Y seguimos con los Oscar. Una de Nazis en tono de humor, nunca viene mal ponerle algo de sarcasmo a las fatalidades. Un territorio ya explorado por Chaplin y Benigni para el gran público y en el que ahora prueba suerte Waititi.
Es lo que vende, de eso no hay duda. Una aproximación a como era la vida en aquellos trágicos días desde los ojos de un niño y sus fantasías. Pinta bien y tiene muchos pros y pocos contras, pero lo suficientemente pesados para que no sea una película TOP.
Como pros encontramos las buenas actuaciones de todos los protagonistas salvo, curiosamente el personaje que interpreta el director, y que, curiosamente, debería ser el más importante. No es que su personaje esté mal interpretado, tiene su gracia, pero le falta Punch y constancia. También cabe destacar la transformación psicológica que experimenta Jojo al madurar y el proceso de sus creencias al generarse y romperse demostrando que la realidad la creamos nosotros mismos (sin duda el punto fuerte de la peli). Por último, destacar el tono socarrón y divertido de cada escena reflejando las partes blandas e irónicas de una guerra por muy cruenta que esta sea, sobre todo representadas por los personajes de Rockwell y Allen.
Sin embargo, te deja con ese sabor de boca al final de “sí, pero no”. Ese Hitler tan característico que retrata la película empieza muy bien y se va diluyendo con el paso de los minutos y la falta de coherencia en algún elemento de la trama obliga al espectador a decir ese “venga, va, me lo creo” para continuar disfrutando del visionado.
No puedo negar que deja muy buenos momentos, como las escenas de los zapatos o del amigo entrañable de Jojo, Yorki,que da un equilibrio humorístico al drama de fondo que funciona genial.
En resumen, buena película para ver sin expectativas que tenía material para haber sido aún mejor. Aún así no puedo dejar de recomendarla porque calidad tiene de sobra.

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