Lo bonito de adentrarte profundamente en cualquier lodazal es que al final encuentras joyas atrapadas en el barro. Dada la gran cantidad de opciones que nos dan las plataformas de videojuegos hoy en día puedes perderte probando juegos conocidos y menos conocidos. Entrar de vez en cuando en el terreno Indie tiene su punto y Daniel Mullins se ha ganado por méritos propios el ser uno de los grande genios del mundillo.
Inscryption es como su magnum opus. el culmen donde todas sus chaladuras y chistes locos se unen de manera extraordinaria, dando como resultado un producto redondo. En Pony Island ya se veía que este autor se salía de lo habitual, rompía las reglas clásicas de los videojuegos y jugaba con la realidad del jugador, como una especia de realidad aumentada pero con recursos de los 80's, de manera sorpresiva, divertida, brillante y algo sádica, ofreciendo una experiencia difícil que hace fluir la dopamina y la serotonina en nuestro cerebro de manera magistral. En The Hex sustituye la dificultad, que sigue ahí pero en mucha menor medida, por su afición a mezclar géneros en una única experiencia, predominando el humor negro y el jugar con la nostalgia de acceder a la memoria "videojueguil" del jugador para tocarle la fibra mientras se ríe de ella.
En Inscryption se fusionan estas virtudes para ofrecer una historia aún más profunda, incluso filosófica. Es difícil reseñar este juego sin hacer ningún spoiler así que seré breve. Es fundamentalmente un roguelike de cartas pero que va cambiando sus reglas según diferentes escenarios que lo hacen un juego muy rico en curva de aprendizaje y diversión. No tiene un gran tutorial y las cosas se van descubriendo por logica o por casualidad. Se puede rejugar porque seguro que hay cosas que puedes hacer para conseguir cartas que no tienes por qué conseguir en la primera partida. Hay muchos secretos (complejos) opcionales por descubrir. Los gráficos son sencillos pero maravillosos. Crean una ambientación realmente buena y muy buscada para lo que el autor quiere transmitir. Lo mismo ocurre con la banda sonora y los sonidos, curradísimos y cuidadísimos. Personajes carismáticos que se salen de lo común y una historia a los Mullins, donde no sabes que está pasando hasta que llevas casi medio juego, son los ingredientes que faltan para redondear este juegazo.
En resumen, super recomendable para los catadores finos de videojuegos, si te gusta beberte un buen Macallan on the rocks despacito, paladeándolo, dale un tiento, si te conformas con un JB con red bull en vaso de tubo en el bar de copas cutre de tu barrio, ni lo intentes.

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