James Rhodes es un pianista en activo de 42 años cuyo principal objetivo es cambiar la visión elitista que la música clásica tiene hoy en día, que es precisamente lo que él piensa que la está llevando al abismo. Se ha hecho famoso por hacer las cosas de forma diferente, por ejemplo conciertos menos pomposos y encorsetados, y por querer acercar este tipo de música, digámoslo así, al pueblo llano.
Por ello tiene detractores muy duros que incluso han llegado a sugerir que utiliza sus propias desgracias personales y las hace públicas para dar pena y vender más discos. Todo esto también hace que sea uno de los pianistas más admirados y posicionado en el hall of fame de aquellos que quieren hacer cosas nuevas para que su pasión no acabe muriendo en un mundillo endogámico y caduco.
El libro tiene dos partes. Por un lado está la parte autobiográfica y por otra la crítica al sector y a los grandes productores y distribuidores de música.
Para solo tener 38 años cuando escribió este libro la vida de James Rhodes ha sido muy truculenta. Su historia es una mezcla de desgracia, suerte y talento que engancha por momentos y tiene un punto de positivismo que unido a la forma de expresarse totalmente natural del autor deja un buen sabor de boca. Por contra tengo que decir que un par de veces el libro se hace algo repetitivo, pesado y, dando un poco la razón a sus detractores, algo victimista, pero al no ser muy largo se soporta bien.
Otro punto a favor es la distribución de los capítulos. Todos comienzan con una pieza musical explicada por el propio Rhodes indicando que lo que leamos y sintamos en ese capítulo está explicado en forma de música con esa pieza que él ha elegido. Esto no solo implica al lector a formar parte del libro sino que le introduce en ese mundo de la música clásica que tan difícil de entender ve la mayoría de la población.
La parte de crítica al sector pues es más opinable. Yo estoy de acuerdo con él en que tiene que haber siempre una continua evolución o cambio para que algo no acabe muriendo.
En resumen, es un libro corto y recomendable tanto por la potencia de la historia de James Rhodes como por el acercamiento o la introducción a la música clásica que intenta hacer.

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