Últimamente me encuentro por la tele con películas que me encantaron en su momento. Una de ellas es la Vida Secreta de Walter Mitty. Recuerdo que esta peli tuvo su público pero pasó más bien sin pena ni gloria por las pantallas de nuestros cines.
Es una película que define a la perfección la diferencia entre nuestra misión de vida y lo que hacemos realmente. La misión es algo difícil de encontrar porque suele chocar con todos los factores externos que nos condicionan a elegir una vida u otra. Si hay algo en tu vida que cuando lo haces te sientes tan bien que te abstraes del mundo, que el tiempo pasa sin que te des cuenta, o que te viene a la mente de vez en cuando y no sabes por qué, esa es tu misión. Todos tenemos algo que hacemos bien, un talento especial. Este película habla del atreverse a perseguir esa misión en la vida y de cómo al hacerlo todo fluye en la dirección correcta.
No le faltan frases memorables de esas que calan bien adentro o críticas de hábitos del siglo XXI como el abuso de las redes sociales, su despersonalización y cómo afecta la necesidad de aprobación de los demás sobre cada uno de nosotros cuando eso es imposible que se produzca si uno mismo no se aprueba y se quiere.
Dejando la filosofía a un lado y centrándome en lo mundano del film tengo que decir que no hay actuaciones memorables, tampoco son necesarias, aunque Ben Stiller está por encima de la media en un papel medio cómico, medio serio, que le va como anillo al dedo. En cuanto a la historia es un mero conductor del mensaje que el director quiere transmitir (también Ben Stiller).
En resumen, una película llena de energía positiva, que trata de poner sobre el tapete algo tan complejo como el atreverse a hacer lo que uno siente que debe hacer sin miedo a fracasar (aquí habría que entrar en qué se considera fracaso). Idónea para los que les gusta pensar y hacer introspección, abstenerse los que estas cosas les parezcan chorradas aunque recomiendo que os atreváis a romper esa barrera.

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