Estamos ante una serie en la que cada temporada es una cosa. La primera temporada introductoria es una oda al costumbrismo hiper detallado. Más allá de contar el inicio de una historia con muy buenos mimbres y personajes, son los bellos y fieles escenarios, el cuidado vestuario y el rodaje mostrando siempre esa personalidad retro, lo que hacen que sea una serie verdaderamente única.
La segunda y la tercera temporadas, una vez pasada la maravilla técnica inicial, se centran en contar la historia directamente, jugando con los personajes, los giros en sus vidas, todo ello bajo el marco del avance de los tiempos en la Italia moderna. En la primera temporada el marco era el protagonista y en las dos siguientes pasa a ser un secundario, notable, pero secundario. De tal manera que a ratos la tercera temporada recuerda a Cuéntame.
Afortunadamente es solo a ratos y el peso de los protagonistas y el interés que generan se mantiene intacto según se van tocando los temas peliagudos de la época: Comunismo, revolución, justicia social (¿Dónde está realmente?), libertad e igualdad de la mujer, crianza, diferencias sociales y culturales de la población según posición geográfica, etc.
En resumen, una serie pausada, para disfrutar de su versión original, para perderse en cada plano y dejarse absorber por la historia, que, aún desarrollándose en Italia, es fácilmente reconocible en España. Sobre todo la primera temporada, súper recomendable si te gusta el costumbrismo.

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