A pesar de tener pendiente Civil War y Black Panther (mi tiempo no es
infinity... badabum plash) y de llevar meses en proceso de desintoxicación
superheroeril, después del chasco de Wonder Woman y La Liga de la Justicia, me
lancé animado por las críticas populares a visionar la última de los Vengadores.
A fin de cuentas Marvel no es DC, al menos en el cine. Por cierto, alguna
crítica profesional que he leído por ahí sinceramente no la entiendo. Se supone
que el trabajo consiste en evaluar la película, no si se te hace larga porque
entras al cine meándote. Además, todo debe ser juzgado dentro de un marco, un
contexto que le da sentido, fuera de él pierde la intención tanto de ese todo
como de su crítica.
Vengadoes Infinity War es un espectáculo con mayúsculas. El arduo,
y no siempre brillante, trabajo realizado tanto por Marvel para ir haciendo
películas y películas de presentación de personajes, sumado a la fe de los
espectadores proporcionando la cajita necesaria para llegar hasta lo que es Infinity
War, ha dado sus frutos.
Thanos es un villano de los buenos. Aúna la malvada insensibilidad
necesaria para llevar a cabo su cruzada con la convicción positiva de aquel que
sabe que está haciendo un mal menor para un bien superior. Aunque todo esté en su contra. Clásica exposición
de dilema del dictador. Que nadie espere encontrar en una peli de los Vengadores
la profundidad de Así Habló Zaratustra o la Critica de la Razón Pura. Con sembrar la semilla de
ciertas paradojas complejas de nuestra sociedad en la cabeza de los
adolescentes y hacerles pensar más allá de los efectos especiales el objetivo
está cumplido.
En cuanto al metraje, algo criticado, es el adecuado. La
dificultad de dar su gota de protagonismo a unos veinte superhéroes es enorme y
sin embargo los hermanos Russo no solo consiguen integrarlos contando la historia
en varios escenarios que transcurren concurrentemente, sino que lo hacen
manteniendo el entretenimiento constante en altas cotas con escenas trepidantes.
No resulta lenta en ningún momento, los chistes funcionan bien y los diálogos, en compración con todas las películas del Spiderman hasta la fecha, se soportan bien.
El casting no es algo nuevo. Ya se han hecho suficientes
películas de Marvel para darse cuenta que es uno de los puntos fuertes de la
saga, pero cabe resaltarlo una vez más. Los actores y los personajes casan. Así
de simple. Mención especial a Hemsworth, Downey Jr. y Cumberbatch, enormes,
aunque sus personajes ayudan mucho, a Chris Pratt, aunque se está encasillando
y por supuesto a la estrella del film Josh Brolin representando a un genial
Thanos. Para evitar denuncias, o por promoverlas, decir que ninguna de las
chicas, ni el resto de chicos, destaca, quizás se salva Saldana por la
importancia de su personaje. Hasta Peter Dinklage, el enano de juego de tronos
que nos meten con calzador hasta en las románticas, pega esta vez.
No me enrollo más. En resumen, un fantástico fin de fiesta
de la saga Vengadores, con un villano a la altura, escenas de acción memorables
que ponen los pelos de punta (ese Thor poderoso), simbiosis total entre actores
y personajes, y muchos minutos de entretenimiento de calidad. Puede que a los
más pequeños se les haga larga, los adolescentes y pubertarios la gozarán y los
adultos que sepan lo que van a ver se lo pasarán en grande.

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