Cory Doctorow coge el rebufo de Black Mirror para presentarnos cuatro historias independientes sobre un futuro cercano en las que habla de tecnología, apocalipsis y diferencias sociales. Curiosamente va de menos a más así que, si lo pillas, tenle paciencia a la primera historia o directamente sáltatela o empieza por el final.
Las dos primeras historias, sobre todo la primera, son bastante malas. Parece que las ha escrito un niño de 8 años. Descripciones muy obvias y adjetivos metidos con calzador al servicio de explicar constantemente la cantinela moral del autor, que en vez de permitir a sus personajes desarrollarse, mete una y otra vez su zarpa en cada intervención del narrador para dejarnos claro lo que está bien y lo que está mal (Inmigrantes buenos, mundo desarrollado malo o insuficiente/ Negros buenos, policías malos). Cierto es, que en un acto de vergüenza torera, se intentan explicar los diferentes puntos de vista de una problema o conflicto de una manera más o menos neutral, pero al final de cada intento, como si se tratase de una fuerza irrefrenable e imparable superior a sus fuerzas, tiene que meter una frase a final de párrafo que deja claro lo que está bien y mal. Un policía de lo correcto en toda regla, vaya. Aún así, si te acostumbras a las interrupciones buenistas del autor y te centras en los personajes, hay situaciones y diálogos bastante interesantes, incluso en estas primeras historias, sobre todo la segunda.
Sin embargo, la tercera y la cuarta son historias que parece que ha escrito otra persona. El deje moralista sigue ahí, pero no tiene tanto peso, y provoca emociones mucho más disfrutables centradas en los personajes y sus circunstancias. Por fin parece un libro y no un folleto de propaganda.
En resumen, un libro que se lee rápido (quitando el peñazo de la primera historia), que tiene situaciones curiosas y algo originales y que da que pensar, aunque le falta frescura y no descubre nada nuevo.

No hay comentarios:
Publicar un comentario