Descripción de Blog

Nacido de la necesidad de luchar contra el postureo y el culturetismo interesado de los medios profesionales, este es un blog de críticas cortas, ecuánimes y cercanas que tienen como objetivo ayudar a decidir o descubrir acerca de pelis, libros, videojuegos o novelas gráficas.

martes, 25 de septiembre de 2018

El Olivo (Película)

Tenía muchas ganas de ver esta película desde que vi el tráiler allá por 2016. Siempre me han interesado las historias que tratan de dar importancia a las raíces y cómo el “progreso” se las va cargando y con ellas algo muere en nosotros. Los japoneses hacen esto como nadie, pero queda claro que los españoles no, al menos no en El Olivo. 

Iciar bollaín dirige una oda al victimismo. Ese gran virus que comenzó a finales del siglo XX y, ya bien entrados en el XXI, está en máximo apogeo. Lo único que se salva de la cinta son: el olivo, el árbol, que es una preciosidad y los primeros minutos entre el abuelo y la nieta donde se atisba un algo de emoción bien traída al espectador. Luego todo se resume en una niñata irresponsable, insoportable, malcriada y egoísta, que no es capaz de ver su viga en el ojo y sí la paja en el ajeno (que no estaría mal si fuese lo que se busca con el personaje, pero no, se supone que es la heroína de la historia), tratando de alcanzar un objetivo irracional, a base de mentiras y engaños, a todas luces injusto y cuyo argumento sentimental no sirve de justificación lo mires por donde lo mires. 

Los actores hacen lo que pueden y cumplen la verdad. Ellos no tienen ninguna culpa de no saber que cara poner ante un guion inconexo y con escenas extremadas entre sí que no hay cómo enlazar, aunque así se pretenda. 

El abuelo, núcleo central de la historia o eso parece al inicio, se diluye y hacia la mitad directamente no sale (aunque sea en flashback), sacrificando el supuesto homenaje a la tradición y al amor por la lucha ecologista barata contra el demonio de las petroleras y los explotadores y malvados “jefes” (cómo el dueño del camión). 

En resumen, un entrecot de ternera hecho en la parrilla de las sardinas. Quiere ser una cosa, que acaba siendo otra y que se vende como todo lo contrario, no acertando en ninguno de los casos. Un experimento fallido. Totalmente prescindible.

jueves, 20 de septiembre de 2018

Campeones (Película)

Con el mazo de la corrección política merodeando esta crítica puede convertirse en la más difícil que he escrito hasta ahora, pero se trata de cine y hay un marco que debe cumplirse siempre sea cual sea la historia o sus protagonistas. 

Lo primero las cosas buenas. Es muy apropiada para niños pequeños ya que los chistes fáciles entran bien y los clichés no lo son tanto cuando eres pequeño; Muestra a los discapacitados como personas normales con su vida, sus problemas, sus sueños (alguno dirá que no hace falta recordarlo, pero sí hace, sobre todo a las personitas en desarrollo y a alguno más); Consigue hacer humor navegando con audacia entre la línea de lo irrespetuoso y lo ñoño, lo que es loable y más con los tiempos que corren; Encumbra valores como el respeto, la solidaridad, la paciencia y la pasión. Y pone de manifiesto como la amargura, el odio y el rencor no te llevan a ningún lado, aunque todo ello con un grado de obviedad muy alto; El esfuerzo realizado por todo el equipo, especialmente los actores, para conseguir un producto, que, sin ser de calidad, se ha vendido como churros. 

Lo malo todo lo demás. Puedes ir con las expectativas bajas pensando que no va a haber una historia buena, que no la hay, que no va a haber profundidad más allá de la obviedad de la portada, que no la hay, que no van a ser grandes actuaciones ni efectos especiales, que no los hay ni falta que hace, pero pensando que te vas a reír. Pues tampoco. Después de la primera aparición del equipo de basket todo es repetitivo, los chistes cansinos y malos, la historia fuera del equipo sin fuste y algunas escenas desquiciantes en las que te pones del lado de aquellos que "se meten" con los protagonistas. 

En resumen, una película que no engaña a nadie, muy plana, con una intención clara en el mensaje, en la que ni te ríes, ni lloras, ni estás cerca, y que no recomiendo en absoluto a nadie que no la vea con niños y en modo didáctico. Si gana en los Óscar todos los valores que defiende la película se harán añicos en la hipocresía del buenismo.

lunes, 17 de septiembre de 2018

Misión Imposible: Fallout (Película)


Mira que soy fan de Tom Cruise y que el personaje de Ethan Hunt me flipa. Mira que siempre he defendido las películas de misión posible (salvo la dos, la de John Woo que es para matarle) sobre las de James Bond, por ejemplo. Mira que ver correr a Tom en una escena de más de 3 minutos no tiene precio. Pero como ante todo soy ecuánime tengo que decir que el producto está definitivamente agotado. 

Cómo decía, uno de los grandes ganchos de Misión Imposible es el carisma de Ethan. Cruise es Hunt y Hunt es Cruise y ambos tienen ya una pila de años que por mucho que se lo curren en maquillaje y en informática pues ya no cuela que ande colgándose de helicópteros como si tal cosa. A pesar de haberle rodeado poco a poco y con el paso de las películas con un equipo sólido, gracioso y resultón, como son Simon Pegg y Ving Rhames, el grueso de la potencia viene del protagonista que, al igual que un ciclista en las últimas, canta que pueda con los puertos especiales. No es creíble, sin más.

La historia nunca ha sido demasiado importante en Misión Imposible. Una excusa para toneladas de acción con dos o tres giros facilones y pa' lante. Las actuaciones tampoco requieren demasiado, un par de caras de sorpresa, unos chistes básicos por aquí y por allá, tres o cuatro rictus de "mira lo duro que" soy y pa' lante. Si algo hace a estas pelis especiales es la acción extrema cómo la escena del helicóptero en el túnel en la primera entrega (leyes físicas aparte) o la del Burj Khalif en la quinta. Encima con el bueno de Tom a lo Jackie Chan rodando todas las escenas peligrosas, sin dobles.

Pues bien, en Fallout hay escenas trepidantes, sí, que harán disfrutar a los amantes de las fantasmadas, sí, que están muy bien rodadas, sí, que te mantienen toda la película pegada al asiento, NO. Por ahí he leído que si es la mejor de la saga. Ni de coña. Es una de acción más que tiene tirón, pero es previsible y se hace larga. 

En resumen, no esperes nada que no hayas visto ya, una película entretenida para pasar un ratillo si te gusta la acción, pero ya está, no es la mejor de la saga, ni es Bourne, ni Bond. Incluso diría que debería ser la última. Lo bueno que tampoco es Transporter ;) (Es coña, me encanta Transporter, aunque buena no es) 

viernes, 7 de septiembre de 2018

The Florida Project (Película)

The Florida Project es una película con claros toques indie, donde Sean Baker pone de manifiesto su interés por la marginalidad. Al finalizar su visionado puedes tener la sensación de indiferencia o de que aquello que quiere transmitir no cala muy hondo, aunque luego, pensándolo, es que la naturalidad con la que está contado este drama social hace que se vean y se sientan tanto los momentos difíciles como los alegres en las sufridas vidas de los protagonistas. Es un dramón de fondo que en superficie parece una vida llevadera aunque difícil. 

No es una película fácil de ver ya que está diseñada para atacar a la clase media, que suele ser el mayor público que va al cine. Los niños viviendo de forma salvaje, la irresponsabilidad de sus padres, las palabrotas y travesuras que rayan (o llegan a ser) delito. Todo es de mal gusto y sin embargo asoma algo de familiaridad social de la que apartamos la vista. 

Los puntos fuertes son las actuaciones de cada uno de los actores y el mensaje lapidario de cómo a pocos metros de el parque temático más famosos del mundo dónde los sueños se cumplen, existe una realidad paralela que araña el alma. Tanto William Dafoe como Bria Vinaite claven sus papeles, él el de currante algo compasivo (¿o pusilánime?) que trata de sacar su motel adelante, ella el de madre choni que trata de sobrevivir al margen del sistema. Y los niños, encabezados por Brooklyn Price, son los que consiguen desatar en ti las mayores pasiones desde las risas, hasta el repelús, pasando por la indignación y la compasión. 

Sin embargo, la película se puede hacer aburrida e insulsa a ratos. Quizás hay demasiadas escenas largas, sin diálogo, sólo con música, que invitan a la reflexión como si de un avituallamiento moral se tratase para coger fuerzas para la siguiente escena. 

En resumen, una película de crítica social, con buenas actuaciones, que te remueve ya sea con la intención de comprender ese estrato social marginal o a indignarte de que no quieren integrarse en el sistema que hay montado. Indiferente no deja. No es para verla como entretenimiento puro, hay que saber lo que se va a ver.