Me encontré esta joyita por casualidad navegando por Internet
y ¡mirad cómo mola la imagen que se mueve y todo! Me llamó la atención que se
hicieran, a estas alturas de la vida, juegos tipo Commandos y despertó en mí la
curiosidad y la nostalgia. Un coctel difícil de rechazar.
La ambientación es probablemente lo mejor. Te mete de lleno en el Japón del periodo Edo. Los
detalles están muy muy cuidados, casas, tejados, distintas alturas, luces y sombras, nieve o
el movimiento de los personajes está todo medido al milímetro. Una gozada para
la vista. En cuanto a la jugabilidad es un Commandos en toda regla. Cinco
personajes, distintas habilidades que hay que combinar para tener éxito y el
modo grabación de táctica que te permite hacer una secuencia de acciones y
ejecutarlas todas a la vez es una pasada (no lo recuerdo en Commandos, hace
tanto...). Eso sí, mucha prueba-error y algo de desesperación pero motivante.
Fácil no es pero en ningún momento lo ves imposible.
La historia se la podían haber currado más pero seguramente
hubieran necesitado hacer el juego más largo (tiene 13 episodios) y el tiempo
se les debió ir a los chicos de Mimimi en los diseños minuciosos de los
escenarios. Es previsible y aunque empieza bien y tiene una inusual escena
hacia el final te deja un sabor de boca regulero ya que la personalidad de los
protagonistas y la historia del Shogunato daban para mucho más. Aún así oír las
voces en japonés (subtítulos en castellano, no hay que pasarse tampoco) es una
maravilla.
En resumen, si eras fan de Commados y te apetece revivir
aquellos maravillosos momentos: adelante, es perfecto y muy jugable. Si además
te gusta el rollo japo, los samuráis, los shinobis, la cultura, etc. ni te lo pienses. Eso
sí, no esperes una historia profunda , grandes cinemáticas ni un juego largo, aunque las buenas
fragancias vienen en tarros pequeños ¿no?

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