No sé si es por el movimiento de las nubes, por el avión
pasando lentamente en la distancia, por los colores del cometa, por las
canciones en japonés que no se entienden pero te abrazan como una manta de
siesta, por las paradas de metro que me transportan de nuevo a Tokio, por la
inocente sensualidad poco inocente de los personajes Anime, por la estética de
los paisajes, por el rollo nipón entre lo humano y lo divino, por los nombres
que se te pegan como lapas a la amígdala, por los efectos de sonido de los
hilos o por el saltamontes dando normalidad a una escena de drama. No sé porqué Your Name
destila tantísima sensibilidad pero lo hace de una manera muy natural, rápida, efectiva y continuada.
Tuve que verla en tres tramos por vicisitudes del destino y
temiendo que me costara engancharme a la magia cada vez que la retomaba. No
pasó. La magia te envuelve en un minuto porque cada minuto de metraje tiene un
poquito de ella. En pleno siglo XXI parece imposible hacer una historia de amor
sorprendente pero esta lo es. Combina elementos de ciencia ficción, líneas temporales,
y algo mitológicos, con amor en estado puro entendido como la completitud
de un ser con otro y viceversa.
Los personajes muy a la japonesa. La chica, preciosa,
adorable y valiente. El chico vivaz, honorable y valiente. Hacen un tándem de
esos que crean afición. El resto de secundarios en su papel sin altibajos. La
abuela entrañable y sabia, el padre severo, los amigos graciosos. El caldo de cultivo perfecto para disfrutar bien a gusto.
En resumen un Anime de mucho nivel, tanto en lo gráfico como
en el guión, con una historia de amor deliciosamente sensible y, hay que
avisar, con paradojas espacio-temporales, por lo que se recomiendan dos
visionados.
Por cierto se llaman Mitsuha y Taki, no lo olvidéis.

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