A veces al escribir una historia se pone más el foco en el trasfondo que se quiere expresar al lector, en la moraleja escondida, que en los propios acontecimientos que crean verdaderamente esa realidad imaginaria que buscamos al leer obras literarias. Y en realidad, cuando la historia está bien contada, la moraleja se encuentra sola como el que encuentra el amor en una oficina, un taller o un andén del metro.
Malaherba cuenta una historia, terrible en su trasfondo, vista desde la inocencia de un niño. Jabois borda el lenguaje y los pensamientos que los niños pueden tener a ciertas edades y envuelve toda la narrativa con ellos, haciendo que la lectura sea ligera, divertida y curiosa.
Los personajes están muy bien elegidos, descritos con tal precisión que puedes recrearlos en tu mente con detalle, sobre todo si tu infancia se desarrolló a finales del siglo XX. Las situaciones y acontecimiento que tejen la historia indagan, con sutileza, en los miles de millones de variables que pueden forjar nuestra personalidad y como la causa-efecto del azar puede provocar que el destino de un niño acabe en un extremo o en otro del mapa social.
En resumen, un libro ágil, no muy largo pero que cuenta mucho, que te lleva a aquellos momentos de incertidumbre donde el aprendizaje y el descubrimiento, junto con la inocencia, están en su apogeo, y con un desenlace que da que pensar sobre cómo valoramos las cosas malas o buenas. Recomendable.


