Descripción de Blog

Nacido de la necesidad de luchar contra el postureo y el culturetismo interesado de los medios profesionales, este es un blog de críticas cortas, ecuánimes y cercanas que tienen como objetivo ayudar a decidir o descubrir acerca de pelis, libros, videojuegos o novelas gráficas.

viernes, 21 de febrero de 2020

El Faro (Película)

De vez en cuando mola ver algo diferente. Probar algo nuevo, ver adonde te lleva, igual encuentras un disfrute o una inspiración o una enorme decepción. O todo junto. Pero mola experimentar. 

El Faro es un poco de todo eso. Es una película no apta para todos los públicos, con detalles técnicos que gustarán a la minoría que disfrute con las imágenes fantásticas, potentes, lúgubres y llenas de suciedad y crudeza. 

La historia no da para mucho. Es un marco para encuadrar el lienzo que propone Eggers. Los elementos: Un solitario y destartalado faro, dos protagonistas, rodada íntegramente en blanco y negro, en formato 1.19:1 (casi cuadrado para aumentar el efecto claustrofobia), una banda sonora diseñada para desesperar, y un camino a la locura con tintes poéticos, mitológicos y filosóficos. 

El mayor problema que le encuentro a un largometraje de este tipo es su duración. Realmente no hacen falta esas casi dos horas de cinta. Esos minutos por encima de la hora y cuarto, hora y veinte no aportan más que repetición, hartazgo y aburrimiento. Sobre todo, con poca historia y mucho sin sentido. Al final sales con la sensación de haber visto un batiburrillo de escenas entre desagradables e impactantes, muy bien hechas, muy bien ambientadas, pero sin hilo argumental, ni pies ni cabeza. Y eso es duro. 

Virtudes tiene. Las actuaciones de Dafoe y Pattinson son maravillosas. Los monólogos que aparecen de repente como sin querer de Dafoe son en sí mismos un modelo de interpretación. Lástima que no tengan ningún sentido en el conjunto. El cambio que se va produciendo en el personaje de Pattinson está perfectamente interpretado y hace partícipe al espectador de esa locura incipiente que está agazapada desde el principio, pero no quiere asomar hasta el final. 

Tienes escenas que, aunque grotescas en contenido, son preciosas en forma. Hasta el punto que una exposición fotográfica de la película tendría más éxito que la propia película. 

En cuanto a las incursiones mitológicas (Prometeo), no acabo de pillarle todo el sentido dentro de la historia; a las filosóficas, ambos hombres son dos caras de la misma moneda, la lucha eterna entre el consciente y el inconsciente, el fogonazo inefable de la verdad absoluta, etc., pues vale, pero hay pelis mejores que hablan de los mismo (El club de la Lucha); y a las poéticas, pues tiene textos muy grandilocuentes, potentes, que hacen callar y prestar atención, quizás un poco malhablados de más, pero descontextualizados y algo exagerados, incluso para la situación que viven. 

En resumen, una peli muy especial que solo gustará a los amantes de lo oscuro (Lovecraft) que les mole hacerse pajas mentales construyendo puzles propios con piezas ajenas inconexas. El resto del público que se abstenga o que solo vea fragmentos de actuaciones sueltas si son fans de los actores protagonistas. Os ahorraréis un mal rato, y un posible cabreo.

No hay comentarios:

Publicar un comentario