Descripción de Blog

Nacido de la necesidad de luchar contra el postureo y el culturetismo interesado de los medios profesionales, este es un blog de críticas cortas, ecuánimes y cercanas que tienen como objetivo ayudar a decidir o descubrir acerca de pelis, libros, videojuegos o novelas gráficas.

jueves, 17 de octubre de 2019

Malaherba (Libro)

A veces al escribir una historia se pone más el foco en el trasfondo que se quiere expresar al lector, en la moraleja escondida, que en los propios acontecimientos que crean verdaderamente esa realidad imaginaria que buscamos al leer obras literarias. Y en realidad, cuando la historia está bien contada, la moraleja se encuentra sola como el que encuentra el amor en una oficina, un taller o un andén del metro.

Malaherba cuenta una historia, terrible en su trasfondo, vista desde la inocencia de un niño. Jabois borda el lenguaje y los pensamientos que los niños pueden tener a ciertas edades y envuelve toda la narrativa con ellos, haciendo que la lectura sea ligera, divertida y curiosa.

Los personajes están muy bien elegidos, descritos con tal precisión que puedes recrearlos en tu mente con detalle, sobre todo si tu infancia se desarrolló a finales del siglo XX. Las situaciones y acontecimiento que tejen la historia indagan, con sutileza, en los miles de millones de variables que pueden forjar nuestra personalidad y como la causa-efecto del azar puede provocar que el destino de un niño acabe en un extremo o en otro del mapa social.

En resumen, un libro ágil, no muy largo pero que cuenta mucho, que te lleva a aquellos momentos de incertidumbre donde el aprendizaje y el descubrimiento, junto con la inocencia, están en su apogeo, y con un desenlace que da que pensar sobre cómo valoramos las cosas malas o buenas. Recomendable.

martes, 15 de octubre de 2019

Cafarnaúm (Película)

De vez en cuando salen películas que cuentan esa realidad que desde el primer mundo intuimos o, incluso, creemos conocer, pero que a fin de cuentas no tenemos ni idea de hasta dónde puede llegar. Si son buenas suelen dejarte un poso gordo que tarda en digerirse unos días en la sopa fría pero afable en la que vivimos diariamente. ¿Qué no darían los protagonistas de tales películas por una sopa fría? 

Se me vienen a la mente Ciudad de Dios, Slamdog Millionaire o la paraguaya 7 cajas. Algunas con su punto indie, otras más comerciales, otras más cruentas, otras más naive… pero todas dejan su marca. Y eso ocurre con Cafarnaúm. 

Pocas pegas se le pueden poner a esta cinta, y salvo que huyas de los dramas como del fuego (es un género como otro cualquiera), te va a gustar. Por mi parte no encuentro pegas así que pasaré a las virtudes. 

Mención especial merecen las interpretaciones, sobre todo las de los niños. Nunca he visto a un niño de un año y poco expresar tanto. Dada su corta edad solo queda felicitar al director por ese trabajo titánico. En cuanto al protagonista está sencillamente en la matrícula de honor. Nos regala un repertorio de momentos dramáticos a cada cuál mejor sin olvidar esa sonrisa final, que te rompe el corazón, te lo recompone y te lo vuelve a romper.

La historia parece excepcional desde el sofá de casa, pero cuántas historias no habrá como esta a cada minuto por el mundo, y con un final bastante peor. Cumple bien su cometido de estirar el chicle de la tensión hasta que al espectador le dan ganas de parar el visionado sin poder, debido a la necesidad de ver el desenlace. 

Y lo mejor, la tensión, la incertidumbre, la impotencia y la sensación de no saber que hacer en una situación límite que se trasmite de la pantalla al cerebro de forma nítida. Ponerse en la piel de los protagonistas es tan angustioso como hipnotizante. 

En resumen, un drama con mayúsculas, objetivo, muy bien interpretado y contado. Que difumina la línea del bien y del mal, pero aclara las de la honradez, la responsabilidad y el altruismo emocional. Sin duda una película que remueve, aunque sólo nos duré unos días antes de volver a lo nuestro.

miércoles, 9 de octubre de 2019

Joker (Película)

Que se haga una película cuyo protagonista es, en exclusiva, un supervillano ya pone a Joker en un lugar destacado de la historia del cine. Se ha hecho otras veces, sí, pero nunca con un supervillano mundialmente conocido y archienemigo de un superhéroe mundialmente conocido. Y es histórico porque vivimos una época de cambio, en la que el bien y el mal ya no están tan claros como a finales de siglo XX; una época en la que se busca más la explicación de “qué ha llevado a un villano a hacer una maldad, ¿cuál es la causa que le exime de responsabilidad?” que a “vamos a ver como arreglamos el desaguisado que ha dejado y cómo le castigamos por ello”; una época en la que todo parece caber, los límites no están claros, y verbos como respetar, compartir y obedecer se tergiversan sin saber lo que significan realmente; una época nueva, individualista, ni mejor ni peor que la anterior en términos objetivos, que ya veremos hacia dónde nos lleva. 

Y es que Joker es una película incendiaria. Sin connotación negativa. Rocía de gasolina la sociedad liberal y capitalista que hemos creado y le lanza una cerilla desde la distancia. Muy al estilo del Joker. Es reivindicativa, es una muestra de como una mente puede retorcerse y sufrir hasta cambiar por completo. Como cuando la crueldad, las mentiras y el sufrimiento se ceban con alguien ese cocktail puede explotar. 

¿Y está mal? ¿Está bien? ¿Dónde están los límites? ¿Son víctimas del sistema o son victimistas irresponsables? ¿Hasta que punto es justo convertirlo todo en caos porque te vayan mal las cosas? ¿El problema es que te hacen sentir mal con lo que te dicen y hacen o que tú te sientes mal con lo que te dicen o hacen? 

No hay respuestas válidas desde la objetividad total. Lo cierto es que mucha gente se siente así, y destruir aquello que no se puede alcanzar es una droga que engancha fácilmente. Tanto que, esa simple idea, puede crear una ideología destructiva sin importar lo que ocurra después y un líder sin ni siquiera él proponerselo. 

Dicho esto. Joker es menos que el Hype que ha generado, lo que pasa es que el personaje mola tanto y el discurso anarquista es tan atractivo que la gente y la crítica se flipan de lo lindo. Quitando la superactuación de Phoenix, que sobrepasa las enormes expectativas que se le exigen a la interpretación de este personaje en cada aparición en pantalla (que se lo digan a Leto), la película es un bien. 

Le falta algo de ritmo, sobre todo por la mitad, le sobra autocompasión y a las escenas que deberían dejarte con la boca abierta les falta Punch. Eso no quita que haya un par de escenones muy brutales. 

Y poco más que decir, utilizando el discurso de los cocineros cuando prueban un plato bueno cuya elaboración es normalita, “Aquí solo hay producto” y es que en Joker solo hay personaje.