De lo que se dice de las pelis americanas tienes que creerte la mitad, eso ya lo sabemos todos, pero normalmente de las europeas si el río suena suele llevar agua. En este caso se le ha dado bastante Hype a este thriller judicial francés, que no sueco, que está bien sin llegar a ser la película explota cerebros que se ha vendido.
El punto fuerte de la película se basa en la diatriba del escpectador de decidir lo que ha ocurrido realmente, lo que más encaja en la historia y sobre todo en el argumentario moral de cada uno. Va muy en la línea de El Acusado, también francesa, y, en mi opinión, una película mejor abordando el género (también con un argumento mucho más controvertido).
Con un apartado técnico impecable, buenas actuaciones, sobre todo del fiscal, y una manera de filmar muy a la francesa con planos realmente cautivadores, la película va de más a menos. Empieza presentando a los personajes y contando el accidente que actúa de hilo conductor del resto del relato y lo hace de una manera que engancha y a buen ritmo. Luego viene la parte nuclear: El juicio. Lamentablemente la balanza comienza a inclinarse hacia un lado desde el primer momento así que a mitad del juicio el espectador ya tiene pocas dudas de lo que ha pasado y su cabeza ya se ha aferrado con fuerza a una de las hipótesis. Esto provoca que hacia la mitad de la película, el proceso judicial pierde interés, no del todo, la peli está bien, pero no tiene la fuerza que se le espera. Y para el final pues ya llevas un poco la losa del ritmo lento y de que todo el pescado está vendido.
Supuestamente es de las hipótesis que se exponen de lo que el espectador va a hablar después del visionado, o eso prometa la actriz protagonista en un comunicado antes de empezar la película (muy a lo Tom Cruise). Pero no es así. Sin embargo, sí que hay un tema que se trata con brillantez y que sí da que hablar en el café post visionado, que es el de la depresión dentro de una pareja. La frustración, la culpa, la envidia, el victimismo, todos esos lastres que en cuanto aparecen es mejor sacarlos a la luz y que, sin embargo, nos gusta tanto esconder y engordar en el sótano de nuestros corazones y que al final se apoderan de la razón y nos convierten en monstruos para los demás pero, sobre todo, para nosotros mismos.
En resumen, una buena peli tanto para el que le gusten los juicios como las relaciones matrimoniales y sus problemas, que, sin embargo, no es la maravilla que venden. Se puede ver.

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