Que ganas tenía de verla. Leí una crítica un día que hablaba sobre esta peli y me sorprendía el poquísimo bombo que se le había dado. En la crítica hablaba de la confusión entre el público ya que parecía una película para niños pero el target es absolutamente adulto. Todo esto me llamó la atención pero fue pasando el tiempo y siempre olvidaba que la quería ver. Por fin se ha alineado mi tiempo libre con mi memoria y lo he hecho.
La verdad es que no sé por donde empezar con las virtudes porque es una pequeña obra maestra de 90 minutos de duración repleta de dobles sentidos. Así que empezaré por los peros. Para mí no lo han sido tanto, pero es cierto que se pasa de humor adolescente y de escenas subiditas de tono, que si bien siguen siendo graciosas, hacen que se pierda un poco la esencia de las maravillosas críticas serias en tono de humor que hace de todo el entorno que tiene que ver con lo humano (política, religión, culturas, modas, creencias, facciones etc.). Pero asumiendo ese tono irreverente, como ocurre en otros título como Rick&Morty o The Boys, el producto se disfruta mucho.
No dejan títere con cabeza y se atreven con todo. Palestinos y Judíos, Negros y Blancos, Chinos, Indios o Chicanos, todos estan representados por algún tipo de alimento y con ellos sus conflictos clásicos. La humanización de los alimentos, y la gran variedad de los mismos, hacen que se puedan extrapolar todos nuestro problemas a su mundo, consiguiendo así una identificación total del espectador con lo que está viendo e, incluso, banalizando los grandes conflictos de la humanidad en meras riñas infantiles y absurdas que se podrían solucionar con... SEXO (los románticos que pongan aqui AMOR). El gran hilo conductor de todo el tinglado es el sexo. La película entera es una apología, sobre todo la escena final no apta para beatos, de la teoría de que todo gira en torno al sexo, entendiendo eso como que la verdadera vida se vive a través de los instintos, y todo lo demás es solo ruido y cosas que pasan entre nirvana y nirvana. Una teoría tan válida como cualquier otra si con ella sus seguidores son felices.
Otro punto a favor son los personajes, muy bien elegidos, y sus diseños. Es increíble, por ejemplo, como humanizan un pan de perrito de manera que resulte sexy pero timorato a la vez. Espectacular. Enhorabuena a los dibujantes y guionistas. Todo el entorno del supermercado está muy bien construido, me los imagino yendo sección por sección del super pensando que escena poner en cada lugar y me parto de risa. Si le añades el par de porros que debían de llevar encima pues ahí tienes el resultado. La calidad técnica no es para tirar cohetes pero cumple y queda resuelta de sobra por los pequeños detalles como el movimiento de las botellas cuando se apoya un personaje en ellas, o la venda tapando el mordisco de la herida de la salchicha. Demostración de que el ingenio siempre superará a la perfección técnica.
Incluso deja un poso filosófico clásico sobre la imposibilidad de percibir la realidad como es, lo que provoca que siempre vivamos en un engaño. Este pequeño concepto es increblemente potente y es lo que nos permite cambiar algo. Al final lo mezcla con el multiverso para darle el broche final al producto y salir del embrollo, aunque es verdad que de manera un poco basta.
En resumen, una peli muy divertida y fresca, que se ríe de todo y todos, y que reduce el sentido de la vida al folleteo y la lujuria.

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