Una de las técnicas de marketing más antiguas y más utilizadas es el acoso y derribo. Te meto por los ojos algo muchas veces y al final, ya sea por presión social o por simple casualidad, lo consumes. Pasa con los permisos de las aplicaciones móviles, con los bombardeos publicitarios de productos del súper, con los partidos políticos y está pasando con la película Barbie. Han llegado hasta a poner la letras rosas con estrellitas parpadeantes si buscas la película en Google. Bien por ellos porque tanto Hype al final está funcionando. De una manera o de otra han conseguido despertar el interés de muchísimo público tanto femenino como masculino: "Qué más da lo que se venda y cómo se venda mientras se venda"(hay un frase parecida a esta en el guion de la película).
Y es que Barbie es sobre todo una gran campaña de marketing de Mattel. Una campaña brillante puesto que se enmascara con, o mejor dicho utiliza, algo que está de moda y genera un chorro visceral de amor y odio por igual (que son las dos emociones clave para tener interés por algo) como una oda al feminismo o a la igualdad y al empoderamiento, pero en el fondo todo eso no es más que una excusa para ganar dinerito y revivir la marca. A ver que hacen con He-Man visto lo visto.
Dicho esto, lo que el espectador va a encontrar en Barbie son una serie de conceptos ideológicos de género contrapuestos para dejar la solución de la ecuación siempre a cero y no pecar de incorrección política. X-X = 0. Que digo que el mundo real es patriarcal y que desprecia a las mujeres, pues en la siguiente escena digo que el mundo de Barbie es matriarcal y desprecia a los hombres. Lo que es una grata sorpresa que huye del enfrentamiento y la crispación generada durante las últimas décadas. Son buenas noticias desde un punto de vista ecuánime, lógico y de sentido común, aunque los que busquen guerra (mayoría social actual) quedarán algo decepcionados.
En cualquier caso no faltan los detalles feos como que absolutamente TODOS los personajes masculinos que salen en la película son subnormales, recordándome a otro clásico del empoderamiento femenino como Brave (Película de 2012, 12 años y la matraca continua) en la que el padre era retrasado mental y eran las mujeres que le rodeaban las que hacían que todo funcionara. Aunque lo quieran disimular el revanchismo está ahí. Y ojo que no les falta razón después de tantos años de opresión y encima cuando el opresor es absolutamente prescindible, salvo por un esperma que en un futuro próximo se podrá hacer de forma sintética, es normal que no se quiera igualar la balanza sino desequilibrarla hacia el lado contrario, que curiosamente, como refleja la película, es una copia del lado actual pero con mujeres en vez de hombres (a ver si va a resultar que no somos tan distintos). Al fin y al cabo fascistas somos todos en menor o mayor medida (Nota: En un futuro próximo también se podrá prescindir del óvulo y sintetizar la matriz, ahí lo dejo).
Técnicamente, cosas interesantes tiene: El casting es maravilloso con una Margot Robbie espectacular que supera incluso la belleza de la muñeca y un Ryan Gostling sobreactuadísimo pero gracioso porque se nota que es a propósito; La estética de toda la película es perfecta, combinando planos reales con animación, replicando a la perfección los accesorios, casas y vehículos de Barbie y todo de un rosa fabuloso que traerá a más de una (y uno) recuerdos de la infancia, y contado con salero para que no te aburras; En cuanto al tema de la lucha de géneros, pues lo más destacable es ese intento de ecuanimidad al resolver los conflictos de la película, reconociendo que un mundo puramente matriarcal los hombres también serían ninguneados, reflejando así la parte revanchista del feminazismo, que tanto daño hace al feminismo.
Lo mejor quizás de la película es que se puede ver desde varios prismas y todos son válidos. Desde el extremo del discurso victimista de la mujer que siente todo el peso del mundo sobre sus hombros y que todas las circunstancias exteriores van en tu contra, hasta el otro extremo del aumento de la autoestima y que se puede ser todo lo que uno se proponga ser, o al menos intentarlo, independientemente de las circunstancias exteriores, pasando por todos los grises que se quiera en la disección de la identidad de un ser humano, tanto varón como hembra.
En resumen, película orientada fundamentalmente a vender Barbies y Kens y productos de mechandising como la sudadera de "I am Kenough" que es la repera, y revitalizar la marca Mattel (siguiendo la estela de StarWars, es decir, autocrítica y tocar las fibras modernas para resurgir), con un argumento de lucha de géneros sorprendentemente equilibrado que da para debatir unos minutos después del visionado pero poco más, todo ello contado con gracia y con una estética acorde a los protagonistas muy conseguida. Recomendable si le das importancia a esto de los géneros y quieres abrir un poco la mente. Si te la pela un poco es totalmente prescindible.

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