría social, en época de consumir cosas deprisa, deseando una recompensa rápida pero fugaz, y a otra cosa mariposa igual de rápido y deprisa, huirás de este juego como de la peste. 

No desvelo nada que no se haya dicho ya en redes al decir que el protagonista es un repartidor. Sí, habéis oído bien. Y sí, habéis imaginado bien al preguntar “¿Pero, cómo? ¿Uno de UBER o Deliveroo?” Exactamente igual que uno de esos. La diferencia estriba en que el terreno es bastante más complicado que coger la M-30 y los paquetes a llevar pesan lo suyo. 

Esta es la mecánica y punto. Ya está. Fin. Está aderezada con algún grupo de disidentes a los que tienes que disparar de vez en cuando, aunque todo está pensado para que el 90% del juego lo pases solo, sumido en tus pensamientos y, estos encuentros esporádicos, los resuelvas huyendo o en sigilo. Sin muertos. Y alguna que otra sorpresa divertida como los aerodeslizadores. 

Lo curioso es que el mundo creado por Kojima es tan grandioso que hasta una mecánica de juego tan básica te engancha y hasta te apetece llevar cosas de un sitio a otro. Descubres paisajes impresionantes acompañado de una gran banda sonora puntual, pero precisa. Deja tiempo para pensar a medida que avanza la historia y los secretos de ese mundo apocalíptico tan novedoso se van descubriendo. 

Y es ahí dónde reside la fortaleza del juego. Un mundo postapocalíptico con sello personal, súper original y que hila muy bien el pensamiento actual del siglo XXI con la ciencia ficción introducida en el juego (hay mucho que leer en pantalla, lo que acerca más el juego al mundo de los libros que al de los videojuegos). Puedes llegar a pensar que es posible que ocurra, con las reglas que se establecen en ese mundo. Esa es la magia de la buena ciencia ficción. 

Es un acierto enorme la estética general de los edificios, los trajes y los vehículos. Los nombres de los elementos únicos del juego, como el Quiralio, las MULAS, El Declive o los BB. Hasta el punto de tener una personalidad como en su momento la tuvo StarWars o Mad Max, que aún hoy en día son plenamente reconocibles. 

Puede parecer que no soy ecuánime llegado este punto y que a mí me ha gustado el juego. Sí, es cierto, me ha gustado, aunque no enamorado. Pero entiendo perfectamente que al 80% de la gente no le guste. Allá voy. 

Tantas horas con la mochila a cuestas, cruzando laderas imposibles y estableciendo rutas por las que ir, puede resultar aburrido. A veces demasiado. Si no eres de los que se involucra en un videojuego y pone mucho de su parte, lo abandonarás sin llegar a terminar el primer capítulo. Porque además la curva de aprendizaje, a pesar de que el juego es fácil en general, es muy pronunciada al principio. No hay tutorial, ni te dan pistas de lo que hay que hacer. Las primeras horas estás perdido, lo que a su vez es el carbón y el diamante del juego. 

La historia está currada y se nota el trabajo cinematográfico que hay detrás. No solo por los actores reales, sino por la complejidad del argumento y como se cuenta. ¿Qué ocurre con esto? que hay cinemáticas de casi veinte minutos, que encima están encadenadas después de un solo minuto de juego. De hecho, hasta los últimos cuatro capítulos el juego se puede considerar un videojuego y a partir de los cuatro últimos es una película interactiva (con casi nula interacción). 

El final, aunque original, es previsible desde la mitad de la narrativa, y, aunque profunda y trabajada, me dejó un sabor agridulce. Ese “sí, pero no” incómodo, ese “he disfrutado con esto y gracias, pero tantas horas para este final…”. 

En resumen, Kojima vuelve a crear un universo increíble, con muchos detalles, muchas cosas difíciles de explicar que quedan explicadas, aunque sea ciencia ficción, muchos pensamientos filosóficos que hacen que nos preguntemos hacia qué sociedad nos acercamos (individualismo, soledad, asexualidad, paternidad y maternidad...), qué relación hay entre la vida y la muerte, cómo nos afecta el alejamiento social provocado por el acercamiento virtual, y todo con una estética memorable. Con una historia buena que no llega a levantarte del asiento y aplaudir, lo que, incrementado por las horas dedicadas y el esfuerzo puesto por el jugador, decepciona un poco. Si tienes tiempo y te gusta paladear los juegos dale un tiento. Si buscas lo de siempre ni lo intentes.

miércoles, 22 de julio de 2020

Desplazados (Miniserie)

Esta miniserie consta de seis episodios de casi una hora de duración. Un formato, cada vez más de moda, a caballo entre las películas tradicionales y las largas series, que aúna la agilidad de las primeras con la profundidad de las últimas.

Desplazados es una serie media. Sin grandes alardes en prácticamente nada. Sin embargo, tiene dos cosas que ya son suficientes para cumplir los dos requisitos básicos que se esperan de este tipo de producto: 1. Entretener, 2. Remover o hacer pensar. 

Esas dos cosas son la elección de los personajes y el entrelazado de las múltiples historias que se cuentan (una en particular es sobrecogedora y sostiene, en cierto modo, a las demás). 

La existencia de refugiados es una realidad velada debido a que es una situación irresoluble. Todos los participantes en el conflicto tienen su parte de razón, y una de las cosas buenas de la serie es que te permite empatizar con las personas en todos los roles problemática. 

Es cierto que tiene por momentos dejes que fuerzan al espectador a ponerse del lado emocional de los sufridos refugiados, pero se nota la intencionalidad de tratar de ser imparcial. Aunque se consiga a medias. Si se mira a un individuo que sufre un drama la solución se ve más clara que si se toma distancia y se es consciente de que hay miles de individuos en la misma situación que invalidan la solución propuesta para un solo individuo. 

Un pero gordo y bastante nuclear en el transcurso de la serie es una de las historias embebidas en la trama principal (supuestamente el hecho real en el que se basa todo). Se entiende su utilidad en la resolución del guion, puesto que da al espectador un baremo en el que comparar dramas, y hacerle consciente de las diferentes varas de medir utilizadas según de donde venga el refugiado. Sin embargo, en comparación con el resto de historias se queda en algo pueril y aburre un poco. 

En resumen, una buena serie para ponerse en la piel de los refugiados y las personas que tratan con ellos en los países de origen y destino. No trata de resolver nada, pero sí acercar al ciudadano de a pie todas las consecuencias que arrastran este tipo de conflictos, tanto en origen como destino.

jueves, 9 de julio de 2020

Little Fires Everywhere (Miniserie)


Little Fires Everywhere': Cierre espectacular para una serie redonda | TV  Spoiler Alert
Después formar parte del equipo de producción de Big Little Lies, Reese Witherspoon vuelve a producir y protagonizar esta Little Fires Everywhere, dónde cambia por completo la historia y los personajes, pero se mantiene la forma de rodar. De hecho, podría parecer la continuación de Big Little Lies, aunque, que quede claro, no lo es. Es una miniserie completamente nueva que conserva el mismo estilo. 

Y acierta. Little Fires Everywhere tiene varias virtudes y sus pocos defectos se reducen a si te gustan este tipo de historias que se extreman puntualmente en el drama. A parte de la calidad técnica, cabe destacar tres puntos: El Casting y El Guion y la Profundidad. 

El Casting es una maravilla. Además de las dos actrices principales Witherspoon y Washington, el resto de los secundarios están perfectamente elegidos e interpretados, incluyendo una Lexi Underwood espectacular. 

El Guion es solvente. A pesar de la cantidad de producciones que hay hoy en día con las plataformas de streaming y las churreras funcionando a todo trapo, los giros y el trasfondo de la historia de esta miniserie son bastante originales. Si añadimos a eso que está contada calculando bien los tempos y desvelando en el momento justo al espectador sus secretos, pues el resultado es que engancha. 

Por último, y más importante, la Profundidad. Entendida como el tema nuclear que trata el producto y lo que debería quedar en nuestro recuerdo después de su visionado. No quiero hacer ningún spoiler, resumiré lo que me dejó a mí: “Una mentira puntual siempre te persigue, te alcanza y te castiga. Pero, si te mientes a ti mismo no hay persecución, ni alcance, solo hay castigo”. 

La serie produce un cocktail de emociones distinto en cada capítulo. Uno igual es una caipiriña dulce y suave que te hace odiar a un personaje y querer a otro, para que al siguiente capítulo convertirse en un manhattan potente y con cuerpo radicalmente opuesto que te hace querer al personaje que odiabas ayer y viceversa. 

En resumen, una buena serie, con una buena historia y una gran profundidad en la narrativa, que pone en tela de juicio muchas cosas del estilo de vida americano (y del nuestro), y de, sobre todo, la mentira. Muy recomendable. 

lunes, 6 de julio de 2020

Dying Light

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Otro Zombis. Sé que esta crítica llega tarde y más cuando la segunda parte está en camino, pero bueno, siempre tengo la esperanza de que le sirva a alguien que, buscando algún juego barato, no muy antiguo y de su género favorito, se encuentre con él (como me pasó a mí). 

Si has jugado a Resident Evil, Dead Island, Days Gone, Deadrising, o cualquier juego de ir matando zombis en primera o tercera persona te preguntarás si Dying Light aporta algo nuevo o merece la pena. Si no has jugado a ninguno de los anteriores y te gusta matar zombis ya puedes empezar con cualquiera de los mencionados. 

Por partes. Sus puntos débiles son fundamentalmente dos: 1. La historia es floja y se sujeta lo justito para darle vidilla a las horas de juego repetitivo. 2. Lo acabo de decir XD, es repetitivo a pesar de las múltiples formas de matar zombis que hay, sobre todo si buscas la creatividad, que, afortunadamente, el juego permite. 

Estos dos puntos débiles se producen en dos apartados de importancia menor para el perfil de jugador al que le gustan estos juegos, así que quedan eclipsados por sus dos potentísimos puntos fuertes: 1. Parkour. Los escenarios se convierten en auténticos campos de juego, ya sean circuitos de velocidad o utilización del mobiliario urbano para trampear o, como decíamos antes, ser original en nuestra manera de llevar a cabo la cruzada anti zombi. 2. Su versatilidad. Tanto del crafting de las armas como del estilo de juego que quieras llevar a cabo (sigilo, meleé, distancia...). 

Estos dos puntos hacen este juego tremendamente divertido hasta que te aburres de él. 

Pero queda un tercer punto que le da su auténtica seña de identidad. El modo noche. Este modo recupera una de las esencias del género que se ha ido perdiendo con el tiempo: EL MIEDO. Realmente, y sobre todo al principio de la partida, la noche y sus criaturas dan auténtico canguelo. Lo que se agradece y mucho. 

Por cierto, inicié The Following, la ampliación del título, pero estaba ya cansado y lo dejé pronto. Mola el tema del coche y da frescura, pero para mí insuficiente para seguir jugándolo otro montón de horas. 

En resumen, un mata-zombis, sí, pero que aporta cosas nuevas y que da horas de entretenimiento de calidad. Hasta que te cansas.


domingo, 7 de junio de 2020

When They See Us (Mini-Serie)


Dados los tiempos que corren en los que el racismo vuelve a estar en el foco de la prensa, When They See Us es un visionado, cuanto menos, despertador. La mayoría dirá que habla de racismo, sí, que habla de brutalidad policial, sí, que habla de política, sí, pero hay algo debajo de todo eso a lo que no se le da tanto luz. Me refiero al concepto de presunción de inocencia, en general. La base de culaquier justicia que se precie y que se está vilipendiando, no solo en temas de racismo, sino en otras muchas áreas del odio. Es la primera consecuencia fatal de una sociedad que se extrema.

Lo de mini-serie engaña un poco, ya que son solo 4 capítulos, pero bastante largos. El último es un largometraje  de 90 minutos en toda regla (que recuerda por momentos a El Vagabundo de las Estrellas). Aún así te atrapa de tal manera que no se hace para nada larga.

Prácticamente todo es bueno en When They See Us. El casting, una maravilla; los actores, sobre todo Korey, lo bordan; la angustia se transmite de la pantalla al cerebro sin barreras, acabas cada capítulo con mal cuerpo; las escenas de tensión rayan a un gran nivel y realmente te ves en esa situación y te preguntas que hubieras hecho; es verosímil a cada paso que da la historia, aunque es cierto que el principio desconcierta un poco; además está basada en una historia real por lo que el impacto emocional es todavía más brutal.

Esta serie es una oda a la lucha contra la injusticia y pone sobre la mesa los problemas de tener que demostrar tu inocencia contra la lógica de tener que demostrar que eres culpable.

En resumen, y digo esto de pocas series, un MUST que todo el mundo debería ver y sentir. Ava DuVernay da una lección de dirección con una resultado contundente, sin fisuras.

jueves, 28 de mayo de 2020

Petra (Película)


A veces la mayor de las tonterías puede hacernos tomar una decisión. Estaba vagabundeando por las plataformas de streaming que tengo a mano sin saber muy bien que ver y, de pronto, veo el cartel de esta película en la pantalla: Petra. Petra se llamaba mi abuela. No es un nombre que se vea muy a menudo así que me evoca un recuerdo que me abstrae por un momento y me lleva a un viaje exprés por mi pasado que me arranca una sonrisa y un suspiro. Ya tengo peli para ver.

Dicho esto, la película nada tiene que ver con mi abuela. Narra la historia de una mujer en busca de respuestas que le ayuden a aclarar su borroso pasado, pero, como suele suceder, acaba encontrando otras cosas que no buscaba. Para los de prejuicio fácil lo pongo al principio de la crítica: Es española y es catalana. Además tiene ese toque indie que a mucha gente echa para atrás con solo percibirlo. Yo he de decir que ojalá todo lo indie rezumara la calidad que tiene esa cinta.

a ver, no estamos ante una película excepcional, pero sí tengo que decir que tiene tres puntos muy fuertes. De menos a más. El primero: Las tomas de cámara siempre en movimiento. no hay planos fijos. Aunque a veces va muy muy lenta la cámara no deja de moverse, lo que transmite una sensación de Cambio, entendida esta palabra como una filosofía de vida "La vida es cambio, por pequeño que sea". El segundo: Las actuaciones. Resultan increíblemente naturales y espontáneas. Consigue eliminar esa sensación, habitual en el cine español, en la que los actores se pasan de naturales y dejan de actuar para ser ellos mismos haciendo que hacen un papel. Aquí no, hay actuación pero con naturalidad. El tercero: se dice que si la historia es buena todo lo demás no importa tanto. Y en este caso se cumple. El nudo de la madeja es profundo y según se va descubriendo más nos atrae. Es una historia, rocambolesca sí, pero muy buena.

Por poner un pero, algunos personajes llevan el dramatismo a un extremo poco verosímil, pero aún así posible. Chirría un poco pero no te saca de la novela.

En resumen, un buen entretenimiento guiado por una brillante historia con varios giros, esperados o no, dirigida magistralmente por Rosales, que deja un buen sabor de boca. 

domingo, 24 de mayo de 2020

Kalifat (Mini Serie)

Desde Suecia nos llega esta pequeña joya que cuenta una historia bien construida como hilo conductor para tocar temas que la población general percibe lejanos, como el terrorismo del ISIS, sus estrategias en Europa o la labor de los servicios de inteligencia, pero que pueden estar tocándonos muy de cerca. 

Suecia es un país con un 16% aproximadamente de población siria e iraquí. Aquí en España no tenemos una percepción tan abultada como tienen ellos de la presencia musulmana en su territorio, pero el visionado de la serie te hace partícipe (puedes identificarte con la situación) de lo que podría estar ocurriendo sin darnos cuenta ante nuestras narices. 

La serie centra su valor en la concepción de los distintos personajes. Una estrategia que nunca falla si se lleva bien a cabo como es el caso. Cada uno tiene una personalidad marcada, unas circunstancias determinadas para su crecimiento y un rol tan necesario como determinado en el devenir del relato y los mensajes que se quieren transmitir. 

Después de un abrupto final te quedas con ese maravilloso sabor de boca de recorrer todos los personajes uno por uno y preguntarte que pasará por sus cabezas a partir de ese momento y el papel que han tenido sus decisiones, por pequeñas que sean, en el transcurso de los hechos. 

Se agradece además que da la libertad al espectador de poner las etiquetas típicas de buenos y malos. Te hace abrir el cajón cogerte unos Post-it amarillos y rojos para etiquetar a los personajes para luego hacer que vayas cambiando los Post-it de sitio para al final devolverlos al cajón. 

Si bien hay alguna situación/decisión pillada por los pelos y comportamientos excesivamente inocentes para determinadas circunstancias, no cuesta mucho poner de nuestra parte en esos escasos momentos para seguir disfrutando de la serie. 

En resumen, un buen entretenimiento, que no se hace largo (es el momento de las mini series de 8 episodios de menos de 50 minutos), que toca un tema interesante desde varios puntos de vista no todos explorados hasta ahora y que hace casi imposible que no te impliques con alguno, o muchos, de los personajes. Recomendable.

domingo, 17 de mayo de 2020

DEVS (Mini Serie)

Del director de Ex Machina (una de las mejores aproximaciones que he visto a la IA y de la que,  sorprendentemente, no tengo crítica en Equanimous), Alex Garland, nos llega esta mini serie de 8 capítulos conceptualmente compleja sobre la computación cuántica y el determinismo. 

Viene cargada de un buen montón de ciencia ficción de calidad y una belleza estética y simbólica perfectamente trabajada que hará las delicias de los amantes de este tipo de películas. 

El guion es técnicamente complejo, algo imprescindible para una buena ciencia ficción, y requiere de un espectador con una mente abierta y ligeros conocimientos de teoría cuántica, determinismo y multiversos, los suficientes al menos para entender las bases. Aún así peca de atrancarse en algún capítulo y, el fluir que conserva durante la mayoría del visionado, se interrumpe por momentos, en los cuales puede resultar incluso aburrida. 

El poso que deja merece mucho la pena. Da que pensar. Habla sobre la falacia del libre albedrío, la magia que deja de serlo cuando la ciencia la explica; sobre que la felicidad se basa en la incertidumbre que a su vez nos genera tanto miedo; sobre lo fascinante y aburrido que resulta conocer tanto el pasado como el futuro; sobre la causa-efecto; sobre la realidad-ficción en la que vivimos (guiño a The Matrix); incluso se atreve con connotaciones religiosas. 

La historia que cuenta es lo de menos. Es el salvoconducto que Garland nos ofrece para adentrarnos en ese mundo de preguntas sin respuesta que nos animan a seguir investigando. Lo bueno es que tiene la calidad suficiente para mantenerte enganchado como un bien diseñado papel de huevo Kinder que hace que acabes comiéndote en chocolate que en principio quedaba oculto. 

En resumen, una buena serie de ciencia ficción, por ahí ya dicen que de culto, para darle una vuelta a varios conceptos físicos que se nos vienen encima en el segundo cuarto de siglo XXI. Abstenerse las personas que lo pasen mal con las líneas temporales, los multiversos, el destino y estas cosas.

viernes, 8 de mayo de 2020

El Oficial y el Espía (Película)

Desarrollada en la Francia de finales del siglo XIX, el Oficial y el Espía narra un rocambolesco relato de injusticia militar, política, y como todos los trasfondos injustos, humana. El resultado es una película sorprendente que lo resulta aún más al conocer que está basada en una historia real. 

Algún pero tiene. Se hace algo monótona y un pelín larga en el último cuarto. Además, sufre de una dolencia imperdonable en films de este tipo, eso que hace que el espectador se sienta vivo y en armonía con los personajes. Lo que yo llamo: la carga emocional sideral. Es decir, ese momento, o momentos, en los que se te ponen los pelos de punta por la ilusión o la sorpresa, o se aprietan los puños por ira, o se tuerce la cara por asco. Tampoco los protagonistas ayudan mucho a que se produzca esta carga emocional. Cumplen, pero ninguno trasmite demasiado. Quizás lo mejor traído es la sensación de lealtad y pertenencia al ejército. 

Esa planicie emocional tiene oportunidades de desaparecer, sobre todo en la parte de desenlace final, pero se queda a medio camino. 

A pesar de esa falta de explosión emocional la película está equilibrada. La narrativa fluye y los misterios se van descubriendo con paso firme pero seguro. Infalible. Las apariciones de personajes históricos célebres potencian el impacto histórico y dan empaque al producto final. 

Tiene alguna escena fuera de lugar como si se les hubiera atragantado un montaje algo atropellado, pero en general Polanski hace un buen trabajo, sobre todo en la primera escena. En términos de vestuario y escenarios supera el notable.

En cuanto al mensaje, no termina de calar. A pesar de denunciar una injusticia cuyos desencadenantes solo pueden sostenerse mediante justificaciones antisemitas, a pesar de ser Francia y finales del XIX, y a pesar de que ciento y pico años después seguimos más o menos igual. 

En resumen, una increíble historia real, que se deja ver y mantiene la tensión, aunque con pocos giros y de forma algo plana. Una opción recomendable si no tienes nada que te apetezca en mente.

miércoles, 6 de mayo de 2020

Vivarium (Película)

Una de las pelis de moda en el mundo Streaming mezcla de ciencia ficción, terror y crítica social. Se asemeja a un capítulo largo de Black Mirror, lo que le hace perder frescura a la idea. Al menos se pude decir que sería un capítulo de los entretenidos y no de los reguleros. Que ya es decir mucho. 

Que se abstengan de verla las personas con poca imaginación, a las que no le gustan las películas que hacen que el cerebro acabe más descolocado que la mandíbula de un boxeador en la lona cuando aparecen los títulos de crédito. Vivarium es una de esas pelis en las que importa más la historia que te puedes montar después de su visionado que la que estás presenciando durante. Puede entrar en esa calificación popular de “Peli Rara” así que mejor ahorrársela. 

Ahora, a los que le gusten este tipo de films pues tienen que darle una oportunidad, pero con precauciones. No es la obra maestra que he leído por ahí. Está bien, vale, cumple, la idea mola, pero no te enamora. Le falta punch al durante y al final. El misterio, que trabajosamente se va construyendo minuto a minuto, se merece, o esperas, algo que te haga decir “¡Tomaaa YA!, ¡qué bueno!”. Y se queda a medio camino. 

Aún así tiene cosas muy buenas. La crítica social al modelo de vida perfecta que nos han vendido durante el siglo XX está muy bien traída; Ese impulso que tenemos de hacer lo que toca, aunque no tengamos ni ganas, ni fuerza, ni recompensa al llevarlo a cabo, solo porque se te dice que lo hagas; Mostrar como un organismo (léase civilización, virus, especie o algo alienígena) puede valerse de la supuesta fortaleza de otro, para, con un engaño, utilizarla en su propio beneficio; El ambiente de asfixia y de peso ante una situación con un futuro tan duro de llevar como desmoralizante está conseguidísimo, tanto con los decorados como en el rodaje. Hasta hace un guiño (o varios muy simbólicos) al mundo animal, dónde ya ocurren comportamientos similares a los expresados en la peli.

En resumen, una peli entretenida para darle alguna vuelta a la cabeza al terminarla. No te hace ¡BOOM! Pero al menos propone un esfuerzo intelectual, que, lamentablemente, cada vez se ve como algo más marginal, incluso residual.

sábado, 2 de mayo de 2020

Train To Busan (Película)


Uno de mis universos postapocalípticos favoritos es el de los Zombis. Me encanta todas las posibilidades que tiene y es que por muy mala que sea la película, el propio concepto de Zombi ya lleva intrínseca una identificación con aspectos de nuestras vidas cotidianas actuales, como el instinto que nos mueve a conseguir algo a toda costa (ej. Dinero); La forma de habitar el tiempo que en muchos casos es un deambular accionado por la inercia social; Preguntarnos qué seríamos capaces de hacer en una situación límite y si esa persona es quién somos ahora o quién nos gustaría ser y nunca seremos; Incluso nos sirve como aprendizaje para identificar que nuestros valores, por fuertes que creamos que son, según las circunstancias, pueden que cambiar para sobrevivir. 

Estos aspectos están guais por la carga filosófica que llevan asociada, pero es que le genero de Zombis es tan rico que te permite combinarlos con otros más triviales, o más físicos si lo prefieres, como la violencia extrema, el gore, las persecuciones, la tensión y las subidas de adrenalina que produce el miedo irracional. 

Gracias a mi cuñado Juan he descubierto esta Train To Busan que, a pesar de mis múltiples incursiones en los mundos llenos de Zombis, no había tenido el placer de ver. He de decir que pertenece más al segundo grupo de películas que he descrito, las físicas, que las primeras, las filosóficas. 

Tiene muchos clichés del género, sobre todo con los personajes estereotipados que no valoran sus vidas hasta que las ven peligrar y las moralejas facilonas. Pero prefiero centrarme en la frescura que sí aporta ante un tipo de arte saturado como el de los muertos vivientes. 

Es trepidante, desde el momento que aparece el primer zombi hasta el final. Pero trepidante de verdad, sin dar un respiro al espectador o respiros muy cortos como en una rutina de Patri Jordán. Si te descubres con las manos apretando los brazos del sofá o cualquier cojín que hayas pillado sin darte cuenta por la casa, no te sorprendas, la peli es así. 

Esta filmada con gusto. Tiene escenas realmente brillantes, casi parece anime más que una película con gente de carne y hueso, que destilan sensibilidad a pesar de las circunstancias. 

Los zombis molan mucho. No solo corren, lo que se agradece, sino que los movimientos que hacen están logradísimos, sobre todo en las transformaciones. Un 10 a los extras en este aspecto y al maquillaje. El vestuario es un poco más cutrecillo pero cumple. 

En resumen, una de zombis que te atrapa durante el tiempo que dura y no te deja casi ni respirar. Una grata experiencia.

PD: Tiene una precuela que sí es anime, Seoul Station, de la que me gustaría decir que merece la pena, pero a mí no me ha dicho nada, ni a nivel técnico, ni a nivel guión. Es del mismo director, Yeon Sang-ho, por si a alguno le interesa.


martes, 28 de abril de 2020

Manual Para Mujeres de la Limpieza (Libro)

En estos días de confinamiento y desconcierto uno no sabe ya ni qué leer más allá de los cursos y aprendizajes técnicos. Afortunadamente si tienes una mujer lectora siempre puedes recurrir a ella para que te recomiende algo. 

Manual Para Mujeres de la Limpieza es un libro “autobiográfico” recopilatorio de relatos de Lucía Berlín que pierde sentido si no conoces al personaje, por eso tanto el prólogo como el epílogo ponen el foco ahí: En la mujer alcohólica, currante, madre, sencilla y analítica de sus propias experiencias. Si a esto le añades que escribe con un estilo mezcla de potencia y desconcierto (distintos pensamientos que luego convergen un párrafo más adelante), y un lenguaje capaz de crear frases a la vez bellas y demoledoras, pues estás ante un producto digno de disfrute. 

Los relatos son fragmentos de la propia vida de la autora, en los que no sabes que parte esconde mucha verdad y que parte esconde mucha novela. Es destacable la capacidad de ver su propia vida en tercera persona y desmigar sus emociones en situaciones extremas desde una fiel objetividad. Como si ella misma pudiera verse como un simple personaje de su existencia ¿Acaso no lo somos todos? 

No faltan en la lectura el humor, negro, fino y no tan fino, el drama, la solidaridad, el amor, la pasión, la transgresión y la sorpresa. 

En resumen, un libro que se lee muy bien, que engancha, que te descubre una vida real, con partes inventadas pero que encajan, y que deja un buen sabor de boca durante su lectura y al finalizar la misma.

lunes, 27 de abril de 2020

The Rider (Película)

Acertadísima recomendación de mi cuñada Inma. Como siempre, todo lo que pasa por sus manos y aprueba merece mi atención.

The Rider es una historia de un fluir tan tranquilo como sobrecogedor. Está basada o, mejor dicho, cuenta una historia real protagonizada, a su vez, por los propios personajes reales. Lo único que cambia es el apellido del personaje central y su familia: Jandreau por Blackburn. 

Solo por este detalle tan especial ya merece la pena darle una oportunidad a esta película, pero es que además, tiene mucho más que ofrecer. 

La directora china Chloé Zhao es capaz de meternos de cabeza en un argumento que, en principio, puede que no vaya mucho con nosotros (si eres cowboy de profesión y estás leyendo esto sí que irá contigo, pero permíteme que me dirija a la mayoría de la gente). 

¿Cómo será la vida en las imponentes Badlands de Dakota del Sur? Caballos, toros, pueblos, gente sencilla y sueños sencillos, se podría responder, pero Esta película rezuma tal sensibilidad que interpola todas esas cosas con cualquier vida de cualquier persona sea de dónde sea y haga lo que haga. Como una fábula. Las cargas que llevan con estoicidad los protagonistas, su dolor, sus dudas, su lucha, se muestran en pantalla de tal forma que te llega. Te metes ahí. 

Tiene escenas de doma de caballos, reales, que son memorables, en las que se puede sentir la nobleza de un animal salvaje como el caballo y la destreza emocional que utiliza el vaquero que doblega su salvajismo y consigue algo mucho más profundo. Un vínculo único. 

The Rider habla de orgullo, de comunidad/sociedad, del impacto de vivir en una, de sueños, de prioridades, de fortalezas y debilidades, de importancia, de envidias, de sufrimiento, de dureza y finalmente de aceptación. 

Si bien es cierto que se puede hacer un poco lenta hacia la hora de metraje por una redundancia mal gestionada del guion, es una película altamente recomendable para ver sin prisa, paladeándola.

sábado, 11 de abril de 2020

Hogar (Película)


La vi gracias a la recomendación inocente de una amiga. “Es española, pero está muy muy chula”. Parece que la fama de cine español = malo sigue vigente. He visto últimamente bastante cine español y el bagaje es positivo. No es el caso de Hogar, que es de las flojas.

Parece más un telefilm de tarde que una película, incluso, viniendo de Netflix, puede que fuera su objetivo. Y tiene cosas buenas ¿eh? 

Javier Gutiérrez, que acapara muchos minutos de pantalla, es el pilar de los intérpretes. Raya a buen nivel, y los demás, incluyendo a Mario Casas, que suele ser flojete, cumplen dignamente con su función. Bueno, menos el portero que te partes con él, aunque es más por el personaje que por el bueno de David Ramírez. 

La dirección tampoco es mala. Y en general toda la parte técnica como la fotografía y la cámara tiene un acabado de buena factura. 

Lo que da al traste con todo lo demás es el guion. Parte de una buena idea (que nunca se explica y que la tiene que deducir el espectador, lo que te saca completamente de lo que está pasando), pero, no sé si por las prisas o por falta de metraje (103 minutos), se convierte en una secuencia de hechos incoherentes que dejan demasiado a la casualidad. 

Pasan continuamente cosas que se supone están planeadas por los protagonistas, pero no se las cree nadie porque las circunstancias y la atmósfera generada no ayuda al espectador a que piense que es el plan perfecto sino más bien “pero qué me está contando, ¿cómo sabía que iba a pasar eso?”. 

Luego están los comportamientos de algunos secundarios que se mueven por la película como marionetas del guionista, sin personalidad, con cambios de humor y de amor, que no hay quien se los crea. 

La historia paralela que meten para darle un poco de oxígeno a la principal, no hay por dónde cogerla, pero te echas unas risas con ella. Eso es verdad. 

En resumen, un thriller que aprovecha el tirón de Gutiérrez y Casas pero que podía haber sido mucho mejor dándole algo más de contexto a la acción y personalidad a todos los personajes. Aún así es entretenida y tiene ese punto de peli mala que te ves hasta el final a ver cómo resuelven en última instancia todos gazapos del medio. ¡AH! Y tiene moraleja.

miércoles, 8 de abril de 2020

Los Asesinatos del Valhalla (Miniserie)

Pues allá voy con otra mine serie (ya llamo mini a cualquier cosa que sólo tenga una temporada y menos de diez capítulos). Los Asesinatos del Valhalla se puede ver en Netflix, cada capítulo dura entre 45 y 50 minutos y tiene ocho episodios. Este formato es perfecto para contar una historia que atrapa tu atención, se ve rápido, entretiene y no cansa. 

Lo que más me llamó la atención, y creo que es determinante para valorarla, es que es islandesa. Islandia tiene 370.000 habitantes, lo que me lleva a preguntarme la potencia de su industria televisiva, qué presupuestos manejan, cuántos actores 100% profesionales tendrán, directores, técnicos, cámaras, etc. 

Todo esto se nota en la producción de Los Asesinatos del Valhalla, pero ahí reside parte de su encanto. Hay cierto impacto cultural que engancha, lo que se nota sobre todo con el efecto novedad en los dos primeros capítulos. Los personajes son tan fríos y bordes que no sabes si es exigencia del guion o es que la personalidad de los habitantes del lugar es así. Ya lo descubriré cuándo vaya por allí algún día. 

En cuanto a la trama (basada en un caso real, lo que le da ese punto escabroso que, para bien o para mal, atrapa a las mentes humanas), tiene agujeros, y gordos, pero son de esos que vas descubriendo al terminar la serie, al hablar de ella con otra persona. Durante su visionado los nudos están más o menos atados y la historia avanza a buen ritmo. Entremezcla el hilo principal con aventuras secundarias, lo que da agilidad a la narrativa, pero casi parece un ejercicio universitario más que un producto finalizado. Aunque insisto en que tiene su encanto. 

Los giros ocurren de manera impetuosa y te llevan de un lado a otro con cuatro explicaciones mal dadas. Los personajes tienen su personalidad, la entiendes, sabes lo que te quieren transmitir. Aunque les falta algo de “punch”. 

En resumen, una miniserie entretenida, rápida de ver, que mantiene la tensión salvo algún momento, incluso, gracioso, y a la que quizá le ha faltado algo de metraje para desarrollar más algunas historias secundarias y evitar la muerte por inanición de minutos de algún personaje interesante.

martes, 7 de abril de 2020

God Of War (2018) (Videojuego)

Recuerdo cuándo me compré la XBOX360. Se me vienen a la mente tres “Fue’s”: 1. Fue un momento importante en mi vida porque estaba atravesando una mala racha. 2. Fue una inversión importante para mi economía de la época. 3. Fue una sensación agridulce sustituir mi PS2 por la consola de última generación (del momento) de Microsoft y cambiarme de “bando”. 

Kratos me había acompañado hasta entonces (2008) con los primeros God Of War y privarme de su presencia fue un daño colateral a costa de disfrutar otros títulos cómo Halo o Gears Of War. 

No cambié a PS4 hasta 2018 y, aunque veía God Of War por aquí y por allá, no acababa de decidirme a reencontrarme con el Fantasma de Esparta. Un día de este confinamiento que estamos viviendo vi la portada en el Play Store a muy buen precio. Kratos me miraba, ya viejo, mientras yo recordaba su historia de destrucción y penitencia, llevando las cenizas de su familia pegadas a la piel. Aquella historia se quedó grabada en mi memoria. Me sobrecogió entonces y me animó a volver a meterme en la piel blanquecina de este grandioso personaje. 

He leído alguna crítica despedazando el juego por copiar a The Last Of Us al meter a un coprotagonista infantil en la historia, el pequeño Atreus. Yo no he visto ningún parecido con el juego postapocalíptico y me parece una idea acertadísima para explorar partes de la personalidad de Kratos que de otro modo sería imposible. 

Dicho esto, al juego en sí. Es entretenimiento en estado puro. Buena jugabilidad. Un sistema de combate rico, con muchas posibilidades y estrategias y con suficiente cantidad de enemigos (y de dificultad) para probarlas todas. Las armas tienen una personalidad propia muy fuerte, y realmente sientes su poder desde el salón de tu casa. El apoyo de Atreus en combate no es baladí, y según subes sus habilidades va abriendo un abanico de combos muy divertidos. 

La personalidad de los personajes está muy conseguida. A Kratos ya lo conocemos, pero sigue siendo una gran experiencia meterse en sus zapatos y sentirse tan “animal”. A Atreus le cuesta más ser coherente, incluso siendo un niño, pero el resultado final es correcto. En cuanto al villano, no haré SPOILERS, solo diré que es un acierto que hayan elegido un tipo parecido a Connor McGregor porque da más placer el machacarlo. 

La historia es como todas las de God Of War, un culebrón. Es enrevesada para que parezca que tiene sentido y que es algo adulto y no infantil, pero en el fondo es un guion que se va inventando cosas sobre la marcha para que todo encaje. Es suficiente para mantener el interés, pero no es el punto fuerte del juego. 

Por último destacar que el juego se mueve en un mundo semiabierto, es decir, entre misión y misión puedes explorar el mundo a tu antojo y descubrir cosas, como salas ocultas, etc. Todo con el objetivo de mejorar el equipo y los personajes. Hay bastantes cosas que hacer fuera de la historia principal, pero no es The Witcher III.

En resumen, un juego muy divertido, que te hace sentir con el poder de un dios, con una curva de dificultad equilibrada y que mantiene el interés hasta el final. Muy recomendable.

sábado, 4 de abril de 2020

The Unorthodox (Miniserie)

Habitualmente no hago críticas de series, pero The Unorthodox es una miniserie de cuatro capítulos que se puede considerar una peli larga. Igual hago más críticas de series. Depende de si recibo algún comentario al respecto 😊. 

Uno de los propósitos que considero más importantes en El Arte, en general, y El Cine, en particular, es la capacidad de sacarnos de nuestra historia de vida y permitirnos experimentar otros mundos, otras sensaciones, otras experiencias. Esta miniserie nos permite adentrarnos en una comunidad de judíos ortodoxos de Nueva York que no es moco de pavo. 

Desde luego un lugar difícilmente accesible por cualquier persona de a pie del planeta. Sus costumbres, sus ritos, su cultura, se refleja en la película de una forma muy creíble (hay un Making Of muy chulo dónde lo explican). 

Sólo con esta temática diferente la serie ya te engancha. Si a eso le añades que se basa en una historia real (en concreto la de Deborah Fredman) y que la forma de contarla es muy objetiva (sin tratar de buscar culpables), la mezcla es un producto interesante, entretenido y cuyo visionado se pasa volando. 

El casting, sobre todo la actriz principal, Shira Haas, es maravilloso. Los personajes transmiten, entiendes su personalidad, actúan con coherencia según el contexto.

La trama se mueve sobre dos conceptos aparentemente contrapuestos: La libertad y la pertenencia. 

La libertad: Esa agua dentro de la olla a presión que cuánto más tratas de contener, más calientas, y más probable es que salte la tapa por los aires. Ese impulso de que algo no funciona y es tu responsabilidad cambiarlo. 

La pertenencia: A un grupo, a una cultura, que crea tu realidad y genera una burbuja a tu alrededor que te marca lo que está bien y lo que está mal. Una frágil burbuja muy difícil de romper que te impide valorar lo que hay fuera.

Cada personaje de la serie se refleja en alguno de estos dos conceptos, o en los dos, y cada uno tiene un punto de vista que aportar, lo que le da riqueza al visionado. 

En resumen, una serie con ritmo, que se ve de un plumazo, que cuenta una historia que se mueve en un contexto poco común y cuyos personajes dicen mucho. Y lo mejor: Sin Juicio.