Hay que reconocer que el marketing de esta película es muy bueno. Mujeres espías en modo femme fatale, guerra fría, agentes dobles, triples y cuádruples, topos y servicios secretos de inteligencia y todo ello con ese color rojo pasión Soviet que sólo con verlo te despierta un no sé qué de "hay que ir a verla".
La peli está bien. Es entretenida y algo lenta. El guion tiene algún giro un poco raro y no amarraría mi barco a alguno de los cabos que la historia deja atados con una lazadita que adornaría una zapatilla de estar en casa.
Jennifer Lawrence tiene ese algo especial que enamora a las masas, parece que más por las imágenes que se filtraron que por su talento, que lo tiene, pero no está al nivel de sex-symbol que requiere un personaje cómo el que interpreta (quizás ese es el secreto de su éxito, es guapa pero tira a normal). El resto del reparto cumple. Joel Edgerton parece que está de moda y le veremos en alguna más en 2018 como Gringo, sin embargo, no acaba de transmitir prácticamente nada. Los demás secundarios correctos.
La historia atrapa a medias. Por un lado, estás deseando que te cuenten como viven esas pobres almas obligadas a trabajar para el estado y la montaña rusa de emociones que eso dispara (estar a medias entre la obligación, el patriotismo, el amor, familia, vida secreta, etc.), pero por otro estás deseando que se resuelva una trama algo obvia y que avanza lentamente hacia un desenlace un poco decepcionante.
No puedo decir mucho más. Para aquel que busque una película de intriga y espías entretenida sin más y que le gusta verle las tetas un par de veces a Jennifer igual no pensará en el precio de la entrada al terminar.

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