Descripción de Blog

Nacido de la necesidad de luchar contra el postureo y el culturetismo interesado de los medios profesionales, este es un blog de críticas cortas, ecuánimes y cercanas que tienen como objetivo ayudar a decidir o descubrir acerca de pelis, libros, videojuegos o novelas gráficas.

martes, 28 de noviembre de 2017

Asesinato en el Orient Express (Película 2017)

Lo primero que hay que decir de este remake de 2017 es que es fiel al libro original de Agatha Christie. Lo segundo es que la novela es de 1934. Con estos dos datos en la mano será difícil encontrar un sólo espectador que no conozca la historia y en caso de no conocerla, los más jóvenes, puede que la encuentren aburrida y previsible.

Dicho esto no se puede negar que la película está bien dirigida (salvo por un par de planos muy cortos, muy rápidos y muy absurdos), la fotografía es una maravilla y un personaje como Hércules Poirot siempre es un seguro de vida. Es entretenida, mantiene la tensión porque todo pasa rápido, lo que se agradece, y no tiene pretensiones raras. Es lo que es, la historia más famosa de Agatha Christie contada de nuevo para aquellos que no la conozcan o quieran revivirla, de una forma muy pulcra y profesional y con la que hacer algo de caja de paso.

En cuanto al reparto pues es un puñado de nombres conocidos utilizados como gancho en los que sólo destaca Kenneth Branagh como en los equipos de fútbol plagados de estrellas que todos juegan para uno. Cada actor tiene su escenita y todos (salvo el apocalíptico llanto de Pene) están correctos. Branagh sin embargo está por encima de su media. El personaje de Poirot le viene como anillo al dedo, incluso se puede pensar que toda esta película es un capricho del propio Branagh para encarnar a un personaje tan gigante de la historia del suspense como Poirot. Su fino acento francés (en VO claro) está muy conseguido. Además es también el director así que "bienvenidos al show de Kenneth".

Por sacar algo fuera de lo intrascendente de la película es el choque de idiosincrasias entre el 34 y el 17. No contaré el final para el que la quiera ver y no lo conozca pero sí diré que las líneas del bien y del mal son dos marcas de aceite negro en la orilla de la playa que nos dedicamos a repasar de vez en cuando.

En resumen, un remake de buen nivel técnico que no engaña a nadie y es dinámico y divertido por lo tanto cumplidor. Si no te gusta Branagh ni te lo plantees. 

domingo, 26 de noviembre de 2017

Nimphomaniac Vol1 y Vol 2 (Película)

Por fin tuve la oportunidad de verla. Generalmente al oír el nombre de Lars Von Trier ver su película me da una pereza suprema pero a su vez despierta en mí una curiosidad a la que es difícil resistirse, por lo que a la larga o la muy larga la acabo visionando.

Lo primero que disgusta de Nymphomaniac es su marketing. He elegido esa portada de arriba porque es uno de los mayores ejemplos de tratar de vender una cosa y que sea otra. Que el gran reparto de esta película salga con cara de orgasmo en la portada con el simple objetivo de atraer el morbo del espectador cuando lo que hay en la cinta es algo radicalmente opuesto al morbo es algo que aún no me explico. Supongo que el responsable de marketing quebrantó la voluntad del director o es que al director ya le da igual lo que pretende transmitir con su obra y todo su esfuerzo es monetizarla. A ver sexo hay y mucho pero en ningún caso con la intención orgásmica de parecer una peli porno.

Dicho esto la película es extrema por el ataque sin paños calientes que hace a los tabúes socielaes a los que estamos acostumbrados. Ahonda en las dificultades de ser adicto en una sociedad que no lo tolera, incluso lo desprecia. Las primeras escenas invitan a ver el resto del film desde el no juicio gracias al personaje de Stellan Skarsgård, que lo clava. Es imprescindible salir en tercera persona de tu cabeza y olvidarte de la sociedad en la que vives, los clichés, los prejuicios, y demás vendas que nos vienen impuestas para tratar de comprender la historia como el director la muestra. Aún así, y desde ese punto de vista tan complicado de alcanzar, hay partes que no están bien hiladas y las prisas (aunque sea larga) o la dificultad de hacerlas entendibles deja visibles algunas costuras del argumento.

Son 4 horas de metraje enfrentando constantemente las cosas que consideramos intocables y puras en la vida, si nos son impuestas o las elegimos y como se pueden afrontar desde una adicción tan natural como rechazada socialmente. Temas como la maternidad incondicional, la pederastia, la violencia como acto de bondad, el amor sin adornos y sin vilipendios adquiridos por inercia, la curiosidad enfermiza, el machismo acomodado y por ende camuflado, la traición según versiones, la hipocresía o el tabú sexual, se tratan siempre desde ese no juicio y con intensidad, sin superficialidad. Algunos con más acierto y otros con menos.

En cuanto al apartado técnico y al elenco de actores que participan no hay mucho que decir, es impecable y un soporte perfecto para lo verdaderamente importante a un director que es que lo que se cuenta llegue al espectador de la manera planificada en cada momento. 

En resumen, una peli larga que no se hace pesada, que solo es disfrutable desde la autoconfrontación de nuestros valores y la realidad sin juicio, que es muy extrema en sus intenciones como es normal en el director y que no es recomendable para aquellos a los que no les guste remover sus ideales más profundos, aunque desde aquí animo a que siempre se haga. Lo peor que puede pasar es que cambies algo a mejor y si ya es bueno reforzarlo. 

jueves, 23 de noviembre de 2017

La Liga de la Justicia (Película)

Después de la infumable Batman vs Superman y la interminable y extremadamente naive WonderWoman me dije que las películas de DC quedaban apartadas en un rincón durante mucho tiempo. Me mentí. A la primera oportunidad que he tenido me he lanzado al cine a ver si mejoraba de alguna forma el asunto con una película de superhéroes en grupo coherente y atractiva. DC vuelve al rincón y esta vez con cadenas y candado y la llave al río.

El de superhéroes es un género que puede ser profundo y filosófico como todo lo que nos saca de nuestros límites y nos lleva a hacernos preguntas incómodas, o superficial, infantil y puramente visual. En ese abanico cabe todo, por ejemplo se puede tomar la trilogía Batman de Nolan o Watchmen en un extremo y cualquiera de las de Spiderman en el otro, pasando por las de X-Men que se quedan a medio camino. La Liga de la Justicia es infantil, inocente, maniqueista pero lo peor e imperdonable es que es aburrida y repetitiva.

Puede que DC haya llegado tarde a un mercado ya saturado y que hace 10 años esta misma película podía haber tenido cabida. Hoy en día es un cero a la izquierda, no aporta nada, es prescindible. No es que esté mal hecha, que no lo está aunque el traje de Batman es de chiste, no es que los personajes no sean carismáticos que lo son al mismo nivel que en los cómics, OK Batman, Superman, WonderWoman y Flash normal, KO Aquaman (intrascendente en cualquier contexto sideral), Cyborg y Flash retrasado mental. No es que los efectos no aporten nada nuevo, no es que no haya ni un sólo diálogo que se salve, no es que no se explique con claridad los motivos de los malos ni de dónde vienen, no es que no haya ni un sólo chiste bueno en toda la película, es que todo eso junto y más es lo que hace que el visionado sólo sea soportable por... no sé que poner, no hay nada que te haga el visionado soportable.

No me voy a extender más ni en las actuaciones intrascendentes ni en nada. En resumen, una de superhéroes carismáticos arrastrados por el fango del marketing desmedido que si bien puede resultar indiferente o incluso gustar a alguien muy fan, no es recomendable para nadie que no vaya con niños pequeños.


martes, 21 de noviembre de 2017

Rogue One: Una Historia de Starwars (Película)

Rogue One era la única película de Starwars que me quedaba por ver antes del estreno de Los Últimos Jedis (Diciembre 2017). El motivo de esta tardanza no ha sido otro que el desanimo generalizado de mi ser después de transitar el desierto con un sólo oasis de los episodios I, II y III y la burda copia tamaño XXL de comida rápida de El Despertar de la Fuerza con respecto al Retorno del Jedi.

Con este panorama y unos 30 primeros minutos de película bastante flojo hice como Indiana Jones  (afortunadamente no sale en esta) con su salto de fe y... ¡sorpresa! La mejor Starwars de la era moderna. Todos los que, como yo, hayáis perdido la fe por culpa de cosas como los midiclorianos, el episodio II íntegro, las razas bobaliconas tipo Naboo, malos como el innombrable y cara verga (perdón por la expresión) K**o R*n, o que un soldado imperial, independientemente de la raza que sea, negro, tenga la capacidad de utilizar un sable de luz sin un atisbo de Fuerza en su adolescente cuerpo hormonado sólo porque el resto de protagonistas eran blancos, os animo a ver Rogue One.

Tampoco os voy a engañar, es una película fundamentalmente de acción que se sujeta sobre un argumento justito pero que le sobra para generar escenas de tensión trepidantes que hace mucho que desaparecieron de este universo Starwars. Dejando a un lado las típicas licencias de mala puntería, decisiones absurdas, nula estrategia militar de las que siempre ha adolecido la saga, la película es muy disfrutable a partir del minuto 36 más o menos.

Hay secundarios metidos con calzador pero que enganchan, hay estética Starwars retro pero modernizada en su justo equilibrio, hay espíritu revolucionario, hay muchos tipos de tropas y en cantidad, hay protagonismo de los X-Wing otra vez, pero sobre todo hay carisma, no sólo en la pareja protagonista (mucho mejor Felicity Jones que Diego Luna aunque se arregla hacia el final), sino en el resto de personajes, sobre todo de la alianza, que siempre parecen pusilánimes y bobos y aquí actúan según su rango.

Los efectos especiales están bastante bien contra todo pronóstico. Por fin las batallas espaciales te enganchan poniendo la calidad de la acción por encima de la cantidad inocua de navecitas intrascendentes (aunque se pasan un poco con los Tie-Figthers). Y mención especial para las actuaciones computarizadas de Peter Cushing y Carri Fisher que molan mucho y la banda sonora que cumple, esto sí que, como siempre.


En resumen, después de esta "reedición" marketinera de Starwars, que llevamos sufriendo desde la friolera de 1999 desde La Amenaza Fantasma, y dejando a un lado los excepcionales videojuegos ofrecidos desde entonces, Rogue One es un pequeño pero necesario respiro. La recomiendo a los amantes de la saga y a los apóstatas que aún les queden ganas de darle una oportunidad. Tampoco pasa nada por no verla pero sentir esos pelillos de punta tan característicos de Starwars aunque sea solo unas tres o cuatro veces pues igual merece la inversión de los casi 120 minutos de metraje.

jueves, 16 de noviembre de 2017

Blood Bowl II (Videojuego)

Para los que no conozcan Blood Bowl haré un pequeño resumen: Se trata de un juego deportivo de estrategia en el que te haces cargo de un equipo que puede ser de alguna de las razas del universo Warhammer y en el que hay distintas posiciones para los miembros de tu escuadra con habilidades especiales. Combinando tu habilidad y experiencia, con un poco de gestión, (fichajes, lesiones y demás) y otro poquito de suerte puedes obtener muchas horas de entretenimiento y sobre todo de sangre con este título. 

En esta segunda versión no ha cambiado prácticamente nada con respecto a la primera entrega. Alguna configuración de liga extra, alguna raza nueva, algún vídeo sangriento y poco más. Que nadie espere cambios drásticos. Lo primero que se echa de menos es que sólo se dispone de 8 razas a menos que compres DLC's lo que da un tinte de "sacacuartos" un poco lamentable a los chicos de Games Worshop (de algo tienen que vivir).

Para los que piensan hacer la campaña en solitario estas 8 razas sobran puesto que la IA es muy muy mala e, independientemente de la raza con la que juegue, siempre ejecutará las mismas previsibles jugadas. El juego en este formato te puede durar entre 20 y 40 horas, según paciencias, hasta darte cuenta que ya controlas todos los entresijos y que fundamentalmente es la suerte la que hace que tardes más o menos en ganar (al final siempre ganas). Se queda corto en seguida.

Tiene mucho más recorrido jugando en red con humanos (me refiero a personas de verdad no a la raza del juego) puesto que es ahí donde la estrategia, con el componente suerte siempre presente, toma un peso específico. En este otro formato sí es interesante juguetear con otras razas, incluso con las 24, para extender la experiencia a horas infinitas o hasta morir de viejo. Aquí sí que se pierde a menudo.

En resumen, si te gustan los juegos deportivos de estrategia por turnos es un juegazo muy adictivo y divertido que hay que jugar en red para sacarle el mayor jugo y que en individual siempre tendrás esa mítica sensación de que la máquina hace trampas (aún así ganas). Si además el universo Warhammer te llama, no te lo puedes perder.

domingo, 12 de noviembre de 2017

La Librería (Película)

La involuntaria persecución de Coixet continúa. Esta vez con su última película que es una de esas que te deja entre frío y caliente, en tierra de nadie, entre tu punto de partida y tu meta. Tiene cosas buenas pero o no son suficientes o no se combinan con el ritmo adecuado.

Nos encontramos ante una historia sencilla, en un pueblito sencillo y con personajes sencillos dónde es fácil respirar la sensibilidad de Coixet en planos largos adornados sólo por una buena banda sonora. Es al tratar de introducir cierta complejidad donde saltan las costuras ya que hay malvadas intenciones ahora ingenuas, ahora perversas, que no casan demasiado, hay personajes sufridores de los que no entiendes tanto sufrimiento porque no se explica, hay momentos de alegría y de tristeza que ni son plenamente alegres ni tristes que aparecen de forma inoportuna y en general hay un ambiente British difícil de digerir para el público español.

Destaca el intento de dar mensajes universales de una forma poética como que los caprichos de los poderosos prevalecen sobre los sueños de los humildes y que un sueño puede hacerse realidad si lo persigues con todo lo que tienes ya que así transmitirás pasión y la pasión cala en los que te rodean y si no lo consigues tú lo podrán conseguir otros, pero se conseguirá.

El reparto está plagado de británicos ilustres pero sólo me quedo con la actuación de Mortimer, no tanto por los diálogos que son algo banales, sino por sus gestos. Saca máximo partido a su habilidad de expresar, nostalgia, alegría y asco al mismo tiempo. Los demás al nivel Soap Opera inglesa de prime time en la tele.

En resumen, una película muy British con moraleja final para el que quiera encontrarla que es aburrida por momentos y con cierta incongruencia en algunos personajes. Tiene alguna frase bonita para los amantes de los libros pero no sé si justifica el precio desorbitado del cine hoy en día. Mejor en versión original.

martes, 7 de noviembre de 2017

Verano 1993 (Película)

Esta película es la Opera Prima de Carla Simón y es la elegida para representar a España en la ceremonia de los Óscar de este año. Está íntegramente en catalán y razones políticas a parte, a todos lados llega y todo lo intoxica ese veneno líquido, sólido y gaseoso que se contagia por el aire, el agua y la palabra y bloquea nuestro entendimiento para convertirnos en seres estrechos de miras y con menos opciones de sentirnos felices, puede ser una buena elección ya que la película tiene ese no sé qué intimista que deja buen sabor de boca y que, dependiendo por donde le dé al jurado también politizado, puede resultar.

Es una historia autobiográfica cuya dureza se va repartiendo poco a poco a lo largo del metraje consiguiendo un efecto amargo  duradero con cada momento de dulzura que se narra. La normalidad de lo que va ocurriendo se mezcla perfectamente con el trasfondo dramático que está siempre ahí, acechante, para que nadie se olvide que las cosas que van ocurriendo y los comportamientos que se suceden tienen un sentido. La ambientación es genial, realmente te transporta a principios de los 90 con esos veranos en el pueblo, esos bañadores, esos juegos, esos peligros de la época, y esa estética tan característica entre acartonada e inocente con tintes de progresismo que teníamos en España entonces.

El reparto es una de las facetas más destacables de la película. Las dos niñas protagonistas transmiten mucho y bien, sobre todo Laia Artigas a la que le toca sufrir varias emociones al mismo tiempo y hacérselas vivir al espectador, mejor las alegres que las tristes. La dulzura de Etna Campillo es una delicia. El resto del reparto cumple bien y destaca Bruna Cusí dando vida de forma creíble al personaje más difícil después del de Laia y el que más profundidad aporta por la situación a la que se tiene que enfrentar y la lección de solidaridad incomprendida que imparte.

En resumen, una película muy íntima, tranquila, sin grandes alardes, ni giros, cuenta lo qué fue, cómo lo fue y hasta dónde fue, sin paños calientes pero con pausa. Recomendable sólo si se busca algo así o se está dispuesto a disfrutar de los pequeños detalles.

domingo, 5 de noviembre de 2017

Big Fish (Película)

Continúo con mi ciclo particular de películas antiguas pero buenas que me encuentro en la tele. Hace ya 14 años de su estreno y pienso lo mismo que cuando la vi entonces: Debería ser una asignatura de colegio.

Big Fish no es sólo la historia de una vida, no es sólo que esa historia sea más o menos interesante, espectacular o emocionante, no es solo una película que nos hace sonreír ad aeternum (luego lo explico) y llorar pasando de una emoción a otra con armonía. Big Fish es una forma de entender el mundo y este tiempo limitado que se nos ha regalado que llamamos vida. Mejor dicho nuestro mundo, el de cada uno, y nuestra vida, la de cada uno.

Todo lo que nos ocurre es percepción. Por lo tanto todo lo que nos ocurre puede ser modulado. Cómo nos tomemos las cosas que nos pasan dependen únicamente de una persona, nosotros mismos. Esta máxima es la piedra angular de Big Fish y está narrada a la perfección, comenzando por la exageración para despertar en nosotros el prejuicio común de "menudo flipao" cuando alguien es muy feliz, y terminando por la influyente revelación final de "¿y si el flipao tenía razón y yo estoy perdiendo el tiempo?". Los diálogos, los tempos, los personajes, y sobre todo la estética rayan el sobresaliente y en su conjunto alcanzan la matrícula de honor.

El casting es espectacular, muy cuidado. Y se nota en las actuaciones del reparto, lideradas por McGregor, Finney y Cudrup que transmiten como pocas veces se hace lo que a a cada uno le toca transmitir. Están todas a gran altura (quizás flojea Matthew McGrory pero cumple). Tim Burton te puede gustar más o menos pero desde luego su genio es indudable y llega a su cenit en este film.


En resumen, una película imprescindible que todos deberíamos ver al menos una vez en la vida y que nos enseña el papel determinante de nuestra actitud al vivir de una manera u otra y lo poco que importa fijarse en la actitud de los demás. Y la mejor noticia es que la actitud es una elección que puede hacerse en cada segundo de nuestra vida. Desde aquí animo a los escépticos a que le den una vuelta. Disfrutadla si en estos 14 años no habéis tenido tiempo aún y si lo habéis tenido daros de nuevo el gusto.

PD: Lo de sonreír ad aeternum me viene a la mente con esas cosas que ocurren en la vida que te hacen sonreir durante más de un minuto sin que seas consciente, y que cuando te das cuentas dices con asombro"qué... guay...".

miércoles, 1 de noviembre de 2017

La Vida Secreta de Walter Mitty (Película)

Últimamente me encuentro por la tele con películas que me encantaron en su momento. Una de ellas es la Vida Secreta de Walter Mitty. Recuerdo que esta peli tuvo su público pero pasó más bien sin pena ni gloria por las pantallas de nuestros cines.

Es una película que define a la perfección la diferencia entre nuestra misión de vida y lo que hacemos realmente. La misión es algo difícil de encontrar porque suele chocar con todos los factores externos que nos condicionan a elegir una vida u otra. Si hay algo en tu vida que cuando lo haces te sientes tan bien que te abstraes del mundo, que el tiempo pasa sin que te des cuenta, o que te viene a la mente de vez en cuando y no sabes por qué, esa es tu misión. Todos tenemos algo que hacemos bien, un talento especial. Este película habla del atreverse a perseguir esa misión en la vida y de cómo al hacerlo todo fluye en la dirección correcta.

No le faltan frases memorables de esas que calan bien adentro o críticas de hábitos del siglo XXI como el abuso de las redes sociales, su despersonalización y cómo afecta la necesidad de aprobación de los demás sobre cada uno de nosotros cuando eso es imposible que se produzca si uno mismo no se aprueba y se quiere.

Dejando la filosofía a un lado y centrándome en lo mundano del film tengo que decir que no hay actuaciones memorables, tampoco son necesarias, aunque Ben Stiller está por encima de la media en un papel medio cómico, medio serio, que le va como anillo al dedo. En cuanto a la historia es un mero conductor del mensaje que el director quiere transmitir (también Ben Stiller).

En resumen, una película llena de energía positiva, que trata de poner sobre el tapete algo tan complejo como el atreverse a hacer lo que uno siente que debe hacer sin miedo a fracasar (aquí habría que entrar en qué se considera fracaso). Idónea para los que les gusta pensar y hacer introspección, abstenerse los que estas cosas les parezcan chorradas aunque recomiendo que os atreváis a romper esa barrera.