Martyrs es una de esas películas que no dejan indiferente a
nadie. Ahora, habrá gente que le guste y gente que no y como las críticas están
para eso pues allá vamos.
Es terror en estado puro y aunque toca todos los palos,
tiene algún sustito y es bastante gore por momentos, se la puede ubicar en
terror psicológico del que te estás acordando dos semanas. Teniendo en cuenta
su género es una obra maestra. Consta de dos partes, un inicio cómo de película
de terror adolescente y otra mitad que da un giro de N millones de grados para
impactarnos como una sartén, por supuesto ensangrentada, en nuestra cara.
Todos son pros en Martyrs. Está hecha con gusto a pesar de
provocarte náuseas, mucha gente no entiende esta pseudoparadoja, pero es
brillante conseguirlo. También ocurre en el ciempiés humano. Las escenas están
perfectamente medidas, los escenarios terroríficos, las pausas que permiten al
espectador tomar un respiro y ser consciente en su imaginación del horror que
está viendo, cómo lo viviría él. Las ideas maquiavélicas que van apareciendo
coherentemente y dando forma a una historia que puede parecer hasta cotidiana.
Cuando se exploran terrenos que parecen increíbles y se consigue, al darle un
par de vueltas a la cabeza, que parezcan, no sólo más creíbles, sino perfectamente
posibles, es que la cinta vale su peso en oro.
No se me ocurren peros pero diré, por si todavía hay algún
despistado, que es una peli dura de ver, de terror explícito y sangrienta. Que
nadie diga que no he avisado.
En resumen, nadie al que le guste el gore bueno, hecho con
gusto, debería perdérsela y además la historia no es una excusa para
aterrorizar sino que se las trae cuando la piensas tranquilamente en la cama.
El resto del mundo pues que no la vea aunque si creen que es buen momento para
abrir otras puertas del entretenimiento no hay una mejor opción.

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