En mi eterna y utópica búsqueda del juego de turnos perfecto me encontré con este Symphony of War que parecía algo diferente a lo que he jugado a lo largo de los años. Incluía una microgestión de los batallones que podía estar divertida, pudiendo personalizar cada individuo de tu ejercito y que esto tuviera un impacto en batalla.
Si embargo hay algo que no ha hecho que me enganche de la manera que esperaba. Quizás ha sido mas la historia y su manera de contarla, que está a un nivel bajito, que la mecánica de juego en sí, que sin explotarte la cabeza de originalidad sí que tiene su punto.
El juego tiene tres fases, y van de más divertida más aburrida. La primera es la preparación de ejercito, la segunda es la puesta en escena de la batalla/fase y la tercera es la parte de historia.
Como he comentado la primera fase sí te da muchísimas opciones con las que jugar hasta encontrar el equilibrio que más te guste y hacer ese batallón imparable. Hay ganancia de experiencia individual por unidad, con sus subidas de nivel a elegir entre diferentes clases, cada uno con sus características que puedes utilizar en distintas ocasiones según desees. Puedes equiparles con objetos que las harán más poderosas pero no a todas claro, tienes que gestionar bien la escasez de determinados artículos, etc. Es divertido hacer tu batallón de arqueros, caballería, magos, dragones y mezclarlos en su justa medida.
La segunda fase tiene más miga de lo que parece, asemejándose más a un ajedrez que otra cosa. Quizás esto es un pequeño error, ya que las decisiones tomadas en la primera fase no siempre se ven reflejadas en la segunda, y a veces es más útil proteger a una unidad con otra con un movimiento en el tablero que poniendo algún soldado con esa función. No está mal pensado pero al menos mi sensación es que las decisiones de la primera fase no afectaban tanto a la primera fase como la manera de mover las fichas por el tablero.
Finalmente la tercera, y peor fase, es que avanza la historia. Son capturas estáticas o casi estáticas de los protagonistas con texto para leer. Esto no es problema si el arte es excepcional y los diálogos bien guionizados, pero el arte de Symphony of Wars, sin ser malo, no es para tanto, y los diálogos con para niños muy niños.
Si alguien que haya jugado lee esto y dice: "¿Qué dices? Si el arte es la leche". Vamos a ver, reconozco que el estilo minicraft reto pixelado en perspectiva está currado y es bonito. Y las estampas tipo manga molan, pero si vas a pasar ahí muchas hora se espera algo más, así como mejor BSO, que sin ser mala, se hace repetitiva. No te la llevas a la ducha, como la de Durkest Dungeon, por ejemplo.
En resumen, un pasa ratos con un sistema de gestión gracioso pero con poco peso en el combate y poco más. De la historia no he dicho nada porque es a la japonesa rollo infantil. Traiciones, honor roto, algún girito y poco más.
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