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Nacido de la necesidad de luchar contra el postureo y el culturetismo interesado de los medios profesionales, este es un blog de críticas cortas, ecuánimes y cercanas que tienen como objetivo ayudar a decidir o descubrir acerca de pelis, libros, videojuegos o novelas gráficas.

miércoles, 13 de noviembre de 2019

Red Dead Redeption II (Videojuego)

El Farwest ¿A quién no le gusta el Farwest? Supongo que a las generaciones que no han crecido con ello, con los buenos y los malos, los indios y los vaqueros… Eso ya no se lleva, aunque solo han cambiado los escenarios de cartón piedra y las puestas de sol polvorientas, los buenos son otros y los malos también, pero cambiar, nada ha cambiado demasiado. 

No voy a descubrir la pólvora. RDR2 es un juegazo super mega top. Tiene todo lo que un amante del Oeste en un mundo abierto puede soñar: Una buena historia, unos personajes currados, unos diálogos dignos de una peli, muchas misiones de todo tipo, armas, caza, pesca, diligencias, atracos a trenes, amoríos, juegos de azar, vestuario, detalles realistas a más no poder, armas, decisiones controvertidas, unos escenarios que quitan el hipo y una BSO maravillosa que no suma, multiplica… Es tan bueno que me aburro de describirlo y de paso os doy la clave de por qué no es tan bueno como su antecesor RDR: Me aburro… Me aburro… ¡Me aburro! 

Me he aburrido hasta el punto de tener que tirar de todo mi espíritu jueguil y de todo mi amor a Marston para no dejarlo y poder terminarlo. El caballo es la polla en verso. OK. Mola que sea nuestra extensión en el juego, que te encariñes, que subáis juntos las características, que te lleve las armas y el sombrero, que haga caca en tu cara, pero ¿hacían falta tantos minutos a lomos del caballo? Vale que es realista, que las distancias están medidas y que se puede poner el modo cinemática para que vaya automático, pero los 15-20 minutos de un extremo a otro no te los quita nadie dándole a la X a ritmo de galope. 

Es que solo con pensar que tienes que coger el caballo se te quitan las ganas de hacer otra misión cuando acabas una. Si a eso le añadimos que, con lo curradísimo que está todo, resulta que las coberturas a veces fallan y que al salir de ellas el personaje se queda unos segundos al descubierto sin moverse bien, por mucho que machaques el joystick en una dirección, pues te quedas con un juegazo que falla en dos puntos clave por los que pasarás el 80% del juego: el caballo y los tiroteos. 

Además, el factor novedad de RDR murió con su estreno y ya no flipa tanto como antes. 

Dicho esto, siendo objetivo y quitándome la capa de morrilla de la primera entrega: Es un gran juego, muy disfrutable, que da largas horas de entretenimiento y que te transporta a aquellos años de salones, burdeles y forajidos, pero también de granjeros, oportunidades y comerciantes. Si no tienes prisa es una experiencia total.

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