Estamos ante una obra de arte que ha ganado en magnitud, si cabe, con el paso de los años. Incluso se ha hecho su adaptación con actores reales que espero que anime a la gente a ver la original porque, sin haberla visto aún, dudo que capte toda la esencia y tenga el estilazo de la de 1998.
Cowboy Bebop es un anime de los que cuesta al principio. A ver, la calidad gráfica y toda la estética futurista que destila está desde el minuto uno, pero lo que cuesta un poco es pillarle el truco. El darse cuenta de que no va a haber un hilo argumental y se va a seguir al dedillo, aunque ese hilo está, si no que cada capítulo es una nueva aventura y de vez en cuando, en el momento justo, introducen cruces con las historias principales de cada personaje.
La idea de un cazarrecompensas (luego se hace grupo) que recorre el espacio en su nave no es nueva, se me vienen a la mente así a bote pronto Han Solo (anterior) y FireFly (Posterior), pero eso no impide que los personajes tengan una personalidad tan arrolladora que la hacen única. Con sello Cowboy Bebop. La serie consigue aunar varias historias que podrían ser contadas por separado (de hecho lo son en distintos capítulos) en un lugar común, del que salen y vuelven a entrar con total libertad, como una familia que se quiere mucho a ratos, pero que se puede abandonar en cualquier momento sin resultar antinatural. Esta circunstancia le da mucha cintura a los chicos de Sunrise para escribir las historias.
Uno de los puntos fuertes de la serie es su estilo. Cazarrecompensas espaciales con pinceladas de western a ritmo de Jazz ¿Se os ocurre una mezcla mejor? Desde luego por separado cada elemento te pone, pero es aquí todos juntos funciona a las mil maravillas. La banda sonora, incluida la intro mezcla de jazz con peli de James Bond, es maravillosa de principio a fin. Elegido cada tema meticulosamente acorde a cada momento emocional. Muy a la japonesa. Es una de las pocas producciones en las que me he quedado hasta el final de los créditos en el último capítulo escuchando la música con una sensación de melancolía total después de ver el final.
Además de la profundidad y el estilazo que tiene cada personaje, tanto en su historia pasada como en su desarrollo, el otro punto fuerte es que trata temas trascendentales de una forma fluida y con humor, a veces ni te das cuenta. Temas que hoy en día pueden resultar actuales y estamos hablando de hace 25 años. La muerte, la digitalización del alma, la criogenización, el capitalismo salvaje, el poder de los medios de comunicación y la alienación que producen, el amor, el honor, el futuro en el que se cometen los mismos errores una y otra vez... Y todo en una sola temporada de 26 capítulos y 26 minutos por capítulo.
En resumen, una auténtica joya que hay que saber degustar, entender lo que es el anime y tenerle un poco de paciencia, ya que los mejores son los últimos cinco capítulos. Un MUST de cualquier aficionado a la ciencia ficción. Por supuesto, en VOS con subtítulos.

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