Steven Spielberg ha elegido para su vuelta a las pantallas a
dos actores de renombre y peso específico, uno masculino y otro femenino,
enredados en una historia política/periodística de buenos y malos que no acaba
de explotar en ningún momento y que sin ser mala no es buena.
Empecemos por la historia en sí misma que es la que nos
ofrece la más jugosa de las ideas para debatir: Donde termina la libertad de
prensa y donde los secretos de estado. Esta idea que da para mucho es el eje
central de la película durante un buen rato hasta que se va diluyendo y
desapareciendo poco a poco dejando paso a los egos, las apologías y los maniqueísmos.
Empecemos por la menos grave, los egos entre actores que
quieren explotar sus personajes sobreactuándolos por momentos. En grado medio
está la apología al feminismo. Lo explico. El personaje de Meryl Streep es un
claro ejemplo de lucha feminista y más en los 70's. Es una mujer que ha llegado
a un cargo importante. Los hombres la ignoran, ningunean y menosprecian pero
ella no se rinde, es valiente y toma decisiones difíciles demostrando que las
mujeres son tan válidas para dirigir como cualquier hombre. Hay varias escenas
que cuentan esto con precisión y resultan, se entiende el mensaje. Pero hacia
el final empieza la apología y estas cosas, lo siento mucho, te sacan de la
película. Lo más grave, y es increíble que a estas alturas se siga haciendo,
sea Spielberg o Rita La Cantaora, es el maniqueísmo más rancio. Estos son los
buenos buenísimos y estos los malos malísimos. Es así, no hay más, te lo tienes
que comer. Encima los dos bandos de los que trata la peli no son moco de pavo,
en el rincón izquierdo con el calzón... venga rojo, nada menos que los
intocables y todopoderosos periodistas salvapatrias y en el rincón azul con
calzón... venga negro, los malvados, mentirosos, manipuladores y corruptos
politicuchos, incluído el pero de ellos: Nixon. En fin. Que no estamos en los 80s y los yanquis hace tiempo que
dejaron de ser los buenos. Esto no significa que ahora sean los malos. OJO.
Lo bueno es que la película es bastante dinámica, se ve bien, es rápida y las
actuaciones, salvo lo de los egos, están bien. No es un bodrio infumable pero
sí que es prescindible. Desde luego no es la obra maestra de Spielberg que nos
han querido vender.
En resumen, una de intriga no del todo mal llevada pero
demasiado obvia, que no se hace lenta y puede dar que hablar si te quedas con
los 30 primeros minutos.
PD: Sé que soy pesao pero en este caso está
justificado. Tom Hanks es el peor doblaje de la historia. No hay ningún actor cuyo personaje fetiche, en este caso Forrest Gump, haya hecho más daño y siga
haciéndoselo. Verla en VOSE si podéis/queréis.

No hay comentarios:
Publicar un comentario