The Party es una de esas películas que tienen algo y empiezan a
ponerle estrellas por todos lados y cómo encima es en blanco y negro queda muy
cool. Lo malo es que en realidad ese algo no es para tanto y se queda en un
entretenimiento con destellos que ni fú ni fa.
Lo mejor de la película es su
metraje. 71 minutos que no se hacen cortos. Tampoco largos y es de admirar el
tempo para contar la historia que está medido con acierto y con cuidado. La
historia se queda corta y es previsible, sin embargo, el contexto es propicio
para la crítica mordaz y ácida de la sociedad británica que nos podemos aplicar
aquí porque, en realidad, no somos tan diferentes. El humor es la principal
herramienta para el hilo conductor y Sally Potter lo salpimienta con granos de
tristeza, desesperación, pasión y amargura. El cóctel tiene su punto, pero el
golpe no te descoloca lo suficiente para sentir algo de verdad.
El reparto es top, con la créme
de los actores británicos y, como no, Patricia Clarkson que es americana, pero
está tan encasillada como British que ya la han aceptado para estos bolos.
Emily Mortimer (no se pierde una), Kristen Scott Thomas (que vuelve) y Cillian
Murphy (que está de moda) son los cabecillas de un elenco que trata de poner
humor negro e inglés sobre la mesa, pero se diluye en la historia como el
azúcar en el té.
En resumen, una peli muy
British, muy cortita, con una historia flojilla, pero que tiene buenos momentos
de crítica social e, incluso, filosóficos.

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