Descripción de Blog

Nacido de la necesidad de luchar contra el postureo y el culturetismo interesado de los medios profesionales, este es un blog de críticas cortas, ecuánimes y cercanas que tienen como objetivo ayudar a decidir o descubrir acerca de pelis, libros, videojuegos o novelas gráficas.

viernes, 31 de agosto de 2018

Los Increíbles 2 (Película)

El dicho "Segundas partes nunca fueron buenas" en realidad debería ser "La segunda parte nunca supera a la primera". Tampoco es fiable 100% pero es un poco más preciso. Y es que Los Increíbles 2 no es mala, es más, es buena, pero no puede compararse a la frescura de la primera. 

Y digo que es buena porque todos los detalles se han cuidado como si fuera la primera parte. No pasa como con otros títulos que se aprecia claramente la bajada de calidad en los dibujos, en el sonido, en la banda sonora o incluso en la historia. Sin embargo, se hace un pelín larga y ciertas escenas de acción no acaban de mantenerte pegado a la silla. 

En cualquier caso, lo que se busca es entretener y divertir y se consigue con creces. La historia se amolda a las modas actuales dando mucho más protagonismo a los personajes femeninos que a los masculinos; incluye algún ingrediente nuevo y gracioso cómo es el bebé; no faltan las escenas de humor, aunque algo descafeinadas y previsibles; y, lo más importante, no pierde la esencia de la familia Parr (me hubiera gustado más participación de Dash, la verdad). 

Al villano le falta algo de gancho, a pesar de estar a la última, y las peleas, aun siendo originales, no te dejan con la boca abierta cómo antes (también han pasado la friolera de catorce años desde la primera y muchas pelis de Los Vengadores de por medio, y claro, nos acostumbramos). En cuanto al argumento es algo simplón y con poco mensaje y el que tiene está manido. 

En resumen, una peli entretenida y divertida que no sorprende tanto cómo su predecesora pero que mantiene bien el tipo. Sin pretensiones. Totalmente recomendable para todo tipo de público menos para los anti-animación.

martes, 21 de agosto de 2018

Lady Bird (Película)

Bendita adolescencia. La cantidad de historias entretenidas, emocionantes y divertidas que nos ha dejado esa caótica etapa de nuestras vidas, ya sean nuestras propias vivencias o guiones de cine que nos han atrapado. No es el caso de Lady Bird. 

Es una película aburrida con tintes indie que apunta alto y dispara sin fuerza. En realidad tiene muchas cosas buenas: Los personajes están bien retratados, son creíbles y variados, y se comportan con sentido (incluso en el sinsentido adolescente); Es una ópera prima que siempre se agradece que cumpla con unos estándares de calidad; Todos hemos pasado por lo que pasa la protagonista o algo similar (la sensación de estar atrapado, las injusticias del mundo que recaen sobre ti, la necesidad de ser distinto; El amor/odio/incomprensión/complicidad con nuestros padres); Actuaciones notables, ninguna sobresaliente, pero todas al mismo nivel; Cierto humor ácido con aciertos puntuales; Buen mensaje sobre la importancia de la valentía en edades tempranas; y una buena fotografía. Todo eso tiene la película. 

Y a pesar de ello aburre. Aburre mucho. Se podría abrir un debate sobre si el problema es el tempo, la historia previsible o el humor que no hace gracia. Para mí es un conjunto de las tres. Cuando lees algo más sobre la directora y lo que ha querido plasmar en la cinta, cuando pone en contexto su modus operandi y te enteras de que Lady Bird es todo lo que ella no fue, igual te planteas volverla a ver, desde un punto de vista más íntimo, pero soy partidario de que las películas deben cautivar por lo que son y los aditivos externos son las guindas del pastel, no la crema y el bizcocho central. 

En resumen, una ópera prima con un buen y excesivo hype que tiene puntos fuertes, pero es aburrida. Aún así encontrará su publico sobre todo entre adolescentes (y adultos) sensibles que consigan identificarse con la protagonista. Habrá más que se identifiquen con los secundarios.

viernes, 17 de agosto de 2018

En Estado Salvaje (Libro)

Lo más importante que hay que saber de En Estado Salvaje para que no lo dejes a la mitad es que es un ensayo sobre el feminismo y el patriarcado. Más o menos acertado es algo subjetivo que depende de muchos factores. Pero lo que no es, es una novela, con su introducción, su nudo y su desenlace. Le falta coherencia en muchos tramos del relato y cualquier intento del lector de sacarle algún sentido, fuera del símil patriarcal extremo, es en vano.

Además, hay que añadir de que es un libro corto que se hace largo. Es infinitamente repetitivo a partir del tercio de lectura aproximadamente. Hay muchos personajes, sobre todo mujeres, con personalidades distintas a las que, sin embargo, no se saca partido. En realidad, no se profundiza en ningún personaje, ni siquiera en las dos protagonistas, que son perfiladas en algo más de detalle, pero sin llegar a explotar su historia, su situación, sus objetivos, su supuesta trascendencia.

Esta falta de profundidad sumada a la de verosimilitud provoca que no haya identificación con ninguno de los personajes y que sea muy difícil empatizar con ellos, a pesar del drama que viven. Incluso lo mejor de la novela que es la forma de escribirla de Charlotte Wood, una forma dura, áspera, sin paños calientes, en crudo, no es suficiente para mantener el interés más allá de la página setenta, ya que a todo se acostumbra uno cuando se lo repiten mil veces, incluso a la sangre, la suciedad y el salvajismo.

En resumen, un libro corto que se hace largo, que quiere hacer un alegato feminista contra el patriarcado de manera brutal e impactante y que, sin embargo, consigue el efecto contrario, que te aburras. No obstante, tendrá su público. Yo se lo recomiendo a cualquiera que esté atravesando una encrucijada en su vida y necesite romper con lo que tiene ahora, aunque eso signifique perder ciertas comodidades, y acercarse a su lado más salvaje, más cercano a la tierra, más cercano a lo que deberíamos ser cómo humanos.

lunes, 13 de agosto de 2018

The Last Guardian (Videojuego)


The Last Guardian es uno de esos videojuegos especiales. De los que coges cariño. De lo que te acuerdas años después al ver una imagen fugaz y dices “Que juego más chulo aquel The Last Guardian”. Ahora bien, te tiene que gustar el mundo del videojuego, sí, has leído bien. No que te guste jugar a videojuegos, sino entender este mundo como una disciplina de arte más. 

Aquellos que tengáis prisa corriendo por mazmorras, dando tiros o espadazos a diestro y siniestro, cumpliendo objetivos sin parar y con ansia viva de alcanzar el siguiente ni os acerquéis. The Last Guardian es un juego de plataformas, donde hay que tener algo de paciencia y ganas de poner el foco en los detalles.

Podría haber sido una obra maestra pero no llega por razones que explicaré a continuación y que da rabia, la verdad. Los puntos fuertes son muchos y de calado: La ambientación 100% japo que te transporta; la banda sonora, que sin ser lo mejor, funciona en los momentos clave; El doblaje japonés intenso; los escenarios y paisajes que te puedes quedar mirando un buen rato; y por supuesto Trico.

Trico es la bestia protagonista y el nivel técnico que se paladea en su desarrollo es impresionante. Todo en él está cuidado, movimientos, gruñidos, las órdenes que le das que las interpreta cómo y cuándo quiere, incluso parece que aprende, la ansiedad que demuestra, la ternura, TODO, y se consigue esa magia del videojuego de que algo parezca real sin serlo. Te encariñas con algo que no es real, te emocionas con algo que no es real, acaricias una mascota que no es real, pero el sentimiento está ahí. Y es que lo real es lo que hacemos que ocurra en nuestra mente.

La historia es sencilla, pero, como ocurre con muchas historias japonesas sencillas, se puede sacar todo un montón de conclusiones filosóficas. Eso ya cada uno. A mí me gustó la idea de que el niño representa nuestra parte física y Trico nuestra voluntad, pero vamos que esto es muy personal.

Y ahora el punto débil que lleva un juego de matrícula a la línea del notable. La jugabilidad. ¿Por qué tantos errores y tan graves? A estas alturas de siglo XXI. La cámara es un horror, cabrea por momentos; algunos movimientos del niño no pueden ejecutarse con precisión cómo el bajarse del lomo, que en algunas fases del juego es clave hacerlo rápido y bien; muchas veces detectas por donde toca ir, una de las virtudes del juego es que da pocas pistas, pero los controles te limitan alcanzar ese objetivo hasta que no estás exactamente en posición.  La jugabilidad es: Desesperante. No tanto para impedir que lo juegues, ni mucho menos, pero sí para embarrarte una gran experiencia.

En resumen, un juego especial, de culto, que no gustará a todos pero que tendrá grandes seguidores abnegados. Es difícil, sobre todo por la cámara, y requiere paciencia. Es un juego para saborear en soledad.

viernes, 10 de agosto de 2018

El Hombre en Busca de Sentido (Libro)


Viktor Frankl era un psiquíatra austríaco que tenía la habilidad de divulgar conceptos complejos relacionados con la psique humana para que fueran comprendidos con facilidad por personas ajenas a la materia o, al menos, no vinculadas directamente con la psiquiatría. Afortunadamente al tratarse de conocimiento escrito ese "fueran comprendidos" se convierte en "sean comprendidos", lo que nos permite hacerlo hoy en día después de veinte años desde su muerte.

En El Hombre en Busca de Sentido el autor narra sus pasos por los diferentes campos de concentración en los que estuvo confinado. Lo especial del libro es que lo hace desde su punto de vista como profesional de la medicina, cómo psiquiatra, pero sin dejar de lado la vertiente humana. La mezcla de su objetividad cómo investigador y analista de cada situación, con la subjetividad de estar viviendo aquel infierno, son una combinación que no sólo engancha, sino que interesa y mantiene la curiosidad intacta de principio a fin.

Además, la forma de escribir de Viktor Frankl, sin pretensiones, es fácil y directa, pero no por ello aburrida. Describe su experiencia, la incertidumbre de poder morir a cada instante, pero también la utiliza, al entender un sufrimiento tan extremo como una maravillosa oportunidad de experimentar, analizar y tomar nota del comportamiento de nuestra psique bajo esas circunstancias. Y lo mejor, como ese experimento se puede aplicar a cualquier persona y vida, aunque no esté sometida a esas calamidades extremas.

Bien es cierto que el último tercio del libro está orientado a explicar y resumir lo que es la logoterapia y se vuelve algo más técnica y, por lo tanto, más pesada. Aún así, la idea de que las claves de la existencia humana sean la búsqueda de un sentido a lo que nos pasa y poner el foco en nuestra responsabilidad ante esa circunstancia, es lo suficientemente interesante para continuar leyendo.

En resumen, un libro sobrecogedor y didáctico a partes iguales y en grandes dosis. Si se lee con atención y se dedica tiempo a su digestión puede ser una lectura que dé un pequeño, o gran, vuelco a tu forma de ver la vida. 100% recomendable.

lunes, 6 de agosto de 2018

Isla de Perros (Película)

Esta película tenía varias cositas que me llamaban la atención sobre ella: Ambientación japo, animación y dirigida por Wes Anderson. No es que sea un fanático de este director, pero sí le reconozco el mérito que tiene el hacer cosas diferentes en el océano de medianías que nos rodea (tan necesarias como las obras maestras ojo, sin unas no habría las otras y viceversa). Sin embargo, aún con esos alicientes no me atraía lo suficiente como para ir a verla al cine a pecho descubierto y luego me olvidé de ella (a pesar de las críticas positivas).

Y mira tú por donde el primer día de cine de verano ahí está. Con calificación para niños y a primera hora. Pues allí que fuimos a verla mi novia y yo, bocata, bebida y pipas en mano.

La primera media hora mola mucho.  Es original y graciosa. Tiene todos los ingredientes y la cocción adecuada para plantear una historia con interés y gancho narrada desde un punto de vista surrealista y con claros tintes de terminar con una moraleja brutal, moderna e impactante. Y los personajes empiezan muy bien. Muchos y variados, con formas de ser bien definidas, diferentes objetivos y maneras de actuar. Los valores equilibrados en su justa medida, coherente. Pero...

Lo malo es que el suflé no se sujeta y se va diluyendo lentamente o, mejor dicho, lentísimamente, hasta la nada más absoluta. Giros inesperados que dan la sensación más de hacer encajar la trama que tener algún sentido en el guion. Personajes con un gran potencial manoseados y envueltos en capas de clichés que les hacen perder todo el interés. Toda la puesta en escena inicial olvidada para terminar sin prácticamente referencias a ella en el desenlace. Y lo peor de todo que no hay una moraleja o crítica ácida o un mensaje claro al final.

El aspecto técnico es sublime, no se puede reprochar nada si no más bien admirarlo, pero salvando eso y el principio el resto es, en una palabra: aburrido.

En resumen, una peli curiosa que pudo ser mucho más de lo que es, que merece la pena ver por su rareza pero que, evidentemente, no es para todos los públicos. Con la lupa técnica gana interés con la del entretenimiento huye de él.