Siempre que cae en mis manos una peli de Clint Eastwood me acuerdo de Mystic River o Gran Torino y tengo el impulso de devorarla. Me pasa un poco lo mismo que con Woody Allen. Luego empiezas el visionado y te acuerdas de El Francotirador y una fracción de ese impulso muere en ti, lo que hace que cada vez que sale una nueva película tengas menos ganas de verla. De Woody Allen ya no veo salvo recomendación contrastada, de Clint Eastwood aún me las trago todas.
Mula está más cerca de Gran Torino que de El Francotirador pero por poco. Es una película dirigida por Clint Eastwood, interpretada por Clint Eastwood, producida por Clint Eastwood y hecha para Clint Eastwood. El tío se mueve por la pantalla como el que se levanta a hacerse unas tostadas. Casi ni actúa, es él. Esto tiene su gracia por su naturalidad pero, a menos que seas muy fan del actor/director/productor, acaba cansando.
En cuanto al argumento decir que cuenta una historia real con tintes novelados, por el tema del drama y el mensaje, que tiene su punto al principio pero que se va debilitando progresivamente hasta el final. El mensaje es demasiado obvio y hay escenas que se fuerzan para que encajen en él perdiendo parte de la credibilidad. Resultado, ni chicha ni limoná. Deja menos mella que una flecha en un chaleco antibalas.
De las interpretaciones poco que decir. Todos giran en torno a Eastwood, incluido Bradley Cooper al que veo cada vez más encasillado en sus propios gestos.
El tempo de la película es lento, con largas escenas de road movie, que sirven para darle peso a la personalidad del personaje pero que pueden aburrir a ciertos espectadores.
En resumen, Clint Eastwood paseándose como Pedro por su casa, haciendo de anciano pasota que no tiene nada que perder, dentro de una historia que tiene su gracia, pero no da más de sí y con mensaje o moraleja de cajón muy manido (lo que no significa que no sea bonito). Prescindible salvo para super fans de Clint Eastwood.

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