Si 2023 ya había sido un año bueno en la industria del videojuego, si no el mejor del siglo XXI, la segunda entrega de Darkest Dungeon engrosa esa extensa lista de Baldur's Gate 3, Starfield, Spider-man 2, Jedi Survivor o Diablo IV, entro otros.
Se han vertido muchas críticas sobre DD2 por compararlo con su exitoso antecesor, pero lo cierto es que es un juego para meterle muchísimas horas, de una calidad visual superior al anterior, que ya era buena, y que, a pesar de sus defectos, que los tiene, mantiene la esencia de la franquicia y te mete en su mundo de una manera brutal. Han cambiado el estilo de Rol de Gestión de Equipos a Rogue Like pero han conseguido casi no desechar ninguna idea de la entrega anterior. Lo que pasa es que está en otro sitio, por ejemplo, la luz ya no se consigue gastando una antorcha en una mazmorra oscura, sino que se lleva en el carromato que usamos par navegar de un punto a otro del camino del Rogue Like.
Empezaré por los "defectos". Al ser un Rogue Like se pierde por completo la sensación de creación del equipo. Esto se ha simplificado. Los héroes ya están ahí en cada Run. Esto le quita gracia a la micro gestión pero también impide que bien entrado el juego te quedes sin un personaje fundamental para pasar el final. La subida de nivel de los héroes es menos rolera y la experiencia desaparece, por contra se ha creado un camino de desbloqueo de habilidades que aboga por el modo historia más que por subir de nivel por matar bichos, así como los denominados paths que hacen más versátiles a todos los personajes, fomentando el uso de todas las habilidades y que ninguna muera de inanición, aunque algunas lo hacen igualmente.
La ciudad y todos sus icónicos edificios han desaparecido. Esto tiene que ver con la falta de necesidad de gestionar el equipo y curar a los personajes o mejorarlos. Ahora hay una tienda (El Altar de la Esperanza) donde, a base de gastar velas que consigues en cada Run, mejoras diversas cosas que te facilitan la siguiente.
El Cazarrecompensas solo se puede elegir de forma muy circunstancial que es cuando muere un miembro del equipo antes de llegar a la posada y encima te aparece, a veces sí y a veces no, en la lista de sustitutos a escoger. Le habré metido al juego 150h y he jugado solo dos veces con el Cazarrecompensas.
Por úlitmo, las Runs son demasiado largas y como la mayoría de cosas que antes pasaban en el pueblo ahora las tienes que hacer durante la Run, como llegues al final y te haya faltado algo mueres casi seguro, lo que es extremadamente frustrante incluso para ser un DD, es decir, se penaliza la experimentación.
En cuanto a las virtudes. Es increíblemente adictivo. Los gráficos y el arte son una locura, de lo más bonito que he visto en un videojuego, sobre todo los monstruos finales. El sistema de combate se ha hecho más controlable y menos dependiente de tiradas pero aún así el componente de suerte es determinante en muchas ocasiones y la sensación de que con un 50% de probabilidad los enemigos aciertan más que tú existe. Las narrativas han mejorado y es más visual (No hay que leer tanto), dando aún más profundidad y carisma a cada personaje. Paradójicamente las combinaciones de equipo, con la cosas nuevas que han añadido: personajes y habilidades nuevas, tokens y paths; son mucho más variadas que en la primera entrega, pero el modo de juego permite experimentar menos.
En resumen, un juegazo espectacular que podrá tener cosas peores que el anterior pero también mejores. Son dos juegos diferentes con las mismas ideas implementadas. Si te gustan los combates por turnos, DD2 está en el Top5 de los mejores juegos EVER. Recomendadísimo.




