Modelo 77 guarda varias sorpresas. La primera es que cuenta una historia carcelaria basada en hechos reales en el año 77 (de ahí el número) y que no es súper conocida, por lo que consigue el objetivo de despertar la curiosidad del espectador. La segunda es el despertar como actorazo de Miguel Herrán que se deshace de su encasillamiento como Río en La Casa de Papel y demuestra que es una estrella en ciernes. Y la tercera, aunque es menos sorpresiva, la calidad del rodaje de Alberto Rodríguez Librero que mantiene ese toque de La Isla Mínima tan característico que aúna tensión e impacto visual.
Por lo demás poco que añadir. Hay un par de escenas, sobre todo la del furgón policial con el juego de luces que entra por las ventanillas, que son para enmarcarlas y que Javier Gutiérrez es mejor cada día que pasa.
En resumen, una muy buena película que optará a los Goya con toda seguridad. Intensa, gráfica y basada en hechos reales. Totalmente recomendable.

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