Esta película tenía varias cositas que me llamaban la atención
sobre ella: Ambientación japo, animación y dirigida por Wes Anderson. No es que
sea un fanático de este director, pero sí le reconozco el mérito que tiene el
hacer cosas diferentes en el océano de medianías que nos rodea (tan necesarias
como las obras maestras ojo, sin unas no habría las otras y viceversa). Sin
embargo, aún con esos alicientes no me atraía lo suficiente como para ir a
verla al cine a pecho descubierto y luego me olvidé de ella (a pesar de las
críticas positivas).
Y mira tú por donde el primer
día de cine de verano ahí está. Con calificación para niños y a primera hora.
Pues allí que fuimos a verla mi novia y yo, bocata, bebida y pipas en mano.
La primera media hora mola
mucho. Es original y graciosa. Tiene todos los ingredientes y la cocción
adecuada para plantear una historia con interés y gancho narrada desde un punto
de vista surrealista y con claros tintes de terminar con una moraleja brutal,
moderna e impactante. Y los personajes empiezan muy bien. Muchos y variados, con formas de ser bien definidas, diferentes objetivos y maneras de actuar. Los valores equilibrados en su justa medida, coherente. Pero...
Lo malo es que el suflé no se
sujeta y se va diluyendo lentamente o, mejor dicho, lentísimamente, hasta la
nada más absoluta. Giros inesperados que dan la sensación más de hacer encajar
la trama que tener algún sentido en el guion. Personajes con un gran potencial
manoseados y envueltos en capas de clichés que les hacen perder todo el
interés. Toda la puesta en escena inicial olvidada para terminar sin
prácticamente referencias a ella en el desenlace. Y lo peor de todo que no hay
una moraleja o crítica ácida o un mensaje claro al final.
El aspecto técnico es sublime,
no se puede reprochar nada si no más bien admirarlo, pero salvando eso y el
principio el resto es, en una palabra: aburrido.
En resumen, una peli curiosa
que pudo ser mucho más de lo que es, que merece la pena ver por su rareza pero
que, evidentemente, no es para todos los públicos. Con la lupa técnica gana interés con la del entretenimiento huye de él.

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