Descripción de Blog

Nacido de la necesidad de luchar contra el postureo y el culturetismo interesado de los medios profesionales, este es un blog de críticas cortas, ecuánimes y cercanas que tienen como objetivo ayudar a decidir o descubrir acerca de pelis, libros, videojuegos o novelas gráficas.

jueves, 18 de octubre de 2018

Vampyr (Videojuego)

Me flipan los vampiros. Siempre que sale un juego de esta temática me llama la atención. Supongo que todo viene del “pechamen” de Elvira: Mistress of the Dark en mi pubertad, aunque la afición al género no fue a menos con BloodRayne, Castlevania o Vampire The Masquerade. La tentación de probar Vampyr era demasiado fuerte como para dejarlo pasar, al igual que la tentación de morder un buen cuello y chupar su sangre caliente, densa y deliciosa será demasiado fuerte para el que se decida a jugarlo. 

Empezaré por lo malo. Lo peor: mi elección. Elegí jugarlo en PC y además comprarlo en Steam. El inconveniente de los juegos digitales es que una vez acabados te los comes. No puedes venderlos e intercambiarlos es un poco coñazo. Una y no más. En cuanto al tema PC, el juego sencillamente no está probado. Una mecánica de juego diseñada para gamepad que no acaba de encajar en el teclado + mouse, tiempos de carga interminables, cuelgues constantes tanto en la carga como durante el juego, la cámara y el ratón parecen un matrimonio chungo (obligados a estar juntos, pero siempre llevándose la contraria). En definitiva, jugarlo ha sido un infierno y no sólo vampírico. 

Sin embargo, lo que me ha llevado a acabarlo con mucho sufrimiento es todo lo demás. Un protagonista carismático envuelto en una ambientación muy lograda del Londres de principio de siglo XX; acompañado por secundarios de nivel, tanto en profundidad como en diversidad; metido en una historia que, sin ser la bomba, te mantiene enganchado; y con una mecánica de juego mezcla de acción y conversación que mola bastante (aunque tendrá sus detractores). Lo cuento a continuación. 

Vampyr basa casi todo su potencial en la toma de decisiones (a quién te comes y a quién no) y sus efectos en todo el desarrollo del juego, incluido el avance en el árbol de habilidades. Es su punto fuerte y también, como suele ocurrir, su punto débil. Fuerte porque te obliga a investigar, a ser cuidadoso, a inmiscuirte en cada historia de cada personaje para sacar el máximo partido del juego y obtener la experiencia necesaria para avanzar si no quieres que sea una carnicería sin más. Débil porque al final cada decisión no deja de ser una jugada a la ruleta, puro azar dejado al albedrío de los desarrolladores y que puede terminar con jugadores desesperados que tienen que volver a empezar o pasarse el resto del juego en modo Rambo. 

En cuanto a la jugabilidad y la dificultad dejaré un apunte. El combate es similar al de Dark Souls, pero OJO, no es ni la mitad de difícil. Y en PC es infumable jugarlo, aunque he visto gameplays en consola y es otra cosa. La velocidad de respuesta de Jonathan a la hora de atacar y esquivar no se puede comparar. 

En resumen, gran ambientación tanto de Londres como vampírica, buena mezcla entre acción y conversación (hay que leer bastante ¡AVISO millennials!), jugabilidad aceptable, dificultad justa y NO LO PILLÉIS EN PC. Si te gustan los vampiros y los juegos a paladear dale una oportunidad. Si te va más la inmediatez y los baños de sangre no es tu tipo.

lunes, 15 de octubre de 2018

Venom (Película)

Venom, sin ser horrible, es un ejemplo más de la campana de Gauss por la que ha apostado Marvel y que ya está en su tercio de descenso de interés. Comenzaron haciendo películas para frikis, aumentaron la popularidad de los personajes de Marvel haciendo cintas de calidad y campañas de marketing enormes y brillantes, y ahora mantienen en marcha la churrera con claros signos de superpoblación personajil, sin demasiada frescura e incluso perdiendo a ese público friki selecto que huye del mainstream. Por cierto, hay escena post-créditos y más famosos que se suben al carro (más masa para churros y más aceite). 

Ciñéndome al título que nos atañe hoy. Venom es un personaje entrañable, perverso y malvado, pero entrañable. Su creación fue fruto de la necesidad de antihéroes en un mundo aburrido de superhéroes. Yo siempre lo he considerado como el lado oscuro que todos tenemos dentro, que nos encantaría sacar, que es el que nos da verdadero poder, pero el “Eddie” que la sociedad nos impone, que también somos nosotros, nos controla y pone cordura. 

La peli no tiene mucho que rascar. Buena acción, algunos efectos muy buenos, cómo el aspecto de los simbiontes (muy fiel al cómic), y otros regulares, como las peleas, confusas y sin claridad, tipo Transformers. Alguna persecución trepidante. Y poco más. Hay escenas que son tronchantes por el tema “atajos”. Sí hombre, hablo de cuando un personaje que se queda en una escena por ahí perdido y aparece de repente en la siguiente sin saber cómo demonios ha llegado hasta ahí. A esto yo lo llamo “coger el atajo” y en Venom pasa dos o tres veces con la chica y una con el malo. 

Lo mejor, como en casi todo lo que hace Marvel para el cine, el casting. Tom Hardy es el ideal para el papel y aunque sobreactúa cuando no tiene el parásito dentro, es de lo poco de notable del film. 

En resumen, una peli más de Marvel que te sirven en papel aceitoso con un chocolate caliente para presentarte otro personaje que utilizarán en algún momento. Entretenida, divertida y trepidante por momentos, pero planísima en cualquier apartado que se os ocurra pensar. Si te gusta Venom échale un ojo por opinar, si no, totalmente prescindible.

lunes, 8 de octubre de 2018

Americanah (Libro)

Americanah es una buena novela, de esas que te enganchan, de lectura grácil y que toca temas candentes desde varios puntos de vista. Ha vuelto a recordarme el placer que se siente cuando te apetece volver a un libro al estar lejos de él y no soltarlo cuando lo tienes entre las manos. Hacía tiempo que no me pasaba por diversas razones que no vienen al caso (gracias Encar). 

Es una lectura con multitud de virtudes que enumeraré después, pero va de más a menos y, como en las buenas etapas del Tour, tiene un puerto de segunda hacia la mitad y un puerto especial para el final. Cortito, pero duro. Este perfil de lectura podría ser mortal para cualquier lector, pero la forma de escribir de Adichie es tan llevadera, natural y divertida que las piernas aguantan sin problemas. El final es sorprendentemente empalagoso con respecto al resto del libro y se hace repetitivo en escenas donde la autora quiere hacer tanto hincapié que al final aburre. 

Dicho esto, voy con las virtudes. Los personajes son una maravilla. Incluso los terciarios o cuaternarios. Los protagonistas y los secundarios son un ejemplo de como crear personajes intensos, coherentes, profundos, diferentes y vivos. Es, sin duda, el gran don de Adichie. Luego está la historia que es apropiada para todos los mensajes que se quieren incluir en ella. Es sosegada, rezuma normalidad, con picos de excepcionalidad entendibles y que le dan vidilla a la acción. Pero es en los mensajes donde el libro tiene su segundo gran punto fuerte. 

Por un lado, la manera de contrastar dos culturas, dos países, tan distintos como son Nigeria y EEUU (aunque podrían haber sido otros dos cualquiera). Como cambian las visiones, las mentalidades y la forma de actuar de las mismas personas mamando cultura, conociendo gentes y costumbres de un sitio o de otro, en una etapa de su vida o en otra. Como salen a relucir las miserias y los egos, las prepotencias y las humildades, como cambian las prioridades, cuando estás en una posición o la contraria. 

Por otro lado, el punto central, la forma de hablar del racismo. Despegando, a veces con delicadeza, a veces a tirones, los clichés que tenemos grabados y que nos siguen llegando de la sociedad, desmenuzándolos sin contemplaciones, poniendo luz en lugares comunes que siempre han existido y nadie quiere alumbrar. Es precisamente en este punto donde la autora peca de insistente, como aquel que encuentra una bonita melodía y te machaca durante un año con ella. Según descubres todo lo que quiere expresar Adichie, te apasiona, realmente te abre la mente, cuando lo repite hasta tres veces te satura. 

En resumen, una gran novela con grandísimos personajes, temas milenarios, aunque aún candentes, tratados con originalidad y una lectura placentera casi todo el camino con un pelín extra de azúcar pseudo-adolescente al final. Totalmente recomendable.

martes, 2 de octubre de 2018

El Reino (Película)

Dicen que es difícil ser ecuánime cuando se habla de religión, fútbol o política. En realidad, no es tan difícil, es incluso fácil, una vez que entiendes que todas las posturas tienen la misma esencia: los tres son elementos subjetivos no demostrables y cuyo resultado depende de un tercero del cual no se sabe nada, casi nada o lo que se sabe puede ser verdad o mentira.

El Reino va de política, pero habla de dignidad, compromiso, vergüenza y responsabilidad. Es una flecha que no puede errar su blanco puesto que cualquier flecha contra el enemigo es un acierto. Y los políticos y los medios de comunicación son el enemigo común del pueblo. Aunque no hay que olvidar que el caldo de cultivo de ese enemigo tan rastrero y sinvergüenza es el propio pueblo. Es una cuestión de inercias. Pero vamos a la peli.

El guion del reino no es más que un collage de las noticias con las que nos tienen entretenidos últimamente los medios. Empresas ficticias creadas para blanquear, cuentas en Suiza o Andorra, audios de estraperlo, vídeos robados, etc. El éxito es ordenarlos y cubrirlos de una historia sencilla para conseguir un largometraje que engancha y cumple con nota su doble función de entretener y dar un mensaje.

Cabe destacar el reparto que, quitando alguno un tanto soso, raya a un gran nivel. El tono chabacano, el compadreo, las puñadas traperas, el coraje y la cobardía son reflejadas por los actores de manera realista. Sólo han tenido que copiar a los “protagonistas” de verdad, los reales, pero tiene su mérito. Otro punto peligroso y que el equipo ha sabido salvar es el partidismo. No se dan datos, ni escenas con intención, ni nada que permita la menor interpretación de que se ataca a alguien en concreto. Es un ataque generalista bien traído. Lo que sí hay son analogías bien repartidas que nos recuerdan a algún caso real. Guiños necesarios.

Sin embargo, es una pena que haya un par de escenas poco creíbles y que te sacan de la burbuja de tensión e interés en la que flota la película durante casi todo el metraje. Se podrían haber terminado mejor, aunque se tuviera que haber dejado de lado el componente de acción.

En resumen, una película que ordena y muestra de forma clara el batiburrillo de mierdas que nos sueltan por la tele y por la radio con respecto a lo que está pasando (y siempre ha pasado) en la política y los medios. Y que tiene como principal virtud que en vez de dejar el mensaje incendiario y de pataleta que nos enciende la ira y poco más, trata de hacernos ver que la corrupción es inevitable e incluso normal (no solo en política o medios) y que la clave está en la responsabilidad del individuo. Y muchos individuos forman una sociedad. Y todos somos responsables de la inercia que esa sociedad tome. Muy recomendable.