Gracias a mi maravillosa mujer, que lee a una velocidad de vértigo, me leí este libro recomendado por ella del premio Nobel de Literatura de 2017: Kazuo Ishiguro.
Como obra literaria no es gran cosa. Me recuerda un poco a las fundaciones de Asimov o a Fahrenheit 451, que fuerzan las situaciones y las conversaciones para hacer que la idea que quieren representar cobre toda la forma y profundidad posible en el lector. Esto provoca diálogos algo descontextualizados y personajes que se comportan de maneras inesperadas para la información que tiene el lector de ellos en esos momentos (y que no se explica más adelante).
Ahora, puramente como obra de ciencia ficción, cuyo cometido es abrir horizontes, plantear preguntas y divulgar posible conocimiento futuro, es una joyita. Es una obra sobre la Inteligencia Artificial digna de estudio ya que realmente deja muchos interrogantes, sobre todo éticos, sobre hacia dónde nos dirigimos inexorablemente. Pone sobre la mesa temas tan trascendentales y filosóficos cómo: Qué define a una consciencia, o a un ser consciente; Si la "magia" de los sentimientos se puede convertir en tecnología; O si es un error empeñarse en fusionar el mundo como lo conocemos actualmente y el que viene lleno de cambios y, por el contrario, deberíamos claudicar ante la nueva raza superior que empieza a vislumbrarse en la línea del horizonte, acercándose hacia nosotros con la fuerza de un martillo que no tiene pinta de pararse en el primer golpe.
Niños mejorados genéticamente, androides con capacidades cada vez más humanas. La mayor celda que retiene al ser humano en la expansión de su cerebro es la de los barrotes de los sentidos. Hasta dónde llegamos a percibir determina el límite de hasta dónde podemos imaginar. Esos límites los hemos ampliado con la tecnología, por supuesto, pero siempre están ahí, lastrándonos. Uno de los puntos más interesantes de Klara y el Sol es precisamente ese. No voy a hacer Spoiler, simplemente lo comentaré por encima. Klara trata de hacer algo con la ayuda del Sol que cualquier humano de a pie consideraría un milagro, algo espiritual, incluso una patraña dependiendo de las creencias de ese humano. Es algo tan holístico, que tiene en cuenta tantos factores que cualquier humano de a pie lo consideraría una casualidad, un imposible, algo quimérico. Pero ¿y si un androide pudiera percibir cosas que el humano de a pie no puede y con esa, llamémosle, superpercepción es capaz de entender, incluso de provocar, los milagros? Quizá entonces podríamos entender lo que vibra a nuestro alrededor tanto en momentos más obvios, como el aumento de endorfinas al estar en un concierto saltando al unísono al mismo son que otras cinco mil personas, o más íntimos como el impacto que tiene sobre nosotros el oír un simple "gracias" o un "ya era hora" ante la misma acción. La teoría de cuerdas y todo eso. ¿Y si Klara es capaz de percibir esas cuerdas "invisibles" e "infinitas" que unen todas las cosas, entenderlas y actuar sobre ellas? ¿No habríamos conseguido entonces entender, incluso controlar, los milagros?
O puede ser que simplemente que Klara, en su humanismo cada vez mayor y consciente de su ignorancia sobre ciertas cosas que la superan, simplemente crea la figura de un Dios, que a fin de cuentas le da de comer, haciendo una analogía clara al retorno de las mente androide al politeísmo de antaño. A fin de cuentas están diseñados por humanos.
En resumen, un muy buen libre sobre IA. Absolutamente recomendable para todas las edades, aunque con algún pasaje durillo por esos problemas de narrativa que lo aleja del bestsellerismo.
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