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Nacido de la necesidad de luchar contra el postureo y el culturetismo interesado de los medios profesionales, este es un blog de críticas cortas, ecuánimes y cercanas que tienen como objetivo ayudar a decidir o descubrir acerca de pelis, libros, videojuegos o novelas gráficas.

martes, 26 de junio de 2018

Yo, Tonya


Tenía muchísimas ganas de ver esta película ya que se estaba convirtiendo en una de esas pelis-gafe que por unas cosas u otras nunca puedes visualizar. Perdida ya toda esperanza y habiendo caído en el olvido de mi memoria de pronto me la encuentro entre mis manos. Gracias, Inma Moreno Salces.

Lo malo de las expectativas es que, si se cumplen, pues eso, cumplen, pero si no se cumplen, te hunden. Del peliculón que esperaba se ha quedado en una historia curiosa, enrevesada y por momentos divertida, que lanza un crochet al mentón del victimismo, la critica fácil y el juicio de la sociedad, o, por no generalizar, al de la raza humana. Al releer mi propia frase me doy cuenta de lo buena que es en realidad, pero no quiero llevar a engaños como un vulgar crítico de periódico o revista de gran tirada; es lenta. Sobre todo, al principio. Vale que la historia es poco común pero no da para estirarla tanto.

Al hecho de ser lenta hay que sumarle que los personajes hacen cosas que se salen de lo común pero no tienen ninguna profundidad, ni falta que hace, son así y punto. Además, lo que le da frescura es que es una historia real. No hace falta intentar profundizar en ellos ya que el efecto que se consigue es el de ralentizar aún más las fases de preparación de la acción.

Hasta aquí lo malo. De bueno tiene mucho. Empezando por Margot Robbie que hace un papel que le viene como anillo al dedo y raya a su mayor nivel (sea este el que sea). Continuando con una historia deportiva de superación, malos tratos, éxito mal entendido, perseverancia, drama social, drama familiar, dobles varas de medir, injusticia, justicia y todo lo que se quiera poner en esta lista. Tiene de todo, la verdad. Y Terminando con la verdadera joya de la cinta que es esa pregunta lanzada al espectador criticón de sofá, ejecutor de mando a distancia e inquisidor de café y donut, que deja al cobarde que todos llevamos dentro al descubierto. ¿Quién eres tú para juzgarme? Y más en estos tiempos que vivimos de anhelo de lapidación pública y linchamiento callejero promovido por los medios de comunicación, facilitado por los políticos y aceptado por la opinión pública.

La historia sólo deja una cosa clara, que cada uno tenemos nuestra verdad y es tan válida como la del otro. Tanto preocuparnos por los derechos humanos y día tras día vemos, incluso, vitoreamos, en la televisión machacar verbalmente a personas que puede que estén en sus casas con una cuchilla en la muñeca mientras escuchan las mierdas que vierten sobre ellos (también es verdad que es tu responsabilidad gestionar esas críticas, infundadas o no). Y todo basándonos en una verdad ficticia, inventada, real o no. Eso no importa si tú decides creer que lo es.

En resumen, una historia real sobre una patinadora top de vida truculenta que deja un mensaje para darle una vuelta. Una pena que sea haga un pelín larga. No digas que no te he avisado.

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