Con el éxito que tuvo El Juego del Calamar, posterior a la primera de Alice In Boderland, y el poco bombo que se le ha dado a esta última siendo mucho mejor. Cosas del marketing. En realidad solo tienen que ver en la dinámica de los juegos intensos que constituye el grueso de la serie, luego ya tanto lo que se quiere transmitir como la historia completa son radicalmente distintas, a parte de una ser coreana, dónde priman los toques de humor, y otra japonesa, dónde priman los toques de honor.
Bueno, comparaciones absurdas a parte, en Alice In Borderland vamos a encontrar una historia de ciencia ficción futurista (más o menos) dónde hay mucha acción, muchas paradojas emocionales que obligan a decidir a los protagonistas y a preguntarse al espectador sobre lo que está bien o mal o si esos conceptos existen, y mucha fantasmada a la japonesa imprescindible para hacer honor al manga, supongo.
La verdad es que poco se puede decir para no destripar la serie puesto que de principio a fin todo se sujeta debajo de un gran interrogante que será el hilo conductor de la trama. Me hizo especial gracia al final (sin spoilers) como los guionistas se "mofan" de todos los finales futuristas ya vistos una y mil veces, y cómo todos serían posibles. Así de distorsionada está la realidad en nuestras cabezas en estos tiempos de desconfianza global y endémica. En fin.
El reparto está bien dado su gran tamaño, pero las sobreactuaciones de algunos personajes son épicas (quizás por verlas con ojos occidentales). También es lo que le da ese toque tan característico a este tipo de arte japonés.
Algunos capítulos se hacen lentos por tratar de darle un marco super mega icónico a una emoción pero no funciona porque es demasiado obvio todo y aburre. No pasa mucho pero hay dos o tres episodios así.
Sin embargo, uno de los fuertes de la serie está en la componente visual, no tanto en las escenas de acción sino en los grandes planos de paisajes, ciudades o escenas a cámara lenta (caídas y esas cosas) tan clásicas de los anime que literalmente te ponen un nudo en la garganta. Salen varias decenas de fondos de pantalla sin problemas. Muy buen trabajo en este aspecto.
En resumen, una serie divertida, en la que cada capítulo es un desafío y que tiene un final curioso (siempre me ha gustado coger algo minúsculo e imaginarme que pasa ahí dentro y exagerarlo, por ejemplo, imaginar una mota de polvo y que dentro hay toda una civilización peleando entre ellos y esa energía de la batalla hace que la mota de polvo se mueva milímetros en nuestro mundo y cree las famosas pelusas que se mueven por nuestros hogares como por arte de magia). No recomendable si no te gustan las distopías y el estilo manga japones. Puede que haya una tercera temporada aunque yo no lo acabo de ver a pesar de ese pequeño resquicio que dejan abierto en el fotograma final.
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