Descripción de Blog

Nacido de la necesidad de luchar contra el postureo y el culturetismo interesado de los medios profesionales, este es un blog de críticas cortas, ecuánimes y cercanas que tienen como objetivo ayudar a decidir o descubrir acerca de pelis, libros, videojuegos o novelas gráficas.

viernes, 7 de diciembre de 2018

MARVEL's Spider-Man

¡¡Por fin!! Hay cosas en la vida incomprensibles, como que Isabel Presley no envejezca, que la gente aún crea en la democracia o que desde el año 2000 (aproximadamente) no saliera NADA decente relacionado con Spider-Man. 

Todas las apariciones cinematográficas del trepa-muros, donde su intérprete es Tobey Mcguire, son para olvidar y lo que ha venido después tampoco levanta las ganas de recordar. Vale que Peter Parker es joven y vacilón, pero no puedes meter los diálogos del cómic tal cuál en una peli porque quedan realmente absurdos, inocentes, fuera de tono y sin ningún tipo de gracia. 

Pero curiosamente un personaje de DC ha venido a salvar a un personaje de MARVEL. Los últimos videojuegos de Batman han proporcionado un motor igual de válido para otros personajes con superpoderes, como por ejemplo Spider-Man, y los que vendrán después. 

Marvel Spider-man tiene todo lo bueno de la saga Batman desde el Asylum (exceptuando el batmóvil, claro), adaptado al hombre araña. Una recreación maravillosa de Manhattan (lanzarte en picado desde el Empire State no tiene precio); un manejo del personaje que es delicioso, tanto al balancearte por la ciudad como en combate; una historia bien hilada con un Doctor Octopus imponente; unos villanos por fin con protagonismo (aunque hay que esperar al tercer tercio del juego); un modo de crafteo sencillo y divertido para artilugio y tajes; varios tipos de misiones distintas que te llevan a explotar los controles (incluso jugando con Mary Jane que, por fin, no es tan odiable como en otras entregas. En definitiva, una pieza de entretenimiento fabulosa. 

Si te gustan los superhéroes, Spider-Man en particular, el modo de juego de Batman, la acción y la adrenalina de patearle el culo a decenas de enemigos de mil maneras distintas: NI TE LO PIENSES.

martes, 20 de noviembre de 2018

Malos Tiempos en El Royale (Película)

En este desierto cinematográfico que estamos atravesando en 2018 cualquier espejismo, por pequeño que sea, puede volvernos locos. La necesidad cada vez mayor de algo que aplaque la sed de una historia original, bien contada, divertida, con personajes atractivos e interesantes, aumenta a cada paso que damos sobre las dunas de la mediocridad. Malos Tiempo para el Royale ha sido ese espejismo; la locura pagar diez euros por verla; y en cuanto a la sed la seguiremos aplacando con el agua cada vez más rica en sodio de las churreras televisivas tipo Netflix. 

La peli es una copia de muchas películas exitosas (algunas más que otras): Four Rooms, Los Ocho Odiosos, Snatch Cerdos y Diamantes son las que se me vienen a la mente a bote pronto. Si has visto cualquiera de estas prescinde de Malos tiempos en el Royale, y si no la has visto mi consejo es que lo hagas y luego prescindas de Malos Tiempos en el Royale. 

Tiene cosas buenas. La dirección está bastante bien y deja entrever que es el guion el que falla. Las actuaciones están de bien salvo una que comentaré después. La ambientación está lograda y el Royale mola bastante la verdad. La película empieza bien, con tintes de humor negro, un toque de intriga y unos personajes llamativos. Y poco más. A partir de aquí todo es malo. 

La historia y los personajes se diluyen en un guion falto de ritmo que no llega nunca a encontrarlo. En este tipo de películas se suelen poner una serie de enredos sobre la mesa para luego enmadejarlos y después ir resolviendo el puzle con maestría. En este caso los enredos están; la madeja quiere estar, pero los hilos no se enredan; y la resolución es un “a tomar por culo, no sé como terminar esto. Acabémoslo como podamos” que hace el desenlace lento, incongruente y aburrido. Al menos sobran 40 de esos 142 minutazos que dura. 

Y a parte está la actuación estelar de Hemsworth. Pobrecillo. Le dijeron que iba a ser el nuevo Brad Pitt si hacía bien este papel. A ver, al César lo que es del César: El tío está cañón y luce palmito cosa mala, pero está tan fuera del tono de la película que da vergüenza ajena y el bailecito metido con calzador no cuela. No todo es culpa suya. Su personaje hace aguas por todos lados, desde la primera aparición hasta el final. 

En resumen, entiendo perfectamente la intención de hacer una peli que aúne personajes extremos, violencia, cruce de historias disparatadas, un escenario rocambolesco y con giros inesperados, y entiendo que un guion tiene que ser muy redondo para que esto funcione. No es el caso, el guion no es redondo y casi nada funciona. Solo recomendable para reírse de Hemsworth y nunca recomiendo reírse de nadie (aún tengo esperanzas en él).

jueves, 18 de octubre de 2018

Vampyr (Videojuego)

Me flipan los vampiros. Siempre que sale un juego de esta temática me llama la atención. Supongo que todo viene del “pechamen” de Elvira: Mistress of the Dark en mi pubertad, aunque la afición al género no fue a menos con BloodRayne, Castlevania o Vampire The Masquerade. La tentación de probar Vampyr era demasiado fuerte como para dejarlo pasar, al igual que la tentación de morder un buen cuello y chupar su sangre caliente, densa y deliciosa será demasiado fuerte para el que se decida a jugarlo. 

Empezaré por lo malo. Lo peor: mi elección. Elegí jugarlo en PC y además comprarlo en Steam. El inconveniente de los juegos digitales es que una vez acabados te los comes. No puedes venderlos e intercambiarlos es un poco coñazo. Una y no más. En cuanto al tema PC, el juego sencillamente no está probado. Una mecánica de juego diseñada para gamepad que no acaba de encajar en el teclado + mouse, tiempos de carga interminables, cuelgues constantes tanto en la carga como durante el juego, la cámara y el ratón parecen un matrimonio chungo (obligados a estar juntos, pero siempre llevándose la contraria). En definitiva, jugarlo ha sido un infierno y no sólo vampírico. 

Sin embargo, lo que me ha llevado a acabarlo con mucho sufrimiento es todo lo demás. Un protagonista carismático envuelto en una ambientación muy lograda del Londres de principio de siglo XX; acompañado por secundarios de nivel, tanto en profundidad como en diversidad; metido en una historia que, sin ser la bomba, te mantiene enganchado; y con una mecánica de juego mezcla de acción y conversación que mola bastante (aunque tendrá sus detractores). Lo cuento a continuación. 

Vampyr basa casi todo su potencial en la toma de decisiones (a quién te comes y a quién no) y sus efectos en todo el desarrollo del juego, incluido el avance en el árbol de habilidades. Es su punto fuerte y también, como suele ocurrir, su punto débil. Fuerte porque te obliga a investigar, a ser cuidadoso, a inmiscuirte en cada historia de cada personaje para sacar el máximo partido del juego y obtener la experiencia necesaria para avanzar si no quieres que sea una carnicería sin más. Débil porque al final cada decisión no deja de ser una jugada a la ruleta, puro azar dejado al albedrío de los desarrolladores y que puede terminar con jugadores desesperados que tienen que volver a empezar o pasarse el resto del juego en modo Rambo. 

En cuanto a la jugabilidad y la dificultad dejaré un apunte. El combate es similar al de Dark Souls, pero OJO, no es ni la mitad de difícil. Y en PC es infumable jugarlo, aunque he visto gameplays en consola y es otra cosa. La velocidad de respuesta de Jonathan a la hora de atacar y esquivar no se puede comparar. 

En resumen, gran ambientación tanto de Londres como vampírica, buena mezcla entre acción y conversación (hay que leer bastante ¡AVISO millennials!), jugabilidad aceptable, dificultad justa y NO LO PILLÉIS EN PC. Si te gustan los vampiros y los juegos a paladear dale una oportunidad. Si te va más la inmediatez y los baños de sangre no es tu tipo.

lunes, 15 de octubre de 2018

Venom (Película)

Venom, sin ser horrible, es un ejemplo más de la campana de Gauss por la que ha apostado Marvel y que ya está en su tercio de descenso de interés. Comenzaron haciendo películas para frikis, aumentaron la popularidad de los personajes de Marvel haciendo cintas de calidad y campañas de marketing enormes y brillantes, y ahora mantienen en marcha la churrera con claros signos de superpoblación personajil, sin demasiada frescura e incluso perdiendo a ese público friki selecto que huye del mainstream. Por cierto, hay escena post-créditos y más famosos que se suben al carro (más masa para churros y más aceite). 

Ciñéndome al título que nos atañe hoy. Venom es un personaje entrañable, perverso y malvado, pero entrañable. Su creación fue fruto de la necesidad de antihéroes en un mundo aburrido de superhéroes. Yo siempre lo he considerado como el lado oscuro que todos tenemos dentro, que nos encantaría sacar, que es el que nos da verdadero poder, pero el “Eddie” que la sociedad nos impone, que también somos nosotros, nos controla y pone cordura. 

La peli no tiene mucho que rascar. Buena acción, algunos efectos muy buenos, cómo el aspecto de los simbiontes (muy fiel al cómic), y otros regulares, como las peleas, confusas y sin claridad, tipo Transformers. Alguna persecución trepidante. Y poco más. Hay escenas que son tronchantes por el tema “atajos”. Sí hombre, hablo de cuando un personaje que se queda en una escena por ahí perdido y aparece de repente en la siguiente sin saber cómo demonios ha llegado hasta ahí. A esto yo lo llamo “coger el atajo” y en Venom pasa dos o tres veces con la chica y una con el malo. 

Lo mejor, como en casi todo lo que hace Marvel para el cine, el casting. Tom Hardy es el ideal para el papel y aunque sobreactúa cuando no tiene el parásito dentro, es de lo poco de notable del film. 

En resumen, una peli más de Marvel que te sirven en papel aceitoso con un chocolate caliente para presentarte otro personaje que utilizarán en algún momento. Entretenida, divertida y trepidante por momentos, pero planísima en cualquier apartado que se os ocurra pensar. Si te gusta Venom échale un ojo por opinar, si no, totalmente prescindible.

lunes, 8 de octubre de 2018

Americanah (Libro)

Americanah es una buena novela, de esas que te enganchan, de lectura grácil y que toca temas candentes desde varios puntos de vista. Ha vuelto a recordarme el placer que se siente cuando te apetece volver a un libro al estar lejos de él y no soltarlo cuando lo tienes entre las manos. Hacía tiempo que no me pasaba por diversas razones que no vienen al caso (gracias Encar). 

Es una lectura con multitud de virtudes que enumeraré después, pero va de más a menos y, como en las buenas etapas del Tour, tiene un puerto de segunda hacia la mitad y un puerto especial para el final. Cortito, pero duro. Este perfil de lectura podría ser mortal para cualquier lector, pero la forma de escribir de Adichie es tan llevadera, natural y divertida que las piernas aguantan sin problemas. El final es sorprendentemente empalagoso con respecto al resto del libro y se hace repetitivo en escenas donde la autora quiere hacer tanto hincapié que al final aburre. 

Dicho esto, voy con las virtudes. Los personajes son una maravilla. Incluso los terciarios o cuaternarios. Los protagonistas y los secundarios son un ejemplo de como crear personajes intensos, coherentes, profundos, diferentes y vivos. Es, sin duda, el gran don de Adichie. Luego está la historia que es apropiada para todos los mensajes que se quieren incluir en ella. Es sosegada, rezuma normalidad, con picos de excepcionalidad entendibles y que le dan vidilla a la acción. Pero es en los mensajes donde el libro tiene su segundo gran punto fuerte. 

Por un lado, la manera de contrastar dos culturas, dos países, tan distintos como son Nigeria y EEUU (aunque podrían haber sido otros dos cualquiera). Como cambian las visiones, las mentalidades y la forma de actuar de las mismas personas mamando cultura, conociendo gentes y costumbres de un sitio o de otro, en una etapa de su vida o en otra. Como salen a relucir las miserias y los egos, las prepotencias y las humildades, como cambian las prioridades, cuando estás en una posición o la contraria. 

Por otro lado, el punto central, la forma de hablar del racismo. Despegando, a veces con delicadeza, a veces a tirones, los clichés que tenemos grabados y que nos siguen llegando de la sociedad, desmenuzándolos sin contemplaciones, poniendo luz en lugares comunes que siempre han existido y nadie quiere alumbrar. Es precisamente en este punto donde la autora peca de insistente, como aquel que encuentra una bonita melodía y te machaca durante un año con ella. Según descubres todo lo que quiere expresar Adichie, te apasiona, realmente te abre la mente, cuando lo repite hasta tres veces te satura. 

En resumen, una gran novela con grandísimos personajes, temas milenarios, aunque aún candentes, tratados con originalidad y una lectura placentera casi todo el camino con un pelín extra de azúcar pseudo-adolescente al final. Totalmente recomendable.

martes, 2 de octubre de 2018

El Reino (Película)

Dicen que es difícil ser ecuánime cuando se habla de religión, fútbol o política. En realidad, no es tan difícil, es incluso fácil, una vez que entiendes que todas las posturas tienen la misma esencia: los tres son elementos subjetivos no demostrables y cuyo resultado depende de un tercero del cual no se sabe nada, casi nada o lo que se sabe puede ser verdad o mentira.

El Reino va de política, pero habla de dignidad, compromiso, vergüenza y responsabilidad. Es una flecha que no puede errar su blanco puesto que cualquier flecha contra el enemigo es un acierto. Y los políticos y los medios de comunicación son el enemigo común del pueblo. Aunque no hay que olvidar que el caldo de cultivo de ese enemigo tan rastrero y sinvergüenza es el propio pueblo. Es una cuestión de inercias. Pero vamos a la peli.

El guion del reino no es más que un collage de las noticias con las que nos tienen entretenidos últimamente los medios. Empresas ficticias creadas para blanquear, cuentas en Suiza o Andorra, audios de estraperlo, vídeos robados, etc. El éxito es ordenarlos y cubrirlos de una historia sencilla para conseguir un largometraje que engancha y cumple con nota su doble función de entretener y dar un mensaje.

Cabe destacar el reparto que, quitando alguno un tanto soso, raya a un gran nivel. El tono chabacano, el compadreo, las puñadas traperas, el coraje y la cobardía son reflejadas por los actores de manera realista. Sólo han tenido que copiar a los “protagonistas” de verdad, los reales, pero tiene su mérito. Otro punto peligroso y que el equipo ha sabido salvar es el partidismo. No se dan datos, ni escenas con intención, ni nada que permita la menor interpretación de que se ataca a alguien en concreto. Es un ataque generalista bien traído. Lo que sí hay son analogías bien repartidas que nos recuerdan a algún caso real. Guiños necesarios.

Sin embargo, es una pena que haya un par de escenas poco creíbles y que te sacan de la burbuja de tensión e interés en la que flota la película durante casi todo el metraje. Se podrían haber terminado mejor, aunque se tuviera que haber dejado de lado el componente de acción.

En resumen, una película que ordena y muestra de forma clara el batiburrillo de mierdas que nos sueltan por la tele y por la radio con respecto a lo que está pasando (y siempre ha pasado) en la política y los medios. Y que tiene como principal virtud que en vez de dejar el mensaje incendiario y de pataleta que nos enciende la ira y poco más, trata de hacernos ver que la corrupción es inevitable e incluso normal (no solo en política o medios) y que la clave está en la responsabilidad del individuo. Y muchos individuos forman una sociedad. Y todos somos responsables de la inercia que esa sociedad tome. Muy recomendable.

martes, 25 de septiembre de 2018

El Olivo (Película)

Tenía muchas ganas de ver esta película desde que vi el tráiler allá por 2016. Siempre me han interesado las historias que tratan de dar importancia a las raíces y cómo el “progreso” se las va cargando y con ellas algo muere en nosotros. Los japoneses hacen esto como nadie, pero queda claro que los españoles no, al menos no en El Olivo. 

Iciar bollaín dirige una oda al victimismo. Ese gran virus que comenzó a finales del siglo XX y, ya bien entrados en el XXI, está en máximo apogeo. Lo único que se salva de la cinta son: el olivo, el árbol, que es una preciosidad y los primeros minutos entre el abuelo y la nieta donde se atisba un algo de emoción bien traída al espectador. Luego todo se resume en una niñata irresponsable, insoportable, malcriada y egoísta, que no es capaz de ver su viga en el ojo y sí la paja en el ajeno (que no estaría mal si fuese lo que se busca con el personaje, pero no, se supone que es la heroína de la historia), tratando de alcanzar un objetivo irracional, a base de mentiras y engaños, a todas luces injusto y cuyo argumento sentimental no sirve de justificación lo mires por donde lo mires. 

Los actores hacen lo que pueden y cumplen la verdad. Ellos no tienen ninguna culpa de no saber que cara poner ante un guion inconexo y con escenas extremadas entre sí que no hay cómo enlazar, aunque así se pretenda. 

El abuelo, núcleo central de la historia o eso parece al inicio, se diluye y hacia la mitad directamente no sale (aunque sea en flashback), sacrificando el supuesto homenaje a la tradición y al amor por la lucha ecologista barata contra el demonio de las petroleras y los explotadores y malvados “jefes” (cómo el dueño del camión). 

En resumen, un entrecot de ternera hecho en la parrilla de las sardinas. Quiere ser una cosa, que acaba siendo otra y que se vende como todo lo contrario, no acertando en ninguno de los casos. Un experimento fallido. Totalmente prescindible.

jueves, 20 de septiembre de 2018

Campeones (Película)

Con el mazo de la corrección política merodeando esta crítica puede convertirse en la más difícil que he escrito hasta ahora, pero se trata de cine y hay un marco que debe cumplirse siempre sea cual sea la historia o sus protagonistas. 

Lo primero las cosas buenas. Es muy apropiada para niños pequeños ya que los chistes fáciles entran bien y los clichés no lo son tanto cuando eres pequeño; Muestra a los discapacitados como personas normales con su vida, sus problemas, sus sueños (alguno dirá que no hace falta recordarlo, pero sí hace, sobre todo a las personitas en desarrollo y a alguno más); Consigue hacer humor navegando con audacia entre la línea de lo irrespetuoso y lo ñoño, lo que es loable y más con los tiempos que corren; Encumbra valores como el respeto, la solidaridad, la paciencia y la pasión. Y pone de manifiesto como la amargura, el odio y el rencor no te llevan a ningún lado, aunque todo ello con un grado de obviedad muy alto; El esfuerzo realizado por todo el equipo, especialmente los actores, para conseguir un producto, que, sin ser de calidad, se ha vendido como churros. 

Lo malo todo lo demás. Puedes ir con las expectativas bajas pensando que no va a haber una historia buena, que no la hay, que no va a haber profundidad más allá de la obviedad de la portada, que no la hay, que no van a ser grandes actuaciones ni efectos especiales, que no los hay ni falta que hace, pero pensando que te vas a reír. Pues tampoco. Después de la primera aparición del equipo de basket todo es repetitivo, los chistes cansinos y malos, la historia fuera del equipo sin fuste y algunas escenas desquiciantes en las que te pones del lado de aquellos que "se meten" con los protagonistas. 

En resumen, una película que no engaña a nadie, muy plana, con una intención clara en el mensaje, en la que ni te ríes, ni lloras, ni estás cerca, y que no recomiendo en absoluto a nadie que no la vea con niños y en modo didáctico. Si gana en los Óscar todos los valores que defiende la película se harán añicos en la hipocresía del buenismo.

lunes, 17 de septiembre de 2018

Misión Imposible: Fallout (Película)


Mira que soy fan de Tom Cruise y que el personaje de Ethan Hunt me flipa. Mira que siempre he defendido las películas de misión posible (salvo la dos, la de John Woo que es para matarle) sobre las de James Bond, por ejemplo. Mira que ver correr a Tom en una escena de más de 3 minutos no tiene precio. Pero como ante todo soy ecuánime tengo que decir que el producto está definitivamente agotado. 

Cómo decía, uno de los grandes ganchos de Misión Imposible es el carisma de Ethan. Cruise es Hunt y Hunt es Cruise y ambos tienen ya una pila de años que por mucho que se lo curren en maquillaje y en informática pues ya no cuela que ande colgándose de helicópteros como si tal cosa. A pesar de haberle rodeado poco a poco y con el paso de las películas con un equipo sólido, gracioso y resultón, como son Simon Pegg y Ving Rhames, el grueso de la potencia viene del protagonista que, al igual que un ciclista en las últimas, canta que pueda con los puertos especiales. No es creíble, sin más.

La historia nunca ha sido demasiado importante en Misión Imposible. Una excusa para toneladas de acción con dos o tres giros facilones y pa' lante. Las actuaciones tampoco requieren demasiado, un par de caras de sorpresa, unos chistes básicos por aquí y por allá, tres o cuatro rictus de "mira lo duro que" soy y pa' lante. Si algo hace a estas pelis especiales es la acción extrema cómo la escena del helicóptero en el túnel en la primera entrega (leyes físicas aparte) o la del Burj Khalif en la quinta. Encima con el bueno de Tom a lo Jackie Chan rodando todas las escenas peligrosas, sin dobles.

Pues bien, en Fallout hay escenas trepidantes, sí, que harán disfrutar a los amantes de las fantasmadas, sí, que están muy bien rodadas, sí, que te mantienen toda la película pegada al asiento, NO. Por ahí he leído que si es la mejor de la saga. Ni de coña. Es una de acción más que tiene tirón, pero es previsible y se hace larga. 

En resumen, no esperes nada que no hayas visto ya, una película entretenida para pasar un ratillo si te gusta la acción, pero ya está, no es la mejor de la saga, ni es Bourne, ni Bond. Incluso diría que debería ser la última. Lo bueno que tampoco es Transporter ;) (Es coña, me encanta Transporter, aunque buena no es) 

viernes, 7 de septiembre de 2018

The Florida Project (Película)

The Florida Project es una película con claros toques indie, donde Sean Baker pone de manifiesto su interés por la marginalidad. Al finalizar su visionado puedes tener la sensación de indiferencia o de que aquello que quiere transmitir no cala muy hondo, aunque luego, pensándolo, es que la naturalidad con la que está contado este drama social hace que se vean y se sientan tanto los momentos difíciles como los alegres en las sufridas vidas de los protagonistas. Es un dramón de fondo que en superficie parece una vida llevadera aunque difícil. 

No es una película fácil de ver ya que está diseñada para atacar a la clase media, que suele ser el mayor público que va al cine. Los niños viviendo de forma salvaje, la irresponsabilidad de sus padres, las palabrotas y travesuras que rayan (o llegan a ser) delito. Todo es de mal gusto y sin embargo asoma algo de familiaridad social de la que apartamos la vista. 

Los puntos fuertes son las actuaciones de cada uno de los actores y el mensaje lapidario de cómo a pocos metros de el parque temático más famosos del mundo dónde los sueños se cumplen, existe una realidad paralela que araña el alma. Tanto William Dafoe como Bria Vinaite claven sus papeles, él el de currante algo compasivo (¿o pusilánime?) que trata de sacar su motel adelante, ella el de madre choni que trata de sobrevivir al margen del sistema. Y los niños, encabezados por Brooklyn Price, son los que consiguen desatar en ti las mayores pasiones desde las risas, hasta el repelús, pasando por la indignación y la compasión. 

Sin embargo, la película se puede hacer aburrida e insulsa a ratos. Quizás hay demasiadas escenas largas, sin diálogo, sólo con música, que invitan a la reflexión como si de un avituallamiento moral se tratase para coger fuerzas para la siguiente escena. 

En resumen, una película de crítica social, con buenas actuaciones, que te remueve ya sea con la intención de comprender ese estrato social marginal o a indignarte de que no quieren integrarse en el sistema que hay montado. Indiferente no deja. No es para verla como entretenimiento puro, hay que saber lo que se va a ver.

viernes, 31 de agosto de 2018

Los Increíbles 2 (Película)

El dicho "Segundas partes nunca fueron buenas" en realidad debería ser "La segunda parte nunca supera a la primera". Tampoco es fiable 100% pero es un poco más preciso. Y es que Los Increíbles 2 no es mala, es más, es buena, pero no puede compararse a la frescura de la primera. 

Y digo que es buena porque todos los detalles se han cuidado como si fuera la primera parte. No pasa como con otros títulos que se aprecia claramente la bajada de calidad en los dibujos, en el sonido, en la banda sonora o incluso en la historia. Sin embargo, se hace un pelín larga y ciertas escenas de acción no acaban de mantenerte pegado a la silla. 

En cualquier caso, lo que se busca es entretener y divertir y se consigue con creces. La historia se amolda a las modas actuales dando mucho más protagonismo a los personajes femeninos que a los masculinos; incluye algún ingrediente nuevo y gracioso cómo es el bebé; no faltan las escenas de humor, aunque algo descafeinadas y previsibles; y, lo más importante, no pierde la esencia de la familia Parr (me hubiera gustado más participación de Dash, la verdad). 

Al villano le falta algo de gancho, a pesar de estar a la última, y las peleas, aun siendo originales, no te dejan con la boca abierta cómo antes (también han pasado la friolera de catorce años desde la primera y muchas pelis de Los Vengadores de por medio, y claro, nos acostumbramos). En cuanto al argumento es algo simplón y con poco mensaje y el que tiene está manido. 

En resumen, una peli entretenida y divertida que no sorprende tanto cómo su predecesora pero que mantiene bien el tipo. Sin pretensiones. Totalmente recomendable para todo tipo de público menos para los anti-animación.

martes, 21 de agosto de 2018

Lady Bird (Película)

Bendita adolescencia. La cantidad de historias entretenidas, emocionantes y divertidas que nos ha dejado esa caótica etapa de nuestras vidas, ya sean nuestras propias vivencias o guiones de cine que nos han atrapado. No es el caso de Lady Bird. 

Es una película aburrida con tintes indie que apunta alto y dispara sin fuerza. En realidad tiene muchas cosas buenas: Los personajes están bien retratados, son creíbles y variados, y se comportan con sentido (incluso en el sinsentido adolescente); Es una ópera prima que siempre se agradece que cumpla con unos estándares de calidad; Todos hemos pasado por lo que pasa la protagonista o algo similar (la sensación de estar atrapado, las injusticias del mundo que recaen sobre ti, la necesidad de ser distinto; El amor/odio/incomprensión/complicidad con nuestros padres); Actuaciones notables, ninguna sobresaliente, pero todas al mismo nivel; Cierto humor ácido con aciertos puntuales; Buen mensaje sobre la importancia de la valentía en edades tempranas; y una buena fotografía. Todo eso tiene la película. 

Y a pesar de ello aburre. Aburre mucho. Se podría abrir un debate sobre si el problema es el tempo, la historia previsible o el humor que no hace gracia. Para mí es un conjunto de las tres. Cuando lees algo más sobre la directora y lo que ha querido plasmar en la cinta, cuando pone en contexto su modus operandi y te enteras de que Lady Bird es todo lo que ella no fue, igual te planteas volverla a ver, desde un punto de vista más íntimo, pero soy partidario de que las películas deben cautivar por lo que son y los aditivos externos son las guindas del pastel, no la crema y el bizcocho central. 

En resumen, una ópera prima con un buen y excesivo hype que tiene puntos fuertes, pero es aburrida. Aún así encontrará su publico sobre todo entre adolescentes (y adultos) sensibles que consigan identificarse con la protagonista. Habrá más que se identifiquen con los secundarios.

viernes, 17 de agosto de 2018

En Estado Salvaje (Libro)

Lo más importante que hay que saber de En Estado Salvaje para que no lo dejes a la mitad es que es un ensayo sobre el feminismo y el patriarcado. Más o menos acertado es algo subjetivo que depende de muchos factores. Pero lo que no es, es una novela, con su introducción, su nudo y su desenlace. Le falta coherencia en muchos tramos del relato y cualquier intento del lector de sacarle algún sentido, fuera del símil patriarcal extremo, es en vano.

Además, hay que añadir de que es un libro corto que se hace largo. Es infinitamente repetitivo a partir del tercio de lectura aproximadamente. Hay muchos personajes, sobre todo mujeres, con personalidades distintas a las que, sin embargo, no se saca partido. En realidad, no se profundiza en ningún personaje, ni siquiera en las dos protagonistas, que son perfiladas en algo más de detalle, pero sin llegar a explotar su historia, su situación, sus objetivos, su supuesta trascendencia.

Esta falta de profundidad sumada a la de verosimilitud provoca que no haya identificación con ninguno de los personajes y que sea muy difícil empatizar con ellos, a pesar del drama que viven. Incluso lo mejor de la novela que es la forma de escribirla de Charlotte Wood, una forma dura, áspera, sin paños calientes, en crudo, no es suficiente para mantener el interés más allá de la página setenta, ya que a todo se acostumbra uno cuando se lo repiten mil veces, incluso a la sangre, la suciedad y el salvajismo.

En resumen, un libro corto que se hace largo, que quiere hacer un alegato feminista contra el patriarcado de manera brutal e impactante y que, sin embargo, consigue el efecto contrario, que te aburras. No obstante, tendrá su público. Yo se lo recomiendo a cualquiera que esté atravesando una encrucijada en su vida y necesite romper con lo que tiene ahora, aunque eso signifique perder ciertas comodidades, y acercarse a su lado más salvaje, más cercano a la tierra, más cercano a lo que deberíamos ser cómo humanos.

lunes, 13 de agosto de 2018

The Last Guardian (Videojuego)


The Last Guardian es uno de esos videojuegos especiales. De los que coges cariño. De lo que te acuerdas años después al ver una imagen fugaz y dices “Que juego más chulo aquel The Last Guardian”. Ahora bien, te tiene que gustar el mundo del videojuego, sí, has leído bien. No que te guste jugar a videojuegos, sino entender este mundo como una disciplina de arte más. 

Aquellos que tengáis prisa corriendo por mazmorras, dando tiros o espadazos a diestro y siniestro, cumpliendo objetivos sin parar y con ansia viva de alcanzar el siguiente ni os acerquéis. The Last Guardian es un juego de plataformas, donde hay que tener algo de paciencia y ganas de poner el foco en los detalles.

Podría haber sido una obra maestra pero no llega por razones que explicaré a continuación y que da rabia, la verdad. Los puntos fuertes son muchos y de calado: La ambientación 100% japo que te transporta; la banda sonora, que sin ser lo mejor, funciona en los momentos clave; El doblaje japonés intenso; los escenarios y paisajes que te puedes quedar mirando un buen rato; y por supuesto Trico.

Trico es la bestia protagonista y el nivel técnico que se paladea en su desarrollo es impresionante. Todo en él está cuidado, movimientos, gruñidos, las órdenes que le das que las interpreta cómo y cuándo quiere, incluso parece que aprende, la ansiedad que demuestra, la ternura, TODO, y se consigue esa magia del videojuego de que algo parezca real sin serlo. Te encariñas con algo que no es real, te emocionas con algo que no es real, acaricias una mascota que no es real, pero el sentimiento está ahí. Y es que lo real es lo que hacemos que ocurra en nuestra mente.

La historia es sencilla, pero, como ocurre con muchas historias japonesas sencillas, se puede sacar todo un montón de conclusiones filosóficas. Eso ya cada uno. A mí me gustó la idea de que el niño representa nuestra parte física y Trico nuestra voluntad, pero vamos que esto es muy personal.

Y ahora el punto débil que lleva un juego de matrícula a la línea del notable. La jugabilidad. ¿Por qué tantos errores y tan graves? A estas alturas de siglo XXI. La cámara es un horror, cabrea por momentos; algunos movimientos del niño no pueden ejecutarse con precisión cómo el bajarse del lomo, que en algunas fases del juego es clave hacerlo rápido y bien; muchas veces detectas por donde toca ir, una de las virtudes del juego es que da pocas pistas, pero los controles te limitan alcanzar ese objetivo hasta que no estás exactamente en posición.  La jugabilidad es: Desesperante. No tanto para impedir que lo juegues, ni mucho menos, pero sí para embarrarte una gran experiencia.

En resumen, un juego especial, de culto, que no gustará a todos pero que tendrá grandes seguidores abnegados. Es difícil, sobre todo por la cámara, y requiere paciencia. Es un juego para saborear en soledad.

viernes, 10 de agosto de 2018

El Hombre en Busca de Sentido (Libro)


Viktor Frankl era un psiquíatra austríaco que tenía la habilidad de divulgar conceptos complejos relacionados con la psique humana para que fueran comprendidos con facilidad por personas ajenas a la materia o, al menos, no vinculadas directamente con la psiquiatría. Afortunadamente al tratarse de conocimiento escrito ese "fueran comprendidos" se convierte en "sean comprendidos", lo que nos permite hacerlo hoy en día después de veinte años desde su muerte.

En El Hombre en Busca de Sentido el autor narra sus pasos por los diferentes campos de concentración en los que estuvo confinado. Lo especial del libro es que lo hace desde su punto de vista como profesional de la medicina, cómo psiquiatra, pero sin dejar de lado la vertiente humana. La mezcla de su objetividad cómo investigador y analista de cada situación, con la subjetividad de estar viviendo aquel infierno, son una combinación que no sólo engancha, sino que interesa y mantiene la curiosidad intacta de principio a fin.

Además, la forma de escribir de Viktor Frankl, sin pretensiones, es fácil y directa, pero no por ello aburrida. Describe su experiencia, la incertidumbre de poder morir a cada instante, pero también la utiliza, al entender un sufrimiento tan extremo como una maravillosa oportunidad de experimentar, analizar y tomar nota del comportamiento de nuestra psique bajo esas circunstancias. Y lo mejor, como ese experimento se puede aplicar a cualquier persona y vida, aunque no esté sometida a esas calamidades extremas.

Bien es cierto que el último tercio del libro está orientado a explicar y resumir lo que es la logoterapia y se vuelve algo más técnica y, por lo tanto, más pesada. Aún así, la idea de que las claves de la existencia humana sean la búsqueda de un sentido a lo que nos pasa y poner el foco en nuestra responsabilidad ante esa circunstancia, es lo suficientemente interesante para continuar leyendo.

En resumen, un libro sobrecogedor y didáctico a partes iguales y en grandes dosis. Si se lee con atención y se dedica tiempo a su digestión puede ser una lectura que dé un pequeño, o gran, vuelco a tu forma de ver la vida. 100% recomendable.

lunes, 6 de agosto de 2018

Isla de Perros (Película)

Esta película tenía varias cositas que me llamaban la atención sobre ella: Ambientación japo, animación y dirigida por Wes Anderson. No es que sea un fanático de este director, pero sí le reconozco el mérito que tiene el hacer cosas diferentes en el océano de medianías que nos rodea (tan necesarias como las obras maestras ojo, sin unas no habría las otras y viceversa). Sin embargo, aún con esos alicientes no me atraía lo suficiente como para ir a verla al cine a pecho descubierto y luego me olvidé de ella (a pesar de las críticas positivas).

Y mira tú por donde el primer día de cine de verano ahí está. Con calificación para niños y a primera hora. Pues allí que fuimos a verla mi novia y yo, bocata, bebida y pipas en mano.

La primera media hora mola mucho.  Es original y graciosa. Tiene todos los ingredientes y la cocción adecuada para plantear una historia con interés y gancho narrada desde un punto de vista surrealista y con claros tintes de terminar con una moraleja brutal, moderna e impactante. Y los personajes empiezan muy bien. Muchos y variados, con formas de ser bien definidas, diferentes objetivos y maneras de actuar. Los valores equilibrados en su justa medida, coherente. Pero...

Lo malo es que el suflé no se sujeta y se va diluyendo lentamente o, mejor dicho, lentísimamente, hasta la nada más absoluta. Giros inesperados que dan la sensación más de hacer encajar la trama que tener algún sentido en el guion. Personajes con un gran potencial manoseados y envueltos en capas de clichés que les hacen perder todo el interés. Toda la puesta en escena inicial olvidada para terminar sin prácticamente referencias a ella en el desenlace. Y lo peor de todo que no hay una moraleja o crítica ácida o un mensaje claro al final.

El aspecto técnico es sublime, no se puede reprochar nada si no más bien admirarlo, pero salvando eso y el principio el resto es, en una palabra: aburrido.

En resumen, una peli curiosa que pudo ser mucho más de lo que es, que merece la pena ver por su rareza pero que, evidentemente, no es para todos los públicos. Con la lupa técnica gana interés con la del entretenimiento huye de él.

martes, 26 de junio de 2018

Yo, Tonya


Tenía muchísimas ganas de ver esta película ya que se estaba convirtiendo en una de esas pelis-gafe que por unas cosas u otras nunca puedes visualizar. Perdida ya toda esperanza y habiendo caído en el olvido de mi memoria de pronto me la encuentro entre mis manos. Gracias, Inma Moreno Salces.

Lo malo de las expectativas es que, si se cumplen, pues eso, cumplen, pero si no se cumplen, te hunden. Del peliculón que esperaba se ha quedado en una historia curiosa, enrevesada y por momentos divertida, que lanza un crochet al mentón del victimismo, la critica fácil y el juicio de la sociedad, o, por no generalizar, al de la raza humana. Al releer mi propia frase me doy cuenta de lo buena que es en realidad, pero no quiero llevar a engaños como un vulgar crítico de periódico o revista de gran tirada; es lenta. Sobre todo, al principio. Vale que la historia es poco común pero no da para estirarla tanto.

Al hecho de ser lenta hay que sumarle que los personajes hacen cosas que se salen de lo común pero no tienen ninguna profundidad, ni falta que hace, son así y punto. Además, lo que le da frescura es que es una historia real. No hace falta intentar profundizar en ellos ya que el efecto que se consigue es el de ralentizar aún más las fases de preparación de la acción.

Hasta aquí lo malo. De bueno tiene mucho. Empezando por Margot Robbie que hace un papel que le viene como anillo al dedo y raya a su mayor nivel (sea este el que sea). Continuando con una historia deportiva de superación, malos tratos, éxito mal entendido, perseverancia, drama social, drama familiar, dobles varas de medir, injusticia, justicia y todo lo que se quiera poner en esta lista. Tiene de todo, la verdad. Y Terminando con la verdadera joya de la cinta que es esa pregunta lanzada al espectador criticón de sofá, ejecutor de mando a distancia e inquisidor de café y donut, que deja al cobarde que todos llevamos dentro al descubierto. ¿Quién eres tú para juzgarme? Y más en estos tiempos que vivimos de anhelo de lapidación pública y linchamiento callejero promovido por los medios de comunicación, facilitado por los políticos y aceptado por la opinión pública.

La historia sólo deja una cosa clara, que cada uno tenemos nuestra verdad y es tan válida como la del otro. Tanto preocuparnos por los derechos humanos y día tras día vemos, incluso, vitoreamos, en la televisión machacar verbalmente a personas que puede que estén en sus casas con una cuchilla en la muñeca mientras escuchan las mierdas que vierten sobre ellos (también es verdad que es tu responsabilidad gestionar esas críticas, infundadas o no). Y todo basándonos en una verdad ficticia, inventada, real o no. Eso no importa si tú decides creer que lo es.

En resumen, una historia real sobre una patinadora top de vida truculenta que deja un mensaje para darle una vuelta. Una pena que sea haga un pelín larga. No digas que no te he avisado.

viernes, 22 de junio de 2018

The Party (Película)


The Party es una de esas películas que tienen algo y empiezan a ponerle estrellas por todos lados y cómo encima es en blanco y negro queda muy cool. Lo malo es que en realidad ese algo no es para tanto y se queda en un entretenimiento con destellos que ni ni fa.

Lo mejor de la película es su metraje. 71 minutos que no se hacen cortos. Tampoco largos y es de admirar el tempo para contar la historia que está medido con acierto y con cuidado. La historia se queda corta y es previsible, sin embargo, el contexto es propicio para la crítica mordaz y ácida de la sociedad británica que nos podemos aplicar aquí porque, en realidad, no somos tan diferentes. El humor es la principal herramienta para el hilo conductor y Sally Potter lo salpimienta con granos de tristeza, desesperación, pasión y amargura. El cóctel tiene su punto, pero el golpe no te descoloca lo suficiente para sentir algo de verdad.

El reparto es top, con la créme de los actores británicos y, como no, Patricia Clarkson que es americana, pero está tan encasillada como British que ya la han aceptado para estos bolos. Emily Mortimer (no se pierde una), Kristen Scott Thomas (que vuelve) y Cillian Murphy (que está de moda) son los cabecillas de un elenco que trata de poner humor negro e inglés sobre la mesa, pero se diluye en la historia como el azúcar en el té.

En resumen, una peli muy British, muy cortita, con una historia flojilla, pero que tiene buenos momentos de crítica social e, incluso, filosóficos.


sábado, 12 de mayo de 2018

Hijo de Saúl (Película)

Después de nuestra visita a Berlín, una de las tareas pendientes era ver una película recomendada por uno de los guías en nuestra visita a Sachsenhausen. Esta película era Hijo de Saúl. 

Avalada por una gran cantidad de crítica y con varios premios en su haber, se antojaba como una obra maestra del cine húngaro. Es cierto que la película es diferente, que da un punto de vista hasta ahora no tratado con tanta profundidad y que está hecha con gusto, poniendo cuidado en cada detalle. Esto hace de ella una película muy buena, con muchas cosas a resaltar, pero sin el peso suficiente para ser una obra maestra. 

Empecemos por la parte buena. Hay cientos de miles de metros de celuloide creados acerca del Holocausto. Lo sabemos casi todo. Historia, proceso, horrores, etc. Pero no es lo mismo saberlo y poderlo imaginar que vivirlo. Nunca una película se había creado íntegramente para este propósito. Tanto elegir el plano de cámara (primer plano del protagonista de frente o de espaldas el 85% del metraje) como los larguísimos planos secuencia redundan en una sensación de agobio y claustrofobia que realmente se paladea. Cuando nos dicen que en los campos de concentración se trabajaba es difícil de imaginar el nivel de actividad y velocidad requerida en los trabajos que nos retrata Hijo de Saúl. Muchísimo ajetreo y muchísimas personas, presos, guardias y trabajadores; ruido constante mañana y noche, metros y metros de instalaciones sin un centímetro cuadrado desaprovechado; gritos, cuerpos y muerte que se mastican como parte de una rutina en vez de una situación terrorífica. Esta forma de contar la vida desde dentro es el verdadero acierto del film y cumple con creces ese cometido. 

Si a todo esto le añades la veracidad histórica de los detalles pues tienes una película casi redonda. La explicación de lo que eran los Sonderkommando y sus privilegios, los símbolos de colores bordados en la ropa de los prisioneros para identificarlos según su delito (política, judíos, homosexuales, etc.), la utilización de presos como “jefes” o “capos” de otros presos y sus aires de superioridad, la economía sumergida entre guardias y presos, o como se muestran las fases de los procesos industriales utilizados para exterminar “prisioneros”, son ejemplos de hasta qué punto László Nemes ha cuidado los detalles. 

La contrapartida es la historia y la forma de contarla. En una situación tan extrema como la del protagonista se pueden hacer muchas locuras o tomar decisiones difíciles de entender por el espectador calentito en el cine, con sus palomitas y a salvo, pero se nota que se quiere dar un mensaje filosófico al final, que, por cierto, no queda claro (¿el futuro prevalece a cualquier guerra?), y esa es la excusa para montar una historia difícil de creer, aunque posible, en un campo de concentración. El caos que se quiere transmitir acaba infectando al ritmo y al argumento de la película dejando una sensación extraña de no entender y que hace que te salgas de la película en algunos momentos. 

En resumen, una película muy buena si te interesa el tema de los campos de concentración y quieres sentir el horror que se vivió allí dentro. Sorprende sobre todo el frenesí con el que se representa cada tarea que se hacía allí, un día y otro día y otro día (aunque aquí sólo se cuentan unas horas). Abstenerse los que busquen una historia con gran carga emocional tipo El Pianista o La Lista de Schindler creadas para llegar a la masa. 
PD: He probado la versión doblada y la VO en Húngaro con subtítulos. Al ser el sonido ambiente básico para esta peli recomeindo la VO con subtítulos.   

miércoles, 2 de mayo de 2018

Vengadores (Infinity War)



A pesar de tener pendiente Civil War y Black Panther (mi tiempo no es infinity... badabum plash) y de llevar meses en proceso de desintoxicación superheroeril, después del chasco de Wonder Woman y La Liga de la Justicia, me lancé animado por las críticas populares a visionar la última de los Vengadores. A fin de cuentas Marvel no es DC, al menos en el cine. Por cierto, alguna crítica profesional que he leído por ahí sinceramente no la entiendo. Se supone que el trabajo consiste en evaluar la película, no si se te hace larga porque entras al cine meándote. Además, todo debe ser juzgado dentro de un marco, un contexto que le da sentido, fuera de él pierde la intención tanto de ese todo como de su crítica.


Vengadoes Infinity War es un espectáculo con mayúsculas. El arduo, y no siempre brillante, trabajo realizado tanto por Marvel para ir haciendo películas y películas de presentación de personajes, sumado a la fe de los espectadores proporcionando la cajita necesaria para llegar hasta lo que es Infinity War, ha dado sus frutos.

Thanos es un villano de los buenos. Aúna la malvada insensibilidad necesaria para llevar a cabo su cruzada con la convicción positiva de aquel que sabe que está haciendo un mal menor para un bien superior. Aunque todo esté en su contra. Clásica exposición de dilema del dictador. Que nadie espere encontrar en una peli de los Vengadores la profundidad de Así Habló Zaratustra o la Critica de la Razón Pura. Con sembrar la semilla de ciertas paradojas complejas de nuestra sociedad en la cabeza de los adolescentes y hacerles pensar más allá de los efectos especiales el objetivo está cumplido.

En cuanto al metraje, algo criticado, es el adecuado. La dificultad de dar su gota de protagonismo a unos veinte superhéroes es enorme y sin embargo los hermanos Russo no solo consiguen integrarlos contando la historia en varios escenarios que transcurren concurrentemente, sino que lo hacen manteniendo el entretenimiento constante en altas cotas con escenas trepidantes. No resulta lenta en ningún momento, los chistes funcionan bien y los diálogos, en compración con todas las películas del Spiderman hasta la fecha, se soportan bien.

El casting no es algo nuevo. Ya se han hecho suficientes películas de Marvel para darse cuenta que es uno de los puntos fuertes de la saga, pero cabe resaltarlo una vez más. Los actores y los personajes casan. Así de simple. Mención especial a Hemsworth, Downey Jr. y Cumberbatch, enormes, aunque sus personajes ayudan mucho, a Chris Pratt, aunque se está encasillando y por supuesto a la estrella del film Josh Brolin representando a un genial Thanos. Para evitar denuncias, o por promoverlas, decir que ninguna de las chicas, ni el resto de chicos, destaca, quizás se salva Saldana por la importancia de su personaje. Hasta Peter Dinklage, el enano de juego de tronos que nos meten con calzador hasta en las románticas, pega esta vez.

No me enrollo más. En resumen, un fantástico fin de fiesta de la saga Vengadores, con un villano a la altura, escenas de acción memorables que ponen los pelos de punta (ese Thor poderoso), simbiosis total entre actores y personajes, y muchos minutos de entretenimiento de calidad. Puede que a los más pequeños se les haga larga, los adolescentes y pubertarios la gozarán y los adultos que sepan lo que van a ver se lo pasarán en grande.

miércoles, 25 de abril de 2018

Contratiempo (Película)

Entiendo que a muchas personas el solo hecho de ver a Mario Casas como protagonista de una película les haga alejarse a una distancia prudencial de, digamos, 15 kms, pero Contratiempo sobrevive a Mario Casas contra todo pronóstico.

Vamos a ver, no es una joya del cine ni estará entre la mejores películas de su año pero tiene cosas buenas que expondré a continuación. La historia, con sus inverosimilitudes, está trabajada. Hacer dos versiones creíbles de los mismos sucesos no es tarea fácil y aunque aquí se tira mucho del atajo narrativo y del enseñar cosas cuando conviene, funciona muy bien si no entras en análisis más profundos que tampoco vienen a cuento cuando lo que evalúas es que el objetivo de entretener se cumple.  

Las actuaciones de todos, menos de Mario que te saca de la película cada vez que abre la boca con ese tono de voz insulso que no dice ná, están de aprobado alto, sobre todo Ana Wagener. La ambientación es probablemente lo mejor de la cinta y como hay poco escenarios, estilo teatro, toman un papel importante en el conjunto de la intriga.

Dicho esto puede que parezca que la película está de notable pero al final solo tiene un aprobado raspado y misericordioso porque comete el peor error que se puede cometer en el cine de misterio, es extremadamente previsible desde demasiado pronto. Curiosamente es tan obvia esa previsión que cuando ocurre te dices "No puede ser" y se genera en ti una necesidad de ver la película hasta el final para ver si de verdad puede ser tan obvia. Probablemente no era la intención del guionista o el director pero generan esa irónica motivación sin querer. 

En resumen, una película con una buena ambientación, una historia que al menos está currada y que mantiene la emoción hasta el final, aunque sólo sea para saber si acertaste desde le minuto 20 y echarte unas risas. Que se abstenga todo aquel que espere algo más que pasar el rato.

lunes, 23 de abril de 2018

Un Lugar Tranquilo (Película)

Un Lugar Tranquilo es una película de terror al uso. Que nadie espere sacar algo más de la cinta que un poco de entretenimiento, alguna escena de tensión bien hecha y un poco de canguelo. 

Siempre que veo a Emily Blunt me da la sensación de que la peli va a ser como de serie B. Igual es porque se parece a una actriz alemana de las que salen en los dramones de La 1 los domingos por la tarde. La cuestión es que esta vez, la buena de Emily, empieza bien pero, como el resto de la peli, se diluye hacia la mitad.

Como os digo la primera mitad de la película engancha, mantiene el interés y alterna lo poco que hay que contar con un incremento de la tensión que se transmite al espectador. Esta mitad buena termina con la mejor escena de la película. El espectador en ese momento no lo sabe pero a partir de ese punto todo irá a peor y es que Un Lugar Tranquilo es como un cohete de fuegos artificiales, sube raudo dejando un hermoso destello, explota maravillosamente y luego cae en la oscuridad hacia la nada más absoluta.

La historia no da para mucho más que para explicar la situación de los personajes y ser la excusa para la retahíla de escenas de terror subsiguientes. Las actuaciones son notables, con coherencia y sin sobreactuaciones pero transmitiendo tensión. Los efectos especiales se centran en los detalles de los monstruos, sobre todo las cabezas, y ahí se quedan.

Al final te queda la sensación de que se curraron los primeros 40 minutos y luego dijeron pues hacemos lo mismo otra vez para llegar a 90, pero homenajeando a Sharknado.

En resumen una de miedo o de sustos con poca sustancia pero alguna buena escena de tensión. Un buen plan de mantita y palomitas si estás en casa y no tienes otra cosa que hacer. Los 10€ del cine no los vale.

EXTRA: Alguno se acordará del bueno de Grendel(Beowulf) según avanza el metraje.

lunes, 16 de abril de 2018

Suburbicon (Película)


Me es difícil hacer una crítica de Suburbicon por ser de los Coen. La capacidad de dejar su estilo propio en los diferentes géneros que han tocado es digna de elogio y de alguna manera todo eso se refleja en Suburbicon. Sin embargo, también da la sensación que, al mismo tiempo, se pierden en ese estilo propio separándose del grueso del público. Esto no tiene por qué ser malo, pero no enamora como Fargo o El Gran Lebowski. 

Vista desde un punto de vista analítico tiene todos los elementos para ser buena, incluso tirando a muy buena. Lo que pasa es que llega un poco trasnochada. Pulp Fiction lo peto en cierta medida por el momento en el que llegó. Esta llega en un momento que ni chicha ni limoná. 

Suburbicon tiene trama, tiene enredo, tiene violencia y humor, tiene crítica social y moraleja, tiene escenas memorables, tiene buenas interpretaciones, pero le falta algo. Puede ser que sea ritmo o profundidad en las historias entrelazadas. Te deja una sensación rara de enviar un mensaje que recibes en braille. 

Por todo ello se queda en una película entretenida, incluso divertida según para quien, que cuenta una historia menos escabrosa y sorprendente de lo que aparenta. Ninguno de los personajes te llega y sus aparentes cambios de comportamiento bajo presión no acaban de funcionar. 

En resumen, una peli divertida, con el sello de los Coen, dirigida por George Clooney también con su estilo, que apunta maneras en todas las facetas que te hacen disfrutar del cine, pero no ahonda en ninguna de ellas. Si no tienes otra cosa que hacer y te gustan los Coen dale un tiento.

miércoles, 4 de abril de 2018

Aniquilación (Película)

Aniquilación es una de esas películas difíciles de entender y de explicar, de las que mucha gente dirá “menudo galimatías sin sentido”. La sensación que deja es parecida a Contact o La Llamada, por nombrar dos que se me acaban de venir a la mente. Está basada en la primera entrega de una trilogía llamada Southern Reach (Jeff VanderMeer). Lamentablemente no me la he leído, pero por lo que me he podido informar dada la complejidad del tema tratado en la historia el libro da más detalles que la peli. 

La película en términos generales es de una factura notable. Buena ambientación y efectos especiales, interpretaciones dentro de un orden salvando alguna sobreactuación más por culpa de la escena que del actor/actriz y una dirección correcta con algunos planos muy buenos que entrelazan lo que ves con lo que te quieren contar de manera sutil y elegante (Vaso, árboles de sal…). 

Su punto fuerte o, mejor dicho, su único punto realmente fuerte, es el mensaje que quiere transmitir. Un mensaje sencillo y complejo a la vez. La única verdad inapelable es que la vida está en continuo cambio y la bondad o maldad de dichos cambios no es más que un constructo nuestro. De ahí surgen varios conceptos filosóficos profundos en la película, cómo nuestra lucha interna contra nuestros miedos o el camino que todos hacemos hacia la autodestrucción, aunque no sea más que la necesidad de crear algo destruyendo lo anterior en ese interminable canal del cambio infinito e imparable en el que estamos obligados a navegar. 

Tiene un par de escenas que denotan su acercamiento al cine de serie B. Son escenas en las que canta que el mensaje va directo al espectador, a explicarle algo, pero que no tiene mucho sentido en el contexto de la propia escena de la película. Por ejemplo, explicar la reproducción celular a, nada menos, que estudiantes universitarios de medicina. 

En resumen, una película qué, en su afán de querer desenterrar preguntas trascendentales para hurgar en la curiosidad del espectador, se vuelve algo caótica, con escenas inconclusas, y que no terminan de enganchar (quizás la novela sí lo haga). No digo que sea algo malo, sólo aviso de que te tienen que gustar las películas que no explican casi nada. 

Importante verla sin juicios y dando manga ancha a algunos clichés que en realidad son irrelevantes para el trasfondo del mensaje, cómo el trilladísimo tema alienígena o situaciones tipo Alien o Event Horizon que ya están más que vistas.

sábado, 31 de marzo de 2018

Ready Player One (Película)


Vamos a ver. Lo primero que hay que aclarar es que no es una película para todos los públicos, aunque Spielberg nos tenga acostumbrados a que sus películas abarcan un gran abanico de personas en su público objetivo. Esta película va a decepcionar y mucho porque la van a ver las personas equivocadas. Así de simple.

La película es un truño importante. No tiene nada que se pueda considerar buen cine, no tiene un buen argumento, no tiene un buen guion, no tiene un buen casting, no tiene unas grandes interpretaciones, no tiene una buena fotografía o una espléndida banda sonora, no tiene una buena historia ni unos personajes fascinantes. Ni siquiera tiene lo que vende que es una idea que atrape. La idea filosófica o incluso antropológica de hacia dónde nos dirige la tecnología empieza, se resuelve y acaba en una sola frase en el minuto 5 de película “Vivir en la vida real es aburrido”. Después la nada durante casi dos horas y media de metraje. Los que busquen un capítulo de Black Mirror aquí que den media vuelta. La película tiene la misma profundidad que una lata de anchoas.

Sin embargo, es una cinta altamente disfrutable para un público muy concreto que son los gamers de todas las edades. A los más pequeños les gustará todo y a los más mayores les harán gracias los innumerables guiños que hace la película a videojuegos, películas, merchandising, música, ropa, etc. de la cultura POP de los 80’s y 90’s (Desde regreso al futuro hasta El gigante de hierro, pasando por Halo, las tortugas Ninja, GOW o Akira, por nombrar solo unas pocas referencias). En este apartado sí que ha habido un curro de investigación y para detectar todos los detalles habría que ver la peli varias veces buscando sus propios “huevos de pascua”. Incluso podría convertirse en un MUST.

Al igual que 300 o Sexo en Nueva York entusiasmaron a su sector siendo no más que un videoclip de más de 100 minutos, Ready Player One es un tráiler largo de lo que la realidad virtual podrá hacer por nuestro entretenimiento en un futuro no muy lejano (traje integral incluido).

En resumen, una peli entretenida y graciosa para gamers que será masacrada por el resto de la crítica y ambos puntos de vista tendrán razón.

miércoles, 21 de marzo de 2018

Gorrión Rojo (Película)


Hay que reconocer que el marketing de esta película es muy bueno. Mujeres espías en modo femme fatale, guerra fría, agentes dobles, triples y cuádruples, topos y servicios secretos de inteligencia y todo ello con ese color rojo pasión Soviet que sólo con verlo te despierta un no sé qué de "hay que ir a verla". 

La peli está bien. Es entretenida y algo lenta. El guion tiene algún giro un poco raro y no amarraría mi barco a alguno de los cabos que la historia deja atados con una lazadita que adornaría una zapatilla de estar en casa. 

Jennifer Lawrence tiene ese algo especial que enamora a las masas, parece que más por las imágenes que se filtraron que por su talento, que lo tiene, pero no está al nivel de sex-symbol que requiere un personaje cómo el que interpreta (quizás ese es el secreto de su éxito, es guapa pero tira a normal). El resto del reparto cumple. Joel Edgerton parece que está de moda y le veremos en alguna más en 2018 como Gringo, sin embargo, no acaba de transmitir prácticamente nada. Los demás secundarios correctos. 

La historia atrapa a medias. Por un lado, estás deseando que te cuenten como viven esas pobres almas obligadas a trabajar para el estado y la montaña rusa de emociones que eso dispara (estar a medias entre la obligación, el patriotismo, el amor, familia, vida secreta, etc.), pero por otro estás deseando que se resuelva una trama algo obvia y que avanza lentamente hacia un desenlace un poco decepcionante. 

No puedo decir mucho más. Para aquel que busque una película de intriga y espías entretenida sin más y que le gusta verle las tetas un par de veces a Jennifer igual no pensará en el precio de la entrada al terminar.

jueves, 8 de marzo de 2018

El Secreto de Marrowbone (Película)


Mira que tenía ganas de ver esta peli. Por unas cosas u otras el destino se había interpuesto entre nosotros. A veces pasa. Y cuando pasa siempre me pregunto porque puede ser, "¿Será parte del secreto del que habla título?" me pongo a pensar y sonrío, y fantaseo con que la realidad y el cine están conectados y vuelvo a sonreír. Bueno, que me pongo a divagar. Al grano.

Se presenta como una historia misteriosa con toques de terror, que es lo que es, pero como en muchas ocasiones con un tráiler exacerbado. Probablemente defraude a los amantes del terror, no tanto a los del misterio.

Empecemos por lo bueno. Las interpretaciones y la ambientación son lo mejor de la película. No hay grandes y memorables actuaciones, pero son lo suficientemente creíbles para cumplir su cometido que es, al menos, no sacarte de la película. El vestuario, decorados y fotografía están por encima de la media y bastante cuidados lo que le da empaque a la cinta y ayuda a sujetar la historia.

Una historia que va de más a menos. Desde luego mantiene la tensión, desvela poco a poco el misterio dándote a cada minuto una miga de pan que te alienta a buscar la siguiente. La notable dirección también tiene parte de mérito en este aspecto. Es al final cuando flojea un poco, pasas de las ganas de que se desvele el secreto al "venga ya, no se les ha ocurrido nada mejor" y luego al "bueno, la verdad es que la historia se las trae".

El mayor problema, salvando ese final, son los personajes. Algunos salvados por los actores y actrices. Hay que hacer un esfuerzo por entender la curiosidad, y por ende los huevazos, de alguno de los secundarios. Y el aspecto y actitud del villano, tan importante en este tipo de historias, no casa con cómo lo desarrollan.

En resumen, una peli de misterio entretenida, que mantiene la tensión y el interés, que ya es mucho, con buenas interpretaciones y que falla un poco al final y en el dar profundidad a algún personaje clave. Abstenerse los amantes del terror duro porque no hay ni un sustito (igual uno, pero pequeño).

martes, 6 de marzo de 2018

La Forma del Agua (Película)


La vi antes de los Oscars, pero no he podido hacer la crítica hasta ahora que ya sabemos que ha ganado la estatuilla a mejor película y mejor director. De todas las nominadas no he visto todas y tendré que ponerme al día, pero desde luego de las que sí he visto (Tres Anuncios a las Afueras, Dunkerque, Los Archivos del Pentágono y Llámame por tu nombre) no es la mejor. Supongo que una vez más la política se ha interpuesto en la ecuanimidad del jurado.

Empezaré con las virtudes. No se puede negar que la película tiene una bella factura y técnicamente no se le puede poner ningún pero. La ambientación, sobre todo en las escenas oscuras, es una delicia y sí que le da un punto especial que puede situarla por encima de la media. La protagonista transmite bastante y es de lo mejorcito de toda la cinta.

Dejando estos dos aspectos a un lado quedan muchos peros por discutir. Primero la historia, es bonita, es dulce, es amorosa, es... no sé, pero le falta algo. No engancha ni emociona y eso que le he pegado una buena pensada post-visionado para meterme en la piel de los amantes. Cuando acaba dices "Pos, vale" y eso no es bueno para una ganadora de un Oscar. Segundo los personajes, un aspecto físico tan peculiar como el de Michael Shannon no se puede desperdiciar con un malo poco coherente. Y el resto, sobre todo los secundarios, viejo al uso y negra al re-uso, llegan a ser tan pedantes que entran ganas de que mueran ASAP. Tercero el final, no solo es previsible que vale, no es una peli de intriga top, pero es que no deja ni moraleja, o es tan obvia que te deja frío. Y cuarto el director, si El Hobbit ya fue un coñazo pues dale que dale con La Forma del Agua. Mismo sentimiento naive que cabrea.

En resumen, una película demasiado infantil (los cuentos pueden ser muy profundos), que está muy bien hecha y cuidada en los detalles pero que te deja frío y que pierde la chispa del principio progresivamente hasta que al final no queda nada más que la prescindibilidad.