Siempre digo que el buen cine es el que te hace sentir algo y a partir de ahí el grado que alcances de dicho sentimiento te dará el criterio para decidir lo buena o mala que es una película. Lion es una película que te revuelve la garganta y el estómago, lo que está muy bien, pero tampoco es el peliculón que se nos quiere vender en los medios y la crítica al uso. Se agradece que tratándose de la India la crítica social exista (porque toca) pero pase sutilmente por la cinta centrándose ésta en el hecho real que narra que es donde reside el verdadero interés.
Ya que su mayor baluarte es la actuación ESPECTACULAR del joven Sunny Pawar (de ahí la imagen elegida) hay que decir que los primeros 30-40 minutos son mágicos. La historia fluye despacito pero intensa acompañada de la banda sonora perfectamente elegida en cada momento. Se masca la tragedia en cada instante y esa sensación se mezcla con la felicidad de esas personas que no tienen nada y que a la gente del primer mundo nos cuesta tanto comprender. La personalidad del protagonista está tallada con mimo. Es lo mejor de la película.
Todo indica después de ese comienzo que ha caído una joya en nuestras manos pero la intensidad se diluye cuando aparece en escena Dev Patel, alias "El Guay". A pesar de los intentos, del al parecer único actor del planeta que tiene pinta de hindú, de sacar al espectador constantemente de la acción, la película aguanta el tipo gracias al resto del reparto, con una Nichole Kidman correcta, al gran trabajo de dirección y al guión que, al ser una historia real, es potente y conmovedor.
En resumen, si te gustan las películas que te tocan el corazón, mucho o poco, y que son tiernas y duras a la vez no te pierdas Lion porque es una historia tan tan increíble que pasó de verdad. Muy recomendable pero sin pasarse que los baremos están precisamente para poder detectar cuando se hace algo sublime y hay que respetarlos.
NOTA: Lo de Dev Patel, "El Guay", no ha sido muy ecuánime y siento si alguien no está de acuerdo ya que no es la idea de un blog que se llama Equanimous. No lo he podido evitar. Trataré de que no vuelva a pasar.







