Tiene todos los ingredientes necesarios para ser una serie de Netflix: moralina racial, feminismo y depredación sexual. Ninguno de estos temas es el principal, solo hay pinceladas a lo largo de la trama pero ahí están.
El primer capítulo es el de peor pero tened paciencia. No por lo que cuenta que está en línea con la serie sino por la actriz protagonista que sobreactúa a lo bestia. A partir de ahí la historia engancha que es de lo que va esto. De hecho los primeros capítulos recuerdan un poco a Black Mirror, tratando el tema de las redes sociales y el morbo inhumano (o muy humano) que producen. Luego avanza hacia un thriller policiaco al uso.
Varios giros de guion bien traídos y en momento justos apuntalan un buen producto que se ve un poco emborronado por algunas decisiones de los protagonistas que se salen de la lógica (no sé que tienen los personajes de las series que después de escapar de una situación traumática en vez de buscar refugio en la familia o ir a la policía lo primero que hacen es buscar venganza, qué cosas...).
En resumen, un buen producto de entretenimiento, bastante actual, y que toca diversos temas, cómo la soledad, que bien merecen una pensada.

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