A veces olvidamos que una parte importante de las artes es
el entretenimiento. Es uno de los pilares desde la que se puede erigir una gran
historia sea del género que sea. Eso es
exactamente Los Últimos, una historia muy entretenida con sus
toques de terror e incluso un matiz filosófico no exento de interés, típicos de
la ciencia ficción.
La mayor virtud de Los Últimos es que está contado en forma
de diario lo que facilita al lector el ponerse en el pellejo del personaje
principal. Los capítulos cortos, directos, sin rodeos y con mordiente, muy al
estilo de Juan Carlos Márquez, hacen trepidante la lectura. La historia navega
entre el drama y la sutil parodia de los clichés ya manidos mil veces de las
películas post-apocalípticas de ciencia ficción. Se mezclan ambos conceptos de
tal forma que en un primer momento cuesta diferenciar cuando es sátira y cuando
drama real. De hecho para cada lector será una cosa u otra en un momento u otro.
En resumen, un libro corto, que se lee muy rápido, muy entretenido, con carga dramática pero con el toque siempre
ácido del autor. Si te gusta la ciencia ficción en todas sus formas seguramente
te gustará.

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