Por si alguno tiene pensado cometer el mismo error que nosotros viendo la segunda temporada de The Haunting, me veo en la obligación de escribir esta crítica.
Lo primero es indicar que, aunque la temática es la misma, la historia es completamente diferente de la de la primera temporada (The Haunting – Of Hill House -). Se pueden ver de manera independiente.
Lo segundo es que no sólo la temática es la misma, también lo es el modus operandi del guion, teniendo las mismas virtudes y defectos que la anterior. Solo que los defectos son aún peores.
Otra vez encontramos que los primeros capítulos presentan una historia, una mansión y unos personajes con el suficiente interés y misterio para enganchar, pero que hacia la mitad empiezan a tener lugar escenas que ya nos ponen en alerta de que no saben como arreglar el entuerto y empiezan a inventar situaciones ilógicas (dentro de la lógica que vende el marco del producto) para que todo encaje.
Otro punto negativo es que en esta ocasión se ven las costuras, si no se rompen, de algunos de los actores protagonistas. Sobre todo de Henry Thomas (el niño de ET) que, en su papel de propia consciencia (recurso para engañarnos como espectadores), da absoluta vergüenza ajena.
Y otra vez encontramos un final extra edulcorado que hace que te pongas del lado de “los malos” deseando que, no solo todos los protagonistas mueran, sino que además sufran en el peor de los infiernos.
En resumen, si has visto la primera temporada esta segunda no aporta nada, incluso resta. No recomendable ni para los fans del género.

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