Estamos ante un libro que contiene tres volúmenes en su interior (escritos en 1986, 1988 y 1992). Cada uno de ellos aborda la misma historia contada de diferente manera, jugando con mentiras y falsas verdades para que el espectador no tenga claro qué pasó realmente hasta no tener el mapa completo.
Es una buna idea pero a partir del segundo volumen se vuelve demasiado intrincada. A ratos es difícil de seguir y a veces da la sensación de que te está contando lo mismo una y otra vez.
Dicho esto el primer volumen merece mucho la pena. Escrito con frases cortas, casi como un telegrama. Kristof es capaz de perfilar unos personajes nada sencillos y que sin embargo puedes imaginar en tu mente perfectamente. Todo ello en el marco de una guerra cualquiera sin nombres, pero con las características comunes de cualquier guerra: Unos piensan una cosa, otros otra, unos invaden, otros reconquistan, con el resultado de que todo sigue igual y, en el proceso, generar un irreparable daño a los inocentes.
Destaca la crudeza de la autora al relatar hechos tremendamente horribles o sádicos o tristes, con una objetividad pasmosa. Estas son las circunstancias que nos ha tocado vivir y punto. No hay más. No hay quejas. No hay dramas.
En resumen, un libro recomendable sobre todo por el brillo de su primer volumen. Personajes muy potentes y narrativa de los horrores de la guerra.

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