Departamento de Especulaciones es un libro ligero, perfecto para las vacaciones, que es original en el formato y va de más a menos sin llegar a aburrir.
La mayor virtud de este libro es la forma en la que está contado. Al principio incluso descoloca un poco, luego sorprende y cuando te acostumbras, hacia la mitad más o menos, pierde el factor sorpresa y se convierte en un libro normal. Esta forma no es otra que contando la historia con pequeños párrafos, aparentemente inconexos, que narran pensamientos puntuales de la protagonista.
La primera mitad del libro está por encima de la media. Es divertido construir la historia y el mundo que se nos cuenta como si fuera un puzle emocional y las piezas son estos fragmentos que comento. Es un esfuerzo loable por introducir algo nuevo a la hora de realizar el acto de leer que se agradece.
Otra cosa interesante son las frases de la propia escritora o citas de otros que son piedra angular del libro. Algunas merecen ser releídas y repensadas más de una vez.
Lo peor es que la segunda mitad del libro, no sólo pierde la frescura de la novedad, sino que además se introduce en un círculo demasiado empalagoso y repetitivo de autocompasión y despecho que además no parece querer resolverse nunca. Bien es cierto que no llega a extremos infumables y que puede llegar a funcionar, sobre todo con personas que estén en un momento parecido al de la prota y que tengan la sensibilidad a flor de piel.
En resumen, un libro corto, fresco por su forma, divertido por momentos, con algunas frases que pueden llegar bien adentro y que si estás en un momento sensible por tus relaciones se puede poner entre tus favoritos del año.

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