Es un remake de una película Italiana de 2016 con tintes de
obra de teatro con pocos escenarios y que se fundamenta en los personajes, sus
diálogos y las truculentas aunque comunes historias que narra. Funciona tan bien como
muchas otras películas italianas que tocan fibras sociales y se adaptan
levemente dada la similitud social del país de la bota y el nuestro.
Dicho esto, Alex de la Iglesia lo vuelve a conseguir. Una
comedia que afecta a todo estrato social, con mensaje o mensajes que llegan y
con algún que otro detalle, leve pero clave, de ciencia ficción como seña de
identidad. La idea de dejar expuesta nuestra privacidad aunque sólo sea por una
cena y entre amigos es jugosa y abarca un espectro de público cercano al 100%
(quitando algún mentiroso, ingenuo o directamente niños). Esta atracción,
curiosidad y morbo es suficiente para tenerte los 93 minutos que dura cono el
foco puesto y si en algún momento te despistas pues ahí está el resto de
factores como banda sonora, carisma de actores y personajes o chascarrillo de
alto nivel e impacto para mantenerte.
Incluso Belén Rueda está a mejor del como acostumbra. Siempre he creído
que los españoles somos más de teatro que de cine y eso se nota en la frescura
de los actores en esta película.
El punto verdaderamente brillante de la cinta es que como
buena comedia que es, en la que comienzas sonriendo, continuas con carcajadas y
al terminar, después de recobrar el aliento, frunces el ceño poco a poco y lo
piensas fríamente, terminas serio. A ese morbo inicial, graciosos, inofensivo y
socialmente aceptado, se unen otras sensaciones más incómodas cómo el prejuzgar
a quien no quiere deshacerse de su privacidad (recordemos que es un derecho)
hasta el punto de coaccionarlo mediante el juicio para que la exponga obligado
(si no la expone es que algo malo oculta) o el problema incesante e irresoluble
de no conocer la verdad y disfrutar de la zona de confort o conocerla y que tu
mundo corra el riesgo de derrumbarse (con el miedo que da reconstruirlo).
En resumen, una película con el sello de Alex de la Iglesia,
divertida, muy bien interpretada, que tiene un gran público objetivo y con una
historia casi imposible de pasar por alto porque la curiosidad es al buen ser
humano lo que el morbo es al malo y como tenemos de ambos no podemos hacer la
vista gorda con ella. Encima genera debate ¿quién da más? Absolutamente recomendable.

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