Según el propio autor, conseguí su firma en la feria del libro, Resort es un libro para leer en la playa. Es corto, es potente y muy muy ácido como los buenos granizados. Generalmente cuando nos indignamos nos alivia encontrar otra persona que piensa igual que tú y, como ya sientes que tienes razón, esa indignación se relaja. Si lees este libro en la playa tendrás esa sensación en más de una y de dos ocasiones en las que te identificarás con los personajes y te reirás bien a gusto, con suerte te bajará la indignación. Si no lo lees en la playa te arrancará una sonrisa y te reirás igualmente bien a gusto.
La historia principal es una excusa verosímil para traer ante el lector las escenas necesarias que permiten hacer una crítica social tan acertada como cítrica. Se puede decir que no deja títere con cabeza a pesar de que el libro se lee en unas pocas horas. Como puede afectar un simple hecho aislado a todos los estamentos políticos, desde el regional, hasta el continental, como la falta de educación puede estar tan extendida, incluso aceptada, en el grueso de la sociedad, como una necesidad básica como el sexo puede tensionarse hasta el extremo por una situación fortuita, como confundimos lo que nos han vendido que es pasarlo bien con pasarlo bien realmente, como los medios de comunicación pueden ser tan hipócritas. En definitiva es poner, escena tras escena, una lista de clichés, tan manida como realista, que quedan triturados brillantemente entre el humor, la sátira y la realidad, y todo eso metido en una ensalada de historia principal perfectamente aliñada.
Tanto los personajes como los escenarios están descritos con un nivel de detalle alto a pesar de las pocas páginas del libro. No hay paja. Todo es descripción certera y al grano. Prácticamente te pones en situación sin necesidad de imaginar demasiado.
En resumen, una lectura muy divertida, dinámica y ácida que hace de Resort un buen libro para disfrutar sin complejos ya sea en verano o en invierno.

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