Serie coreana con muchísimo Hype, de 1 temporada (con previsión de una segunda), 9 capítulos de 1 hora aproximadamente.
Empezaré por las pocas cosas buenas que tiene y que demuestran que con muy poquito se puede llegar al gran público. Aúna violencia, inocencia (humor) y ritmo, un clásico de los productos coreanos. Un gran público siempre estará atraído por una violencia extrema (si es gratuita mejor), pero sin violar la inocencia de los hombres buenos para preservar la hipocresía del que te guste verlo pero sabiendo que nunca lo harías (¿o sí?), y dando las suficientes migas de pan, alejadas unas de otras lo justito, para no aburrir a estas masas actuales tan ávidas de lo inmediato y huidizas de lo que suponga pensar más allá de la segunda base. Ah! como cosa buena también está que permite posturear diciendo que has visto una peli coreana súper original.
Y aprovecho esta última frase para iniciar el comentario sobre lo malo. Como producto coreano dista mucho de estar entre los mejores, a pesar de su éxito, un cásico como Old Boy, en cine, o The Kingdom, en serie, le dan mil vueltas. De original no tiene nada, los juegos son una copia de la saga Saw (leitmotiv de villanos similares) y la idea de los ricos aburridos buscando emociones fuertes la encontramos en Hostel o más cercana en Los Juegos de Hambre, por poner un par de ejemplos mainstream. Y si analizamos el guion ya es para pegarse un tiro. Infinitos cabos sueltos sobre todo en el arco del policía. Todo muy muy naive, mezcla de inocencia e ingenuidad extrema, de hecho en muchos momentos la serie parece ir dirigida, en exclusiva, a menores de 10 años. Diálogos lentísimos e infumables que se repiten hasta la saciedad, que sí que ya lo hemos pillado, que está senil o mejor dicho, ya hemos pillado que se lo está haciendo. Porque aquí viene lo peor de todo: Es muuuuuuyyyyyy previsible. Igual si no tienes muchas historias a las espaldas te la cuelan (otra vez la referencia de que va dirigida a público joven), pero con que te guste un poco leer o el cine se huelen los giros a la legua.
En fin, con todo y con eso la serie funciona, engancha, al igual que enganchaba Perdidos a pesar de sus enormes defectos. Y es que para hacer algo que venda no hace falta mucho más que llegar en el momento adecuado con la historia adecuada y el marketing adecuado. El producto da bastante igual, ya puede haber en el pasado cosas mejores, lo importante es existir en el momento y si encima te permite disfrazarte en Halloween ¿Quién puede pedir más?
En resumen, un buen entretenimiento que no aporta nada a lo ya hecho pero que si eres joven y no te importa mucho que lo que hacen los personajes no tenga ningún sentido mientras sirva para hacer que la historia llegue a buen puerto y que para ello te traten como a un retrasado mental pues te va encantar (como de hecho ya está ocurriendo). Y no olvides el postureo.

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