Me flipan los vampiros. Siempre que sale un juego de esta temática me llama la atención. Supongo que todo viene del “pechamen” de Elvira: Mistress of the Dark en mi pubertad, aunque la afición al género no fue a menos con BloodRayne, Castlevania o Vampire The Masquerade. La tentación de probar Vampyr era demasiado fuerte como para dejarlo pasar, al igual que la tentación de morder un buen cuello y chupar su sangre caliente, densa y deliciosa será demasiado fuerte para el que se decida a jugarlo.
Empezaré por lo malo. Lo peor: mi elección. Elegí jugarlo en PC y además comprarlo en Steam. El inconveniente de los juegos digitales es que una vez acabados te los comes. No puedes venderlos e intercambiarlos es un poco coñazo. Una y no más. En cuanto al tema PC, el juego sencillamente no está probado. Una mecánica de juego diseñada para gamepad que no acaba de encajar en el teclado + mouse, tiempos de carga interminables, cuelgues constantes tanto en la carga como durante el juego, la cámara y el ratón parecen un matrimonio chungo (obligados a estar juntos, pero siempre llevándose la contraria). En definitiva, jugarlo ha sido un infierno y no sólo vampírico.
Sin embargo, lo que me ha llevado a acabarlo con mucho sufrimiento es todo lo demás. Un protagonista carismático envuelto en una ambientación muy lograda del Londres de principio de siglo XX; acompañado por secundarios de nivel, tanto en profundidad como en diversidad; metido en una historia que, sin ser la bomba, te mantiene enganchado; y con una mecánica de juego mezcla de acción y conversación que mola bastante (aunque tendrá sus detractores). Lo cuento a continuación.
Vampyr basa casi todo su potencial en la toma de decisiones (a quién te comes y a quién no) y sus efectos en todo el desarrollo del juego, incluido el avance en el árbol de habilidades. Es su punto fuerte y también, como suele ocurrir, su punto débil. Fuerte porque te obliga a investigar, a ser cuidadoso, a inmiscuirte en cada historia de cada personaje para sacar el máximo partido del juego y obtener la experiencia necesaria para avanzar si no quieres que sea una carnicería sin más. Débil porque al final cada decisión no deja de ser una jugada a la ruleta, puro azar dejado al albedrío de los desarrolladores y que puede terminar con jugadores desesperados que tienen que volver a empezar o pasarse el resto del juego en modo Rambo.
En cuanto a la jugabilidad y la dificultad dejaré un apunte. El combate es similar al de Dark Souls, pero OJO, no es ni la mitad de difícil. Y en PC es infumable jugarlo, aunque he visto gameplays en consola y es otra cosa. La velocidad de respuesta de Jonathan a la hora de atacar y esquivar no se puede comparar.
En resumen, gran ambientación tanto de Londres como vampírica, buena mezcla entre acción y conversación (hay que leer bastante ¡AVISO millennials!), jugabilidad aceptable, dificultad justa y NO LO PILLÉIS EN PC. Si te gustan los vampiros y los juegos a paladear dale una oportunidad. Si te va más la inmediatez y los baños de sangre no es tu tipo.



