No sé que tiene el apocalipsis que es tan atractivo. No paramos de hablar de lo cerca que está el fin del mundo, pero quizás lo estamos acercando más a base de desear que ocurra. No dejan de salir libros, pelis, series, que presentan, algunas más cerca de la ciencia ficción que otras, el catalizador del apocalipsis, su desarrollo y cómo sobrevivimos a él... o no. No deja de ser una vanidad más del ser humano y su complejo de superioridad. Cómo si el mundo se fuera a parar porque dejáramos de estar sobre él.
En fin. Dentro de ese abanico de productos apocalípticos de entretenimiento encontramos esta serie francesa que brilla por su originalidad y por su apartado técnico. La idea es sencilla, pero es de esas que dices ¿Cómo no se le habrá ocurrido antes a alguien? (igual sí se le ha ocurrido, pero yo no tengo constancia, perdón por mi ignorancia).
¿Cuál es una de las virtudes del Plano Secuencia? Qué es trepidante ¿Cuál es una de sus complicaciones? Que a más largo más probabilidad de fallo ¿Cuál es el tema en boca de todos ahora mismo? El apocalipsis se produzca como se produzca. Vale, pues hacemos una serie trepidante y corta (8 episodios), con capítulos trepidantes y cortos (entre 20 y 30 minutos), rodada íntegramente en Plano Secuencia, que trate sobre el colapso de la vida como la conocemos y su paulatino deterioro.
El resultado es una pieza de entretenimiento mayúscula que trata algunos de los temas más sensibles en caso de que el mundo llegue a su fin y poco a poco las cosas que ahora importan mucho dejen de valer nada para dejar paso al más primitivo de los instintos: la supervivencia.
En resumen, si te gustan los relatos rápidos que cuentan mucho y lo cuentan bien no te la puedes perder. Ahora eso sí, si eres aprensivo son de las que pueden dejar mal cuerpo después de ver cada capítulo.

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