Me he encontrado con un drama de dramas de dramas de dramas super dramáticos. La película cuenta varias historias que se entrelazan, estrategia que ha funcionado en otros éxitos como 21 Gramos, pero que aquí no acaba de funcionar. Hay dos historias principales y una más secundaria paralela que ni tiene la fuerza emocional, ni la coherencia suficiente para provocar algo en el espectador, más allá de "Entonces, esto pasa porque él siente mucha vergüenza, joer un poco pillado por los pelos ¿no?".
En cuanto a las dos historias principales, una denuncia el daño generado por la crisis de 2008 y los desahucios posteriores que sucedieron, y aún suceden. Abre el debate de la falta de castigo a los bancos al rescatarlos, y la misma carencia de escrúpulos al tratar a los afectados y la ratonera en la que se encuentran, contra las malas decisiones de endeudarse sin tener la seguridad de poder devolver la deuda. Aunque esta última parte no hay ningún personaje que la defienda. La otra denuncia la imposibilidad de las familias más desfavorecidas de cumplir la ley, por ejemplo, al cuidar a los hijos, mientras malviven. Trabajos interminables y sueldos mínimos, mientras los menores quedan muchas horas desamparados. Se abre aquí el debate, no solo de qué hacer en esos caso, sino de cómo gestionar el desbordamiento de la administración por la cantidad de ellos.
La primera tiene menos chicha y no atrapa prácticamente nada por su cierta incoherencia, pero la segunda contrasta muy bien cómo un hombre con recursos, que ha abierto los ojos ante la injusticia, utiliza todos los medios y contactos que tiene a su disposición para ayudar a una familia desfavorecida, curiosamente sin tener en cuenta a todas las familias desfavorecidas a las que les quita el turno por mover sus hilos. Una vez que has visto la injusticia y eres consciente de que no puedes ayudar a todos ¿Qué haces? Todo esto bajo la mirada de un adolescente (un buen Christian Checa) que aprende en un día, que el soborno funciona, que es difícil mirar para otro lado, y que el que mucho abarca poco aprieta, por muy buen corazón que se tenga. Porque el bien no consiste solo en querer hacerlo, sino más bien en saber cuanto mal puedes dejar sin arreglar para hacer un poquito de bien.
Historias a parte, la película tiene luces y sombras en su ejecución. Hay escenas que parecen metidas con calzador para contar al espectador el anuncio publicitario de lo mal que está esto o lo poco que pagan a aquellos. Sin embargo la música, en general, y algún plano secuencia tienen suficiente calidad para meterte de lleno en la escena (hasta Penélope parece mejor).
Los márgenes de algo, son los límites, como en un folio, y suelen delimitar una zona pequeña en comparación al total de la superficie. La pregunta que cabe hacerse después de ver esta película es si en la sociedad, esos márgenes, ocupan ya más superficie que el centro de la página.
En resumen, mucha toma de consciencia, pero pocas soluciones y para pretender ser una denuncia tan cruda, no termina de transmitir. Ha habido campañas de la DGT más impactantes. En cualquier caso más objetiva de lo que cabría esperar.

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