Paul Schrader como máximo reclamo. La sobrevaloradísima Sigourney Weaver y un Joel Edgerton al que se le está poniendo siempre la misma cara a lo Nicholas Cage.
El Maestro Jardinero es un quiero y no puedo de hacer una película clásica de tipo duro escondido por algun motivo que, por algún otro motivo, se pone a buscar venganza. Vamos un El Fuego de la Venganza de toda la vida o si me apuras Payback. Lo que pasa es que Schrader es demasiado fino para hacer una de acción y tiene que meter sus mierdas sentimentales que no serían mierdas si estuvieran bien hechas, pero no lo están.
Los personajes son planísimos, no tienen ni un ápice de profundidad y eso que se dibujan ciertas líneas que se podía haber seguido, pero ahí se queda. Es un arañazo en la superficie. Y vendrá el cultureta de turno a decirme que en ese consiste precisamente la película, en mostrarte la superficie para que tú pongas el resto (he leído por ahí críticas profesionales que hablan del majestuoso misterio del personaje de Weaver, vamos no me jodas, se confunde el minimalismo con el error). Y no es porque no de tiempo, 1 hora y 50 minutazos, el capítulo 3 de The Last Of Us dura 76 minutos y transmite muchísimo más que esta basura hypeada por Hollywood.
Luego las relaciones entre personajes son forzadísimas y muy muy rápidas. Se pasa del amor al odio en un segundo, que no tiene porqué está mal si los personajes son de ese palo escentríco, pero es que son todo lo contrario. De repente una escena de gritos como de éxtais que no vienen a cuento, de repente una escena de celos con una decisión drástica tomada para que a los 20 minutos esa decisión pareca no haberse producido. Un montón de secundarios sin alma ni diálogos que podrían haber dado brillo a los protagonistas. Una pareja sin química ninguna. En fin, es que no hay por donde cogerla.
Es ni siquiera las metáforas con las flores y los jardines tienen calado. No se salva ni una frase que parezca curiosa o haga gracia.
En resumen, un bodrio en toda regla. No merece ni que se vea el tráiler, que engaña, como casi siempre.

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