Ya que estamos machacando Netflix en esta cuarentena pues que menos que ver uno de los grandes éxitos de este año.
Los Dos Papás cuenta una historia conocida por todos superficialmente, la amistad entre Benedicto y Francisco, y que aprovecha ese tirón para profundizar en ella y hacer una película adornándola con dos actores reconocidos como Jonathan Pryce y Anthony Hopkins.
La historia se centra más en la vida de Francisco, sus inicios, ascensión, desdichas y recuperación. Puede que no parezca de mucho interés, pero aparte de saber más sobre la vida del religioso la película saca dilemas éticos que bien merecen una pensada, como son la toma de decisiones difíciles, la culpa y el perdón. El papel de Benedicto es más secundario, aunque su personaje también deja una estela de temas que dan que pensar como la soledad, el vacío existencial y la importancia de la imagen y el marketing te dediques a lo que te dediques, sin importar lo bueno que seas haciéndolo.
Hopkins cumple mientras que Pryce llega al notable. La ambientación está conseguida, aunque haya pocos escenarios y sobre todo la parte del conflicto argentino es destacable.
Al ser una película con protagonistas religiosos (la sombra del lavado de cara siempre se cierne) recomiendo dejar la ideología a un lado y tratar de sacarle el máximo partido a los dilemas que presenta bajo las circunstancias únicas en las que se presentan.
En resumen, una peli entretenida, con algo de jugo teofilosófico, que cuenta una relación real de dos personajes únicos, con toques de ficción. Mala no es, pero tampoco es un MUST.

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