Cuando se antoja un buen bocata de lomo y una bolsa de pipas remojados con un par de coca colas no hay nada como el cine de verano, pongan lo que pongan.
Que te toca una de época del director de Langosta y Canino, Yorgos Lanthimos, del que puedes esperar cualquier cosa, protagonizada por un elenco femenino que quita el hipo: Emma Stone, Rachel Weisz y Olivia Colman, pues no queda otra que sentarte acompañado de una animosa curiosidad.
Tiene dos puntos débiles que hacen que no funcione como un Todo y la alejan de ser recomendable. Uno, historia bien ejecutada, pero sin mucho interés por lo que te deja igual, ni fú ni fá, y dos, se hace larga. Solo por esto, si buscas solo entretenimiento, ni lo intentes.
Si desmigajas la película y pones bajo el microscopio pedazos de la misma sí se puede encontrar buen cine en: Gran ambientación, tanto vestuario, como interiores y exteriores y guiños al cachondeo en la corte; La profundidad de los personajes y sus interpretaciones, sobre todo la Reina y Abigail; Algunos planos con ojo de pez que llaman la atención (solo algunos); La visión sucia del papel de la política y quien mueve sus hilos; Y la futilidad de los dramas individuales cuando existen dramas globales, aún cuándo la decisión de un solo individuo impacta en esa globalidad.
Estos pros hacen que al final de la peli digas “Bueno, tiene planos buenos…” y si eres muy perspicaz pues te da para una charla de tres minutos. Luego al olvido.
En resumen, si te gustan las de enredos palaciegos, protagonizados especialmente por mujeres, y ver las vidas mortales de los personajes de puertas hacia dentro, dale un tiento. Si no, tampoco te pierdes gran cosa.

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