No es fácil enfrentarse al reto de coger una historia, por todo el mundo conocida y que además ha sido contada, con éxito, en otra película similar, y conseguir que sea un pepinazo. Bayona se atreve, lleno de confianza en sí mismo, a mejorar lo ya hecho y sabiendo exactamente donde poner las novedades, tanto en la forma de contar la historia como en la de rodarla.
Si bien ¡VIVEN! fue un éxito de los noventa que potenciaba todo lo que gustaba en aquella época, Bayona sabe quitarle esa parte de americanada para llevarla a otro nivel mucho más real, mucho más profundo. Lo primero es que los protagonistas son uruguayos (o lo intentan) y se comportan y hablan como tales. No tienes que tragarte que Ethan Hawke, y mira que le admiro, es natural de Montevideo y esas cosas. Lo segundo que siempre se ha tomado como los héroes en exclusividad a Nando Parrado y Roberto Canessa, cuando hay mucha más historia y drama detrás. No digo que no lo sean, le echaron huevos para hacer 100 tortillas, pero todos los demás, incluso los muertos también merecen esos galones, ese status, que Bayona tarta con más ecuanimidad en esta peli. Y lo tercero es que la intensidad con la que están rodadas las escenas de acción es una locura. Literalmente te agarras al sofá cuando se estrella el avión y te falta la respiración con la avalancha.
Bayona ha arriesgado y ha ganado. Le ha salido una película redonda, apoyada en, probablemente, la mayor historia de supervivencia conocida, y en una solvencia dirigiendo que le permite llegar al clímax en apartados que le vienen tan bien a esta película como la fotografía. Crudeza, valentía, determinación, todo servido en su justa dosis para alcanzar altas cotas de dramatismo absolutamente entendible por el espectador. Y todo ello con un reparto relativamente novel y abundante.
En resumen, una gran película, con un gran trabajo detrás, que da gusto ver. Recomendadísima.

