Descripción de Blog

Nacido de la necesidad de luchar contra el postureo y el culturetismo interesado de los medios profesionales, este es un blog de críticas cortas, ecuánimes y cercanas que tienen como objetivo ayudar a decidir o descubrir acerca de pelis, libros, videojuegos o novelas gráficas.

martes, 26 de febrero de 2019

Cold War (Película)

No tenía especial interés en verla. Me la recomendaron mis “cuñaos” este fin de semana hablando de cine. Y la verdad es que me alegro. Seré breve pero intenso. 

Rodada en blanco y negro con acierto, es una oda a la fotografía. Cada vez que acaba una escena te deleita con el primer fotograma del inicio de la siguiente y aumenta tu curiosidad y te hace estar expectante corte tras corte más allá del propio argumento e historia. “Cada escena es una delicada lámina de chocolate derritiéndose lentamente en la lengua”, esta frase se me ocurrió hacia la mitad del visionado. Es una auténtica delicia. Todo esto sin menospreciar el resto de artes que tienen su aparición en la película cómo la música que también está muy cuidada. 

En cuanto a la historia es extrema y ocasionalmente incoherente, pero es como debe ser debido a lo que quiere contar. El amor llevado al extremo, el amor más puro, no está a gusto en ningún sitio más que consigo mismo. Por siempre y jamás. Todo lo demás es accesorio, un decorado dónde desarrollarse y aburrirse; dónde ser egoísta e insolidario; donde ser traicionero y sin embargo eterno. 

Y además en las fechas que maneja la película pasan tantas cosas importantes para la historia de la humanidad como insignificantes para el amor de los protagonistas. Porque cuando se quiere de verdad, informar al servicio secreto sobre tu amado, es sólo un desliz, cruzar el muro de Berlín, no es tan arriesgado, dejar de verte durante diez años, es una minucia, y perder todas tus comodidades por acabar en una cárcel polaca dónde se esfuman tus habilidades físicas de hacer aquello que te apasiona, un sacrificio de nada.

El casting sencillamente impecable. Desde los protagonistas y su desarrollo hasta el último extra. 

En resumen, una historia de amor extrema envuelta en una estética deliciosa. Un regalo para los sentidos. Eso sí, no es un producto de consumo rápido, ni entretenimiento al uso. Es un buen whisky que requiere un vaso acorde, uno hielos perfectos y tiempo para degustarse.

miércoles, 13 de febrero de 2019

Sapiens: De animales a dioses (Libro)



Por fin tuve la oportunidad de comprarlo, en una de las mejores librerías que han visto mis ojos, La República de las Letras en Córdoba, y de leerlo tranquilamente. Muchas habían sido las recomendaciones, y además venían de diversas fuentes con distintos perfiles, así que la curiosidad llamaba a mi puerta. 

En la contraportada ponen que es un libro que todo el mundo debería leer. Y estoy de acuerdo. Es un agradable paseo por toda la historia de la humanidad contado con rigor, con datos en la mano y, sobre todo, con un alto grado de objetividad. Allí dónde los investigadores aún tienen dudas y varias teorías tienen cabida, se explica con claridad y sin juicio las bondades de cada una de ellas y los argumentos contrarios, dejando que el lector decida por sí mismo. 

Es un libro con un objetivo claro de abrir todas las puertas y ventanas de nuestro cerebro, ya sean mirando hacia el patio trasero o hacia el porche delantero, y permitirte hacer y pensar preguntas trascendentales que se salen del patio de juegos diario (Podemos pelear eternamente en el barro, pero ¿de donde vino la lluvia?).  

El libro tiene dos virtudes fundamentales. La primera es que está escrito de forma llana y sencilla, como si el autor estuviera en el salón de tu casa y te lo contara tomándose contigo un café con pastas. Un acierto enorme para conseguir llegar con tan vital información al gran público. Y la segunda es que los pocos puntos subjetivos que introduce el autor realmente aportan, como hacer comparaciones entre cosas que pasaron hace miles de años y que pasan ahora, pero con distinto nombre; darle la vuelta a una creencia comúnmente extendida y dejar un hueco para meter la cuña de la duda; o directamente tirar por tierra mitos que son sencillamente falsos. 

Por poner una pega se hace un pelín pesado entre la mitad y el último cuarto y a veces cuenta cosas obvias que ya sabes o se repite un poco, pero es un mini desierto con oasis que se pasa sin sentir y depende mucho de cada lector. 

En resumen, una lectura fresca, interesantísima, excitante y estimulante a partes iguales, que te descubre cosas que no sabes, te reafirma en otras y te confronta en otras tantas, sin faltar rigor histórico y algo de imaginación al final. Un librazo vaya. Recomendable para todos sin duda. 

viernes, 8 de febrero de 2019

Darkest Dungeon (Videojuego)

Una mazmorra. Cuatro héroes, cada uno con sus características y equipo. Una misión. Y un montón de bichejos a los que superar. Todo ello en un arcade 2D con una ambientación brutal ¿Alguien da más? Pues venga, además que la curva de dificultad te lleve hasta el Everest. 

Eso es Darkest Dungeon. Una gozada al principio, mientras descubres, sin tutoriales, los recovecos del juego; a la mitad cuando pones todo lo que tienes en liza contra la máquina; y al final… Bueno al final no es una gozada… al final es una putada. Tengo que confesar que no he sido capaz de acabarlo. Se requiere demasiado tiempo, expertise, prueba-error y algo de suerte. Tienes esa sensación tan ochentera de que la máquina te hace trampas. 

No voy a desmigar mucho el juego. Como punto fuerte sólo diré qué si te gusta el rol de verdad, el de contar cada % de bonificación o penalización, cada punto de vida extra o cada ventaja en la iniciativa, por pequeña que sea, te va a encantar Darkest Dugeon. Gran variedad de clases, cada una con sus ataques y por ende con sus estrategias; necesidad de utilizar los buffeadores en niveles altos sí o sí; hemorragias o infecciones que quitan poca vida, pero de manera constante; aturdimientos para bloquear turnos enemigos o ataques en melé; reposicionamiento de los contendientes para tomar ventaja en momentos clave. En definitiva, un montón de opciones que hacen de la jugabilidad un campo casi infinito en el que perderse. 

He dejado para el final el tema del estrés. Por primera vez es un punto importante a tener en cuenta a la hora de gestionar nuestro grupo de aventureros. Las mazmorras, los monstruos, los críticos, casi todo en Darkest Dungeon genera estrés. Y el estrés lleva a enfermedades de lo más graciosas que inciden directamente en las habilidades de los personajes. Curarlo conlleva un coste que no siempre será posible asumir. Así que en este juego hay que estar preparado para perder y llevar bien el tema del desapego te ahorrará algo de sufrimiento porque tus héroes mueren y mucho. 

No es un juego para los amantes de la acción del aquí te pillo, aquí te mato. Al principio se puede ir un poco a lo bestia pero luego hay que planificar en que se gasta cada moneda de oro, cómo me muevo por la mazmorra y qué necesito curar en los campamentos. Los gráficos son estáticos, pero la estética es tan maravillosa y la voz del narrador tan profunda que se goza. Se puede jugar en castellano sin problemas, pero las voces son en inglés y entenderlo mejora la experiencia (solo un poco). 

En resumen, un come-horas muy serio para los fanáticos del rol a la antigua usanza, el de pensar y gestionar mucho, en un ambiente tétrico muy conseguido con un 2D avalado por un gran grafismo. Aparentemente sencillo tiene muchos más recovecos de los que parece. Abstenerse jugadores impacientes, más amantes del shooter y los motores 3D.

lunes, 4 de febrero de 2019

Glass (Película)

Después del desierto atravesado este invierno sin una película mainstream decente que ir a ver al cine, cuando salió Glass dije: “Esta me apetece”. Sólo tenía que convencer a mi novia de que me tocaba elegir a mí. Después del visionado le debo una cena, ella elegirá las próximas cinco veces y tiene dos días para elegir tres tareas con las que esclavizarme durante las próximas dos semanas. 

MENUDA DECEPCIÓN. 

El Protegido te puede gustar más o menos. Múltiple te puede gustar más o menos. Pero ambas tienen su punto, al menos tienen un sentido o son un camino para tratar de buscar un sentido. Y, sobre todo, y dentro de la “fantasía posible” que pretenden contar, son coherentes.

De Glass se salva bien poquito. Un mensaje tipo Míster Wonderful en plan “Si confías en ti mismo puedes hacer cosas extraordinarias” que, al igual que en las tazas, queda en slogan sin fundamento (por muy cierto que sea). Y que el hijo de Bruce Willis (en la peli) es el mismo actor que hace 18 años. Y ya. Sí esto es lo único bueno. Por ahí podréis leer que la actuación de James McAvoy, el giro final, el broche a la saga… se puede engañar el que quiera. Nada de eso es reseñable. 

En cuanto a lo malo no me voy a ensañar. Simplemente diré que el tema de la coherencia es matador. El comportamiento de los celadores y el personal de seguridad es simplemente absurdo. Poner a los mas tontos a vigilar a los más listos. En cuanto al objetivo de la supuesta "villana” de la película, no solo es difuso, sino que cuando se revela el pastel su desesperación no se entiende puesto que el objetivo sigue intacto. Yo mismo llevo años viendo vídeos espectaculares de gente haciendo Parkour con la que flipo y no por ello me convierto en un superhéroe. Y, dicho sea de paso, no me acuerdo de un día para otro del vídeo que vi, porque al día siguiente hay cien más. 

Y los secundarios son de risa. Desde la chica mona hasta el negro disfrazado de yaya. Hay planos que te recuerdan a Sharknado pero, esta vez, hechos sin querer que salgan mal. Si estuvieran destrozando un producto que me gustaba podría haberme tronchado al verlos. 

En resumen, no hay por donde cogerla. No es recomendable para ningún tipo de público, aburrirá hasta a los más masoquistas. Ni siquiera las ganas de que me gustara vencieron el tedio. Un cierre de trilogía, lamentablemente, muy del cine actual. Malo.